¿Dejará de importar gas la Argentina gracias al nuevo yacimiento?

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El Gobierno y los medios celebraron el hallazgo de un gran reservorio de gas. Pero no están claros la medida y el impacto del descubrimiento.

El Gobierno celebró en los últimos días el descubrimiento de un enorme yacimiento de gas en el sur del país. Los diarios se hicieron eco de la noticia, aunque, en general, sin explicar acabadamente el significado y la medida del hallazgo. Algunos medios, incluso, aventuraron afirmaciones difíciles de sostener. Tal es el caso de Tiempo Argentino, que abrió su edición del martes último con un título prometedor: “Con el mega yacimiento de YPF, la Argentina dejará de importar gas”.

Para un país con una matriz industrial gasífera -es decir, que la energía que utiliza la industria proviene mayormente del gas-, todo lo relacionado con este hidrocarburo adquiere enorme relevancia. Sin embargo, el nuevo yacimiento, aunque en principio permitiría al país ahorros del orden de los cientos de millones de dólares, no permitirá reducir las importaciones de gas proveniente de Bolivia. Pero sí cabe la posibilidad de que pueda reemplazar el gas líquido que Argentina actualmente importa a través de Bahía Blanca.

Primero es necesario entender que no todo el gas es igual. Por lo menos, en no todos los yacimientos la naturaleza ha almacenado el gas de igual manera. Eso resulta en que, en ocasiones, sea más fácil -y económico- extraerlo y, en otras, el método para obtenerlo sea más costoso.

El gas que se encontró en el nuevo yacimiento descubierto por YPF en la provincia de Neuquén -precisamente, en la localidad de Loma La Lata- es de tipo “no convencional”. Es decir que, a diferencia del gas tradicional, que se extrae directamente por pozos de extracción vertical, este tipo de fluido se encuentra en pequeñas piedras de arcilla o arena, y su explotación requiere de técnicas de perforación horizontal, mucho más costosas. En consecuencia, se trata de un gas más caro.

El Gobierno, de hecho, ya estableció un rango de precios para este tipo de gas, denominado tight gas o shale gas, que según informó el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido tendrá dos únicos destinos: usinas eléctricas (producen electricidad a partir del gas) e industrias. Quienes deseen adquirirlo, entonces, deberán negociar un precio dentro del rango establecido por el Gobierno. Esta banda de referencia tarifaria deberá oscilar entre el precio establecido por el Programa Gas Plus, del gobierno de Neuquén (es decir, US$ 4,5 por millón de BTU), y el valor del gas que se importa desde Bolivia, que actualmente alcanza los US$ 7,5 por millón de BTU.

Como el precio del nuevo fluido sería entonces igual o más barato que el que se paga por el gas boliviano, varios diarios, como Tiempo Argentino, vaticinaron que la Argentina podría dejar de importar el fluido. Sin embargo, los especialistas a los que acudió Chequeado.com, aseguraron que eso sería prácticamente imposible, por lo menos en los próximos cuatro años.  

Consultado por este medio, el presidente del Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi”, Jorge Lapeña, consideró que “decir que el país dejará de importar es falso y un absurdo, porque la Argentina tiene planes de aumentar los 6 millones de metros cúbicos que importa actualmente por el gasoducto de Bolivia, a una carga de entre 20 y 30 millones de metros cúbicos hacia 2014”.

El ex secretario de Energía durante la presidencia de Raúl Alfonsín y consultor especializado en temas energéticos destacó, además, que “el gas convencional boliviano siempre es más competitivo que el no convencional”. Y agregó: “Al mismo tiempo, la Argentina debe amortizar los US$ 4000 millones que invirtió en infraestructura [por los gasoductos Juana Azurduy y el del Noreste-GNEA] para abastecer de gas a provincias que actualmente no están conectadas a la red de este servicio”. De hecho, la semana última en Formosa tuvo lugar el acto de presentación de las obras de construcción del GNEA.

En la misma línea, Félix Herrero, vicepresidente del Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora (Moreno), de especialistas en energía, reconoció que “esta obra [el GNEA] será vital para beneficiar a provincias energéticamente postergadas, como Salta, Formosa, Chaco, el norte de Santa Fe, Corrientes y Misiones” y aseguró: “Por eso, está claro que las compras de gas continuarán”.

No obstante, el ex titular de la represa Yacyretá reconoció que las nuevas reservas gasíferas ayudarán a disminuir el nivel de importaciones: “La producción de gas no convencional sí podría servir para reemplazar parte de los combustibles líquidos, como el fuel oil, que hoy se importan a través de buques de carga que llegan al puerto de Ingeniero White, en Bahía Blanca. Esto podría generar un ahorro de más de US$ 500 millones de dólares por año al país”.

Lapeña, por su parte, tampoco descartó la exportación del gas no convencional, por ejemplo, a Chile.

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2 Respuestas

  1. Christian dice:

    Especialistas charlatanes
    Llamar especialista a Lapeña es un inmerecido halago. El tipo sale por las radios hablando de lo se tarda en calentar una pava de mate en invierno comparado con la demora el verano, como muestra de la crisis energética!

    Acá un artículo donde intenta algo parecido:

    http://www.agensur.info/index.php?option=com_content&view=article&id=616:crisis-energetica&catid=42:titulares&Itemid=111

    Chequeado.com debería chequear mejor los “especialistas” a los q acude.

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