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La Argentina cayó en competitividad

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EngañosoSegún el estudio, ocupa el puesto 87 en el mundo. Pero la encuesta se hizo en base a la percepción de empresarios y no a partir de datos objetivos.

La semana pasada, los diarios argentinos destacaron los resultados de la edición 2010 del Indice de Competitividad Global, que elabora el Foro Económico Mundial. “La Argentina cayó en competitividad” titula uno de sus de sus artículos Clarín. Y señala: “Según el World Economic Forum, el país cayó dos puestos en el Indice de Competitividad Global 2010-2011 con respecto al año pasado. El Forum consideró que el entorno institucional del país es ‘uno de los peores del mundo’”. La Nación, por su parte, informó que “el país está en el puesto 87 en el ranking de competitividad detrás de Guatemala y El Salvador”, y destacó: “El reporte señaló en relación con la Argentina que ‘su entorno institucional es uno de los peores del mundo (puesto 132), con poca confianza pública en los políticos y profunda preocupación por la seguridad jurídica’, situación que atribuyó a ‘una serie de políticas discrecionales adoptadas por los dos últimos gobiernos’”.

Desde hace algunos años el Foro Económico Mundial encarga a una serie de prestigiosos economistas la elaboración de un índice que mide la competitividad de más de 100 países en el mundo. Si bien el concepto de competitividad admite muchas definiciones, el estudio considera que se trata del “conjunto de instituciones, políticas y factores que determina el nivel de productividad de un país”, y afirma que este último “fija el nivel sustentable de prosperidad que puede alcanzar una economía”. En otras palabras, según esta visión, las economías más competitivas tienden a asegurarles mayores niveles de ingreso a sus ciudadanos.

Teniendo en cuenta una definición tan amplia, la pregunta que surge es cómo mide la competitividad el Foro Económico Mundial. Y también, por qué le va tan mal a la Argentina, teniendo en cuenta los altos niveles de crecimiento de los últimos años. La principal fuente de información del informe es una encuesta a empresarios locales, que evalúan los distintos aspectos de la economía y las instituciones de sus respectivos países. El primer punto a destacar entonces es que no se trata de medición de parámetros objetivos, sino que, en su mayoría, se releva la percepción de los entrevistados sobre esos temas. De hecho, de las 102 variables que releva la encuesta, sólo 32 se basan en información estadística disponible. Llama la atención que, incluso, algunos aspectos que podrían ser evaluados con “datos duros” (por ejemplo la calidad de la infraestructura de las rutas y los puertos) son puntuados a partir de las opiniones -percepción- de los empresarios.

¿Cuál es la debilidad de esta metodología en la que casi el 70% de los componentes del índice de competitividad es relevado a partir de apreciaciones subjetivas? Principalmente, que puede generar sesgos a la hora de hacer comparaciones internacionales. Por ejemplo, lo que un empresario de Bostwana considera como buena infraestructura, puede resultar muy diferente para un empresario argentino o norteamericano. Este factor distorsivo se potencia en nuestro país -donde gran parte de los empresarios está enfrentada al gobierno- y, seguramente, influyó en los malos resultados obtenidos en el ranking, tal como admite el propio encargado del relevamiento en Argentina, Eduardo Fracchia, en una nota publicada por Clarín: “Me parece exagerado que Argentina esté en la posición 132 en el capítulo ‘Instituciones’ –dice-. Creo que hubo demasiada subjetividad volcada en las respuestas, que fueron dadas por empresarios que evidentemente no comulgan con las ideas de este gobierno”.  “Es una mirada crítica. Uno puede suponer que influye mucho la percepción que se tiene del INDEC, de Guillermo Moreno o los controles a actividades productivas, y de allí surge una percepción poco amigable”, destacó el economista, directivo de la escuela de negocios de la Universidad Austral.

No se trata de una muestra estadísticamente representativa del universo de los empresarios. Las pautas son, en todo caso, orientadoras.El criterio general de selección de los encuestados que sigue el informe es que en la muestra estén representadas firmas de distintos tamaños y sectores, aunque no hay cuotas fijas a ser respetadas. Y la estadística se genera sólo con los que responden. En la Argentina, por ejemplo, de los 500 ejecutivos consultados, sólo respondieron 104. De ese universo, el 24% corresponde a empresas de menos de 100 empleados y el 30% a firmas de entre 101 y 500 empleados. En Uruguay, en cambio, el 69% de los encuestados corresponde a la primera categoría.

El hecho de que los resultados del índice estén influídos por la subjetividad de los entrevistados (en este caso, empresarios en conflicto con el gobierno), sugiere que es un error interpretarlos como una medida absolutamente representativa de las limitaciones de la economía local. En todo caso podría funcionar como un buen indicador del nivel de confianza de los empresarios en las instituciones económicas y políticas del país.

3 Respuestas

  1. Sergio dice:

    ¿Los que invierten son los empresarios o los datos objetivos?

    • franco dice:

      son necesario datos objetivos al decidir invertir en un pais, y no solo la sensacion que puede ser un producto de una “campaña” anti argentina

      • ArielDaf dice:

        Los negocios se basan en economía. Y la economía no es una ciencia exacta, porque por un lado tenes las variables económicas, y por otro lado tenes la percepción de los distintos agentes economicos.

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