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Quién es Jorge Ballestero, el juez que renunció tras el fallo que liberó a Cristóbal López

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El camarista presentó su renuncia en medio de una investigación en su contra a cargo del Consejo de la Magistratura. Quién es este magistrado y cómo queda integrada la Cámara Federal tras su partida.

El camarista federal Jorge Ballestero presentó su renuncia. Se desempeñaba desde 2008 como magistrado de la Sala I de la Cámara Federal porteña y desde marzo el oficialismo impulsaba su destitución en el Consejo de la Magistratura luego de que hubiera firmado el fallo que ordenó la liberación del empresario Cristóbal López.

Ballestero, que se encontraba de licencia médica por un problema cardíaco, dejará una nueva vacante en la Sala I de la Cámara. Casi en simultáneo, el Gobierno nacional confirmó el traslado de Eduardo Farah, miembro de la Sala II, a un Tribunal Oral en lo Penal Económico. Esto abre una nueva vacante en un tribunal que revisa las decisiones de los jueces de primera instancia en casos de corrupción y narcotráfico, entre otros delitos.

¿Quién es Ballestero?

Era juez de la Sala I de la Cámara Federal porteña desde octubre 2008. Llegó al cargo por concurso y fue la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner la que eligió su nombre dentro de una terna que compartía con el juez en lo Penal Económico Javier López Biscayart y el abogado Domingo Montanaro. Desde su asunción hasta 2015 se identificó a esa Sala, que compartía con Farah y con Eduardo Freiler, como cercana al kirchnerismo.

Entre otros fallos destacados, desestimó la denuncia de Alberto Nisman contra la ex presidenta por el presunto encubrimiento de los imputados iraníes por el atentado a la AMIA, pero votó por la inconstitucionalidad del Memorándum con Irán.

Ballestero, de 62 años, trabajaba en la Justicia desde hace más de cuatro décadas y se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1988. Hacia fines de la década del ‘80 se desempeñaba como secretario del Juzgado Federal N° 2 porteño. Por entonces, ese juzgado se encontraba a cargo de Miguel del Castillo, quien en 1990 fue reemplazado por Ricardo Wechsler, hoy fiscal de la Cámara Federal de Casación Penal. Ballestero trabajó en ese juzgado hasta 1992, cuando el entonces presidente Carlos Menem lo nombró fiscal federal. Un año más tarde volvió al Juzgado Federal N° 2, pero esta vez en calidad de juez. Tuvo a su cargo ese juzgado durante 15 años.

Tuvo, entre otros casos de relevancia, el conocido como “la mafia del oro”, que elevó a juicio oral en 2007; absolvió al empresario Carlos Spadone en la causa de la leche adulterada; y en una causa iniciada por el economista Alejandro Olmos declaró la ilegitimidad de la deuda externa argentina.

Por fuera del ámbito judicial, Ballestero integra desde hace dos décadas el Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En este tribunal deportivo comparte tareas con Sergio Fernández, juez de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal y hermano de Javier Fernández (miembro de la Auditoría General de la Nación); y Fernando Mitjans, escribano casado con la ex secretaria de Justicia de la Nación entre 2005 y 2009, Marcela Losardo. Años atrás integró este tribunal el abogado Darío Richarte, ex subsecretario de Inteligencia de la Nación. Actualmente, Ballestero también es juez del Tribunal de Apelaciones del Comité Olímpico Argentino.

En 2016 declaró un patrimonio de más de $12 millones, casi tres veces superior a lo que había declarado en 2015. Este incremento, según explicó, se debió a la venta por medio millón de dólares de un inmueble en el partido de Pilar, que en 2015 había consignado de acuerdo a su valor fiscal, cercano a los $1,6 millones.

¿Cómo queda la Cámara?

Desde que Mauricio Macri asumió la Presidencia, en diciembre de 2015, la composición de la Cámara Federal cambió de manera significativa. Por ese entonces la Sala I la integraban Ballestero, Freiler y Farah, este último en calidad de subrogante. De esos tres magistrados ya no queda ninguno. Farah renunció a esa subrogancia, Freiler fue destituido y Ballestero renunció. Actualmente el único magistrado es Leopoldo Bruglia, quien se desempeñaba como juez de un Tribunal Oral en lo Criminal Federal y el oficialismo promovió su traslado a la Cámara.

La Sala II, al comienzo del actual gobierno, la integraban Farah, Horacio Cattani y Martín Irurzun. Cattani renunció a principios de este año por razones de salud y Farah pidió su traslado a un Tribunal Oral en lo Penal Económico, también en medio de las críticas por el fallo que liberó a López. El Gobierno nacional, a través de un decreto publicado ayer en el Boletín Oficial, aprobó su pedido y Farah dejará esta semana su lugar en la Sala II, por lo que sólo quedará Irurzun en este tribunal.

Es decir que hay dos vacantes en cada Sala y que el Gobierno podrá nombrar a cinco de los seis jueces del estratégico tribunal, que revisa la mayoría de las investigaciones de corrupción y narcotráfico del país.

Se espera que la Sala I cubra una de sus vacantes en poco tiempo. El Consejo de la Magistratura finalizó a fines de 2017 un concurso que se había iniciado en 2008. De los tres postulantes, el Gobierno eligió a Mariano Llorens, que espera acuerdo del Senado para ser camarista federal. Llorens se desempeña actualmente como secretario del Tribunal Oral en lo Criminal N° 26 porteño y trabajó durante más de una década en la Justicia federal de San Martín.

Respecto de la vacante de Cattani, hasta el momento sólo se sortearon los jurados que intervendrán en el concurso, el primer paso que efectúa el Consejo antes del llamado a los postulantes.

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