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El truco de las cuotas con “0% de interés”

En los diarios de sábados y domingos, especialmente, abundan las publicidades de todo tipo de bienes a comprar en cuotas, con intereses diversos: desde casas hasta automóviles; desde compras de supermercados hasta vacaciones. También créditos personales.

Todo parece estar al alcance del bolsillo medio. Incluso, entre las más tentadoras, electrodomésticos a pagar hasta en “50 cuotas sin interés”. ¿Cómo es posible semejante generosidad en tiempos de alta inflación?, puede preguntarse el más desprevenido. Los más prevenidos, en cambio, saben que nadie regala nada. Y entonces buscan la sigla fatídica: “CFT”. Y, claro, el número que le sigue. ¿De qué se trata?

El CFT es el “Costo Financiero Total”; o sea, el costo real de un crédito, que incluye, además de la tasa de interés, todos los otros cargos asociados. El número que publicitan los vendedores en grande indica sólo la tasa de interés. Desde luego, tiene su importancia. Pero lo que el consumidor terminará pagando por su préstamo o su compra en cuotas es lo que se indique el CFT, aunque la tasa sea “0%”. Es que el CFT incluye la tasa de interés. Pero también otros conceptos. En la Argentina, este costo está compuesto por:

El CFT se expresa en forma de tasa efectiva anual, en tanto por ciento, y con dos decimales. Los bancos están obligados a exponer en pizarras, colocadas en sus sucursales, información sobre tasas de interés de las líneas de crédito ofrecidas, como así también el CFT.

Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el CFT debe analizarse para cada caso, porque hay factores que varían según cada persona. Por ejemplo, la edad del cliente determina una variación debido al seguro que paga. Los costos de envío de la documentación, los antecedentes del cliente y los costos de averiguación de esos antecedentes, o el menor riesgo que tiene el préstamo por la presentación de una garantía, son ejemplos de factores que hacen variar el costo final del préstamo. El plazo, el monto, el sistema de amortización, y el cobro o la exención de cargos, son otros elementos que determinan el CFT.

¿Por qué es importante conocer el CFT? Para el BCRA, se trata nada menos de la principal variable que se debe tener en cuenta al elegir un préstamo personal, prendario o hipotecario, ya que es el mejor indicador del costo global que deberá afrontar el cliente. Esto es importante, porque muchos consumidores siguen tomando sus decisiones de endeudamiento en base a la más publicitada tasa de interés. Pero eso no dice demasiado. Un banco puede ofrecer tasas de interés menores que otro pero, en conjunto, su CFT puede ser más elevado. Veamos lo que sucede en el siguiente ejemplo para un préstamo de $20.000 a 3 años de plazo, tomado del Portal del Cliente Bancario del BCRA.

                                            BANCO A                  
 BANCO B                  
Tasa de interés básica
            11%  10%
Gastos de evaluación y
otorgamiento
            Sin cargo  $ 500 en el momento
de otorgar el crédito
Gastos de mantenimiento
de la cuenta y asociados
            Sin cargo  $ 11 mensuales
Seguro de vida mensual
sobre saldo de deuda
            0,04%  0,09%
Costo financieron total             12,10%  14,96%

A pesar de que la tasa de interés básica (la que suele publicitarse en números grandes) es menor en el banco B, la tasa total que termina pagando el cliente es menor en el banco A.

Algunas asociaciones que protegen los derechos de los consumidores vienen denunciando que las entidades financieras, más allá de la tasa de interés publicitada, luego “inflan” el CFT de los préstamos que otorgan, cobrando tasas muy altas para los seguros de vida, que cubren los saldos adeudados (uno de los componentes del CFT). La Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios (Adecua) presentó a fines de 2008 una medida cautelar para que la Justicia ordene a los bancos, financieras y cadenas de electrodomésticos cobrar esos seguros “a valores de mercado”.

Según los técnicos de Adecua, una póliza colectiva contratada por el Estado en determinado momento costaba mensualmente 16 centavos por cada 1000 pesos asegurados, prima que subía hasta 40 centavos para las contrataciones que hacen grandes empresas privadas.

Pero los bancos, financieras y demás cargaban sobre sus clientes un valor que podía llegar a 99 pesos por mes en las tarjetas de crédito, a 25 en los préstamos personales, a 30 en los préstamos prendarios y a 8,5 pesos en créditos hipotecarios.
Así que, en adelante, a la hora de tomar decisiones, antes de empezar a ilusionarse con cuotas y tasas de interés bajísimas, es importante buscar las siglas que realmente podrán brindarnos la información que necesitamos: CFT

Más allá de las promesas de créditos y productos en cuotas “sin interés”, la verdadera información que se necesita para tomar decisiones es la del costo financiero total (CFT). Una guía para evitar sorpresas.

En los diarios de sábados y domingos, especialmente, abundan las publicidades de todo tipo de bienes a comprar en cuotas, con intereses diversos: desde casas hasta automóviles; desde compras de supermercados hasta vacaciones. También créditos personales. Todo parece estar al alcance del bolsillo medio. Incluso, entre las más tentadoras, electrodomésticos a pagar hasta en “50 cuotas sin interés”. ¿Cómo es posible semejante generosidad en tiempos de alta inflación?, puede preguntarse el más desprevenido. Los más prevenidos, en cambio, saben que nadie regalanada. Y entonces buscan la sigla fatal: “CFT”. Y, claro, el número que le sigue. ¿De qué se trata?
El CFT es el Costo Financiero Total; o sea, el costo real de un crédito, que incluye, además de la tasa de interés, todos los otros cargos asociados al crédito. El número que publicitan los vendedores en grande es el de la tasa de interés. Desde luego, tiene su importancia. Pero lo que el consumidor terminará pagando por su préstamo o su compra en cuotas no es sólo lo que diga sino la tasa de interés, sino lo que se indique como CFT. Ese CFT incluye la tasa de interés. Pero también otros conceptos. En la Argentina, este costo está compuesto por:
     .  La tasa de interés básica que determina la cuota pura (fija o variable).
         Gastos de evaluación del cliente que solicita el préstamo.
         Gastos de evaluación de los solicitantes de las financiaciones.
         Gastos de contratación de seguros (de vida, de incendio, etc.).
         Gastos de apertura y mantenimiento de cuentas de depósitos, y los vinculados a tarjetas de crédito y/o compras asociadas a las financiaciones.
         Erogaciones por envío de avisos de débito y otras notificaciones.
El CFT se expresa en forma de tasa efectiva anual, en tanto por ciento, y con dos decimales. Los bancos están obligados a exponer en pizarras, colocadas en sus sucursales, información sobre tasas de interés de las líneas de crédito ofrecidas, como así también el CFT.
Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el CFT debe analizarse para cada caso, porque hay factores que varían según cada persona. Por ejemplo, la edad del cliente determina una variación debido al seguro que paga. Los costos de envío de la documentación, los antecedentes del cliente y los costos de averiguación de esos antecedentes, o el menor riesgo que tiene el préstamo por la presentación de una garantía, son ejemplos de factores que hacen variar el costo final del préstamo. El plazo, el monto, el sistema de amortización, y el cobro o la exención de cargos, son otros elementos que determinan el CFT.
¿Por qué es importante conocer el CFT? Para el BCRA, se trata nada menos de la principal variable que se debe tener en cuenta al elegir un préstamo personal, prendario o hipotecario, ya que es el mejor indicador del costo global que deberá afrontar el cliente. Esto es importante, porque muchos consumidores siguen tomando sus decisiones de endeudamiento en base a la más publicitada tasa de interés. Pero eso no dice demasiado. Un banco puede ofrecer tasas de interés menores que otro pero, en conjunto, su CFT puede ser más elevado. Veamos lo que sucede en el siguiente ejemplo para un préstamo de $20.000 a 3 años de plazo, tomado del Portal del Cliente Bancario del BCRA.