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¿Qué son las Lebacs?

Las Letras del Banco Central (Lebac) son deudas que emite la entidad monetaria nacional a corto plazo, de 36 a 252 días (un poco más de ocho meses), generalmente en pesos. Los objetivos de este instrumento son, entre otras cosas, bajar la demanda del dólar y, por ende, su cotización, ya que si ofrece una tasa de interés atractiva en pesos se genera mayor incentivo a comprar Lebacs que dólares. También busca bajar la inflación, ya que quienes compran las letras entregan pesos al Banco Central y no lo vuelcan al consumo.

En los últimos días, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ofreció las Lebacs a 36 días con una tasa de interés anual de 38 por ciento. Al restarle comisiones, estas letras terminan rindiendo casi diez puntos porcentuales más que los plazos fijos a un mes en pesos, por los cuales los bancos ofrecen un 27 por ciento.

“Si bien el Gobierno logró la unificación del mercado de cambios, ahora tienen el equivalente de más de un déficit fiscal en deudas por el Lebac, ya que la deuda del Banco Central con este instrumento alcanza el 7% del Producto Bruto Interno (PBI)”, indicó a Chequeado el economista jefe de la consultora Econométrica, Ramiro Castiñeira.

El BCRA sostuvo en un comunicado que “en la coyuntura actual de la Argentina, la alta nominalidad heredada, las necesarias correcciones de precios relativos y la falta de mediciones oficiales de inflación a nivel nacional hacen más difícil para el BCRA la evaluación de la marcha de la inflación”. En el mismo informe, manifestó que “bajará la tasa de interés sólo cuando vea una inflación sustancialmente más baja que la observada hasta ahora, y en descenso”.

Para conseguir estas letras se tiene que participar de las licitaciones del Banco Central todos los días martes. Para comprarlas, se instruye a un banco o una sociedad de bolsa para que haga la transacción, y se negocian en efectivo. Las licitaciones funcionan mediante el método holandés. Según este procedimiento, los privados deben indicar la tasa de interés que desean recibir y, al analizar las ofertas recibidas, el BCRA puede elegir cuántas letras entregar. Así, serán adjudicadas primero las ofertas que soliciten la menor tasa y se continuará ascendiendo hasta agotar los títulos que pretende vender la entidad. Finalmente, se toma la tasa de interés más alta aceptada por el BCRA (llamada “tasa de corte”) y a todas las letras adjudicadas por el mismo período de días se les termina otorgando esta tasa, la más alta aceptada.

“Luego de la salida del cepo, el Banco Central tuvo una política agresiva con un aumento muy fuerte de las tasas de interés en las Lebacs para que la gente no se vaya al dólar”, sostuvo a Chequeado Juan Pablo Ronderos, gerente de Desarrollo de Negocios de la consultora Abeceb. “Como consecuencia de estas altas tasas a corto plazo, la entidad todos los meses tiene vencimientos cada vez más altos que se van acumulando”, aseguró el economista.

Asimismo, manifestó que estas altas tasas, si bien tienen como objetivo controlar el valor del dólar y bajar la inflación, generan una caída en la actividad, ya que “el consumo y la inversión se desaceleran porque la gente prefiere estos elementos financieros y los préstamos resultan muy caros”. Es decir que muchos prefieren invertir en estos instrumentos antes que otro tipo de compras o inversiones, y en el caso de los bancos sólo les conviene prestar esos fondos si tienen un rendimiento mayor al de las Lebacs. “El kirchnerismo decidió no aumentar las tasas de interés para no afectar la actividad. Ahora parece que el nuevo Gobierno planea mantener las tasas reales positivas para combatir la inflación”, explicó Ronderos sobre el cambio de la utilización de las lebacs entre las dos gestiones.

En las operaciones, los individuos o las empresas le compran activos financieros a la entidad monetaria a un precio menor a 100 pesos y cuando vence el contrato, el Banco Central le paga 100 al acreedor. Esa diferencia es con la que se calcula la tasa nominal anual. En los papeles, los minoristas pueden adquirir estas letras desde los mil pesos, aunque en la práctica el valor inicial comienza en los $10.000.

Según informó el economista Miguel Angel Boggiano en el sitio Carta Financiera, “en tan sólo 120 días, el monto total de Lebac creció un alarmante 83%, alcanzando los 490 mil millones de pesos”. “Solamente en intereses, el BCRA tendrá que pagar unos 150 mil millones de pesos en los próximos 12 meses, lo cual duplica la escandalosa pérdida que debió afrontar por las operaciones de dólar futuro de Vanoli”, agregó.

Ronderos, especialista de Abeceb, si bien sostuvo que las pérdidas pueden ser parecidas, consideró que no se pueden comparar estos dos instrumentos, porque lo del dólar futuro fue “una herencia que el Central lo manejó como pudo y que en parte generó este problema con las lebacs”.

En cuanto a la resolución de este conflicto, Ronderos explicó que el Gobierno tiene, por lo menos, tres caminos: “El más simple es bajar las tasas, aunque ya lo intentaron y en ese momento el dólar les aumentó bastante. Otra posibilidad es aumentar el encaje bancario (el porcentaje del dinero de un banco que debe mantener como reserva, es decir sin utilizar) para absorber pesos de otra manera, aunque esto tendría efectos negativos en la actividad ya que aumentaría las tasas de interés. Finalmente, podría colocarse un bono a más largo plazo para los tenedores de Lebac, por las buenas o por las malas. El problema es que, de hacerlo impulsivamente, no sería una buena señal en términos de institucionalidad y confianza”.

Castiñeira, por su parte, destacó que “este problema que se gestó en 10 años no se puede solucionar en cuatro meses”. “Es obvio que las tasas en este valor no se pueden quedar y que estaban esperando a arreglar con los holdouts”, afirmó.