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Quién es Guido Otranto, el magistrado que investiga qué pasó con Maldonado

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El juez federal de Esquel tiene dos expedientes en los que se busca al joven desaparecido y se investiga a los responsables. Un repaso por su trayectoria.

El juez federal de Esquel, Guido Otranto, habló esta semana públicamente por primera vez desde la desaparición de Santiago Maldonado, hace 42 días. El magistrado destacó la importancia de obtener los resultados de las pruebas de ADN, las que se conocieron hoy, para analizar la presunta participación de la Gendarmería. En su juzgado tramitan los dos expedientes vinculados con el caso. Desde el comienzo de la causa recibió críticas tanto del Gobierno nacional como de la familia de Maldonado y de los sectores de la comunidad mapuche que fueron desalojados de la Ruta 40 el 1° de agosto. ¿Quién es este magistrado?

Los dos expedientes vinculados con la desaparición de Maldonado están radicados en el Juzgado Federal de Esquel. Por un lado, el que está caratulado como “desaparición forzada”, cuya investigación fue delegada por el juez en la fiscal federal Silvina Ávila. En paralelo, tramita el hábeas corpus que fue presentado por el defensor oficial Fernando Machado al día siguiente del operativo de Gendarmería, donde testigos dicen haber visto por última vez a Maldonado.

Sectores del Gobierno le critican no haber rastrillado una parte del predio ocupado por la comunidad mapuche por tratarse de “territorio sagrado”, algo que el magistrado negó. La familia de Maldonado lo acusa de ser parcial y le reprocha lentitud en la investigación. Los mapuches señalan que fue él quien dio la orden de desalojo de la ruta que derivó en el operativo en el que habría desaparecido el joven.

Otranto cumplió 45 años el mismo día que Maldonado cumplió 28, el 25 de julio, es decir, una semana antes de su desaparición. Está a cargo del único juzgado federal de Esquel, una ciudad de 32 mil habitantes. Este tribunal fue creado en 2007 y Otranto fue su primer magistrado. Superó el concurso en el Consejo de la Magistratura y fue nombrado en 2011 por decreto de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tras obtener el acuerdo del Senado. Asumió, sin embargo, a fines de 2013, cuando por fin el tribunal se puso en funcionamiento. Desde enero de 2012 se había desempeñado como juez subrogante en el Juzgado Federal de General Roca.

No es la primera vez que un expediente sensible a nivel nacional pasa por sus manos. Antes de mudarse a la Patagonia, Otranto trabajó durante casi dos décadas en los tribunales federales de Comodoro Py, donde tramitan las causas por delitos federales, como las de corrupción que involucran a funcionarios públicos.

Ingresó en diciembre de 1992 como empleado en la Sala II de la Cámara Federal porteña, la que revisa las decisiones de los jueces federales de primera instancia en casos de corrupción, narcotráfico y terrorismo, entre otros delitos. En este tribunal pasó por todos los escalafones judiciales, hasta llegar a secretario de Cámara, el cargo que jerárquicamente viene justo por debajo de los camaristas. Allí tuvo como jefes, entre otros, a los camaristas Horacio Cattani, Martín Irurzun, Eduardo Farah y al ex camarista Eduardo Luraschi. Desempeñó el cargo de secretario hasta 2011, cuando se mudó a la Patagonia.

Se recibió de abogado en abril de 2000 en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En esa universidad fue docente durante tres años en la cátedra de Derecho Penal a cargo del ex camarista Carlos Elbert. Según se desprende de su CV, es coautor de seis libros jurídicos, todos de derecho penal.

Otranto está en pareja con Rafaella Riccono, quien tiene una carrera judicial similar. Comenzó su trayectoria en la Cámara del Crimen porteña en 2004, pasó por la Justicia Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires y tuvo un breve paso por la Cámara Federal de Casación Penal hasta que se trasladó a la Patagonia. Trabajó en el Juzgado Federal de General Roca, donde fue secretaria letrada de Otranto, que se desempeñaba como subrogante. Desde 2014 es secretaria letrada de la Fiscalía Federal de Esquel, que actualmente está a cargo de la fiscal subrogante Ávila e instruye la investigación por la desaparición de Maldonado.

Cuando asumió como juez, en 2012, Otranto declaró una casa en Bella Vista, Provincia de Buenos Aires, de 790 metros cuadrados, un auto y ahorros por $25 mil.

Otranto se encuentra actualmente concursando por una vacante en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de General Roca. El Consejo de la Magistratura convocó a este concurso en mayo de 2016. Hasta el momento se realizó la prueba de oposición y una precalificación de los antecedentes profesionales de los inscriptos y Otranto está primero en el orden de mérito. Si supera el concurso, el juez federal de Esquel necesitará de un guiño del Gobierno nacional para que su pliego sea enviado al Senado y lograr el ascenso.

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3 Respuestas

  1. rene dice:

    bastante “sospechoso” como se le armo el juzgado en esquel. no deberia ser anulado que la pareja de un juez federal forme parte de su aparato?desde ya hago fuerza para que cuando llegue momento de decidir por el juez de gral roca ,a este lo rajen.

  2. HesterDiaz Masri dice:

    El juez Otranto encubre a los gendarmes.. .es un inoperante p este caso pq no es imparcial. Se halla prendido al poder de turno y debe dejar la causa Maldonado. Una hilaridad: mandó buscar rastras en San Luis….estará muy estressado? Q se aparte!!!

  3. Walter dice:

    El juez Otranto también fue digitado por La Cámpora…” indicó Das Neves.

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