La Balanza: una nueva herramienta para saber qué significan los números

Circulan muchos números astronómicos en el discurso público. Se emitirán US$2.750 millones de nueva deuda a 100 años, la ANSES pagó $8.069 millones en sentencias judiciales a jubilados, el tope del fondo del conurbano que se distribuye con la coparticipación es de $650 millones. Y tanto otros. Son enormes comparados con los montos que maneja habitualmente una persona, aunque no lo sean para los montos que maneja un Estado o grandes empresas. Y lo que suele pasar con los montos astronómicos, es que nos cuesta mucho entender su magnitud. No tenemos una relación de familiaridad, intuitivamente nos cuesta mucho descifrar si esos montos son mucho o poco.

Por eso solemos hacer todo tipo de comparaciones para dar una dimensión de los montos. El problema es que al elegir con qué comparar un monto suele haber un mensaje implícito. Cuando Macri compara el déficit de Aerolíneas Argentinas con la construcción de jardínes de infantes, hay un claro mensaje sobre la ineficiencia de un gasto sobre otro. O cuando Sergio Massa compara el gasto en patrulleros con el de la publicidad oficial.

Hasta cierto punto no podemos evitar una carga cuando se hace una comparación, pero tampoco podemos dimensionar grandes números sin ponerlos en relación con otros. Y con esto en mente desarrollamos La Balanza. Una plataforma en el que se puede poner el monto que se quiere analizar y compararlo con distintos ítems, que van desde la Asignación Universal por Hijo al presupuesto nacional, pasando por el costo de repavimentar una ruta, una jubilación mínima o el porcentaje de la deuda pública que representa.

Para recopilar los datos buscamos información oficial de cada punto y en los casos en los que no es tan lineal la información, trabajamos con las fuentes más confiables. En cada ítem está aclarado qué se incluyó, de cuándo son los datos y la fuente de la información.

Tratamos de incluir distintos tipos de gastos, para que cada uno pueda comparar con aquello que le parece relevante, pero en ningún caso queremos que haya un juicio de valor detrás de esto. La definición sobre qué gastos públicos son correctos, eficientes o razonables es algo que no está dado necesariamente por el monto, sino por muchos otros factores. Si está bien gastar en la renovación de un Ministerio que permitirá que el organismo trabaje de manera más eficiente, puede ser un gasto muy eficiente, más allá de que represente cientos de Asignaciones Universales por Hijo. O el hecho de que se gasten fondos en Publicidad Oficial no determina en sí que sea un gasto superfluo si esos fondos son usados para prevenir a la población sobre las necesidades de vacunarse y eso logra un mejor nivel de salud general. Ver si un cierto gasto es alto o no, no dice por sí solo mucho sobre la utilidad o eficiencia de la política pública, ni si los fondos llegaron a buen destino.

Los montos son sólo una parte del análisis, y esperamos con La Balanza sumar para volverlos más concretos y comprensibles.

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