Imagen: Hermes Mazali

Qué pasa cuando una mujer tiene que escapar de su hogar por violencia de género

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En el último año en la Argentina se registraron más de 86 mil casos de violencia contra mujeres. Los refugios para que puedan escapar de sus casas son indispensables, pero no es lo único que la víctima necesita. Cómo es el recorrido hasta llegar a estos refugios y qué programas tiene hoy el Estado para que estas mujeres puedan salir adelante.

“Me quiso ahorcar tres veces. Una me defendió mi hija, y otra vez me agarró en la cama y mi yerno rompió la puerta para entrar y sacarme”, cuenta María sobre su marido, con el que estuvo en pareja 27 años. Un día la amenazó con un cuchillo, se lo pegó al cuello. Fue el punto de quiebre. Pero su marido, además de amenazarla, la encerró en la casa y recién el lunes cuando él se fue a trabajar, se pudo escapar con su hija de 11 años. Así llegó a un refugio. Con lo que pudo sacar en el momento.

Ir a un refugio para mujeres víctimas de violencia de género es una decisión desesperada, que cuesta tomar. Además de romper una relación, implica salir de la casa en el momento que puedan hacerlo, en muchos casos con hijos pequeños y poco tiempo para llevarse sus cosas. En el caso de estas mujeres, el refugio es una posibilidad para salir de una relación violenta y dañina, del peligro inminente en el que están y, en el mejor de los casos, el comienzo de una nueva vida lejos del agresor. Pero, para que eso ocurra, es necesario no sólo que el refugio albergue a la mujer en la emergencia, sino que la ayude a salir adelante, a ser autónoma y no volver a la relación.

Leé la historia completa y mirá acá qué pasa cuando una mujer debe escapar de su casa.

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