{"id":485,"date":"2016-11-24T17:17:27","date_gmt":"2016-11-24T20:17:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.chequeado.com\/investigacion\/?p=485"},"modified":"2016-11-24T18:34:59","modified_gmt":"2016-11-24T21:34:59","slug":"un-crimen-de-odio-en-la-ciudad-del-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/un-crimen-de-odio-en-la-ciudad-del-poder\/","title":{"rendered":"Un crimen de odio en la ciudad del poder"},"content":{"rendered":"<p><em>El 6 de septiembre de 2015, a Marcela Chocobar la asesinaron con sa\u00f1a. De ella, una trans en el esplendor de su transformaci\u00f3n, hallaron s\u00f3lo su cr\u00e1neo perfectamente cercenado entre la segunda y tercera v\u00e9rtebra. En abril una jueza meti\u00f3 presos a tres varones acusados por el homicidio, al que se niega a caratular como femicidio. Pero la familia Chocobar no cree que el horror pueda explicarse as\u00ed de f\u00e1cil: est\u00e1n convencidos de que los tipos que levantaron esa noche a Marcela fueron s\u00f3lo instrumentos de algo peor, de una maldad cuya existencia se explicar\u00eda s\u00f3lo si proviene del poder.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La noche del fin del mundo tiene nombres de guerra fr\u00eda. El antro donde se menean los patag\u00f3nicos al ritmo de la bachata se llama Cuba. El otro, donde alternan con movimientos del pop latino, es Russia. A la medianoche de un viernes de agosto las mesas est\u00e1n casi vac\u00edas. Las sillas de cuerina roja ordenadas, puestas a punto. En la barra dos chicas mezclan indescifrables alcoholes de color en vasos de litro. Un grupo de chicos se los toman de largos tragos y r\u00eden en la mesa que da a la calle. Es temprano para la noche de R\u00edo Gallegos, Russia se pone cerca de las tres de la ma\u00f1ana. A esta hora arden las \u201cprevias\u201d en las casas bien calefaccionadas de la ciudad. Hacia el fondo, la pista vac\u00eda. En esa pista rein\u00f3 la \u00faltima noche de su vida la travesti m\u00e1s linda que haya pisado este conf\u00edn de la capital de la provincia de Santa Cruz. En esa barra se la ve \u2014por los videos de seguridad que ahora forman parte de un expediente judicial\u2014 alternar con el personal y con los habitu\u00e9s, jugando siempre a que el pelo naturalmente le cae a un costado del cuerpo esculpido. <strong>La madrugada del 6 de septiembre de 2015<\/strong> <strong>a Marcela Chocobar, 26 a\u00f1os, en el esplendor de su transformaci\u00f3n, alguien la asesin\u00f3 con odio. De Marcela hallaron s\u00f3lo su cr\u00e1neo <\/strong>perfectamente cercenado entre la segunda y tercera v\u00e9rtebra, sin rastros de tejido blando porque el asesino quiso quitarle con un elemento cortante todo rastro humano a lo que fue un rostro bello. Un poco m\u00e1s all\u00e1, en un terreno bald\u00edo del desolado barrio San Benito, envueltos en un nylon de obra en construcci\u00f3n negro, hallaron una cadenita, un vestido negro, un saco negro, una bota bucanera blanca cortada a la altura de la rodilla y la larga cabellera rubia de Marcela Chocobar.<\/p>\n<p>Primero fue el silencio de la desaparici\u00f3n. El hallazgo demor\u00f3 15 d\u00edas. Por la tarde del domingo 6 sus hermanas comenzaron a preocuparse. Las Chocobar son un clan: vinieron desde Or\u00e1n, Salta, devotas de la virgen de Urkupi\u00f1a y dispuestas a hacer una diferencia trabajando de limpieza, en lo que se pueda, de a una. Son migrantes en una ciudad de migrantes. R\u00edo Gallegos es de esos lugares donde el nacido y criado tiene menos de 30. En los d\u00edas de esta investigaci\u00f3n es un hervidero de <a href=\"http:\/\/www.winfosantacruz.com\/2016\/08\/docentes-reclaman-por-aguinaldo-en-economia\/\" target=\"_blank\">marchas y protestas, paros y batucadas<\/a>. En cualquier esquina se yergue una manifestaci\u00f3n que casi siempre se queja por la falta de pago de salarios. Hasta en el juzgado donde investigan el crimen de Marcela Chocobar los empleados no atienden porque no vieron un peso del aguinaldo. Las hermanas Chocobar tienen una lucha superior. Aunque en abril <a href=\"http:\/\/www.pasaensantacruz.com\/noticias\/2016\/04\/laura-chocobar-son-complices-son-los-asesinos-de-mi-hermana\/\" target=\"_blank\">metieron presos<\/a> a tres varones acusados por el crimen, ellas no creen que el horror pueda explicarse as\u00ed de f\u00e1cil: <strong>est\u00e1n convencidas de que los dos tipos que levantaron esa noche a su hermana en la puerta de Russia, el escalador Oscar Biott y su amigo Angel Azzolini, fueron s\u00f3lo instrumentos de algo peor, de una maldad cuya existencia se explicar\u00eda s\u00f3lo si proviene del poder.<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>De Marcela hallaron s\u00f3lo su cr\u00e1neo perfectamente cercenado entre la segunda y tercera v\u00e9rtebra.<\/p><\/blockquote>\n<p>**<\/p>\n<p>En la infancia de una ni\u00f1a trans el dolor y la furia suelen ser el lugar com\u00fan. La discriminaci\u00f3n, el abuso, los golpes y la expulsi\u00f3n del hogar, el camino previsible. Marcela Chocobar naci\u00f3 entre mujeres, y ese cord\u00f3n de hermanas alrededor de su cuerpo de ni\u00f1a vestida con los oropeles de ellas mismas, la salv\u00f3. En la Mateo R\u00edos, su escuela primaria, le dec\u00edan maric\u00f3n, nenita, puto. Las amigas de la cuadra, en el barrio Aeroparque, la quer\u00edan. A veces los chicos la encerraban en un callej\u00f3n oscuro, para poder manosearla, tocarla. Al mismo tiempo que la violentaban, la deseaban. El padre, obrero de un ingenio de naranjas, mucho no dec\u00eda. Siempre fue un hombre para adentro, y prefer\u00eda quedarse a dormir en el campo. A la madre le cost\u00f3 m\u00e1s: pero las chicas la fueron convenciendo. <strong>Eduardo hab\u00eda nacido queriendo ser mujer.<\/strong> Nada malo hab\u00eda en eso. Hab\u00eda que asumirlo. Con los a\u00f1os ya no era raro que jugara con los tacos y los trapos de todas. Era una ni\u00f1a.<\/p>\n<div class=\"contenido-full\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-502 size-full\" src=\"http:\/\/www.chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IMG_5688-1.jpg\" alt=\"img_5688\" width=\"1632\" height=\"1224\" srcset=\"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IMG_5688-1.jpg 1632w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IMG_5688-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IMG_5688-1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IMG_5688-1-700x525.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 1632px) 100vw, 1632px\" \/><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta que conoci\u00f3 a la \u201cPepi\u201d, otra p\u00faber travesti como ella, y se lanzaron juntas a las noches de los bailes. Ajustadas, brillantes, reinaban en la bailanta local, el mismo lugar adonde casi diez a\u00f1os despu\u00e9s volvi\u00f3 para estrenar las tetas reci\u00e9n hechas. Se la puede ver en jeans y con un top, haciendo un arrumaco gracioso frente a una pared de celestes esfumados en la que se le La Tropi, como pintada para ella. Pepi se prostitu\u00eda; ella tambi\u00e9n comenz\u00f3 a cobrar por los escarceos con varones del pueblo. Conoci\u00f3 a un hombre mucho mayor y se puso de novia. \u00c9l la visitaba en la casa familiar, ella visitaba la de \u00e9l. \u00c9l era changuero en el ingenio El Tacabal. Pero ella no dejaba de atender a algunos clientes que la pretend\u00edan. \u201cNac\u00ed para ser puta\u201d, le dec\u00eda a Gabi, una de sus hermanas mayores, un poco por provocar, otro poco porque <strong>quer\u00eda convencerse de que har\u00eda el camino tradicional para una chica trans pobre del norte: prostituirse para buscar el \u00e9xito econ\u00f3mico que le diera cuerpo nuevo, identidad.<\/strong> Y en el camino, el goce. Las hermanas dicen que no dud\u00f3 en aceptar la invitaci\u00f3n de dejar el pueblo para trabajar en el Sur. \u201cYo estoy para m\u00e1s\u201d, les dijo, y dej\u00f3 novio y pasado en Or\u00e1n.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-505 size-full\" src=\"http:\/\/www.chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Chocobar_2.jpg\" alt=\"chocobar_2\" width=\"1200\" height=\"936\" srcset=\"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Chocobar_2.jpg 1200w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Chocobar_2-300x234.jpg 300w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Chocobar_2-1024x799.jpg 1024w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Chocobar_2-700x546.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>Durante los primeros meses a Natalia Avalos, la abogada de la familia, todas las hip\u00f3tesis se le ca\u00edan de las manos. Los investigadores primero pensaron en un cliente loco. Luego en una venganza para un cu\u00f1ado de Marcela, preso por repartir las armas en una <a href=\"http:\/\/www.lanacion.com.ar\/1702386-otra-interna-de-la-uocra-termino-a-los-tiros-en-santa-cruz-hay-un-herido-grave\" target=\"_blank\">revuelta sindical<\/a> de la UOCRA que termin\u00f3 a los tiros hace un par de a\u00f1os. Lleg\u00f3 el turno de los perejiles: un grupo de migrantes bolivianos y peruanos due\u00f1os de un Renault nueve rojo como el que qued\u00f3 grabado por las c\u00e1maras de Russia. Los detuvieron, les hicieron pasar un mal rato y hubo que dejarlos en libertad porque el auto no era el auto. Eran unos 60 similares en toda la regi\u00f3n. <strong>Hab\u00edan pasado las narices cerca del verdadero, pero estaba con el motor desarmado, sin los asientos.<\/strong><\/p>\n<p>En abril \u00faltimo un joven quiso comprar el Renault de Azzolini al que hab\u00edan recauchutado como para sac\u00e1rselo de encima: lo hab\u00eda puesto a la venta su padre. El hombre, un viejo puntero peronista, cometi\u00f3 el desliz: \u201cEste lo vendemos porque estuvo allanado por el crimen del travesti\u201d, dijo, inexplicablemente. Aunque era uno m\u00e1s de los Renault 9 en la mira, el coche nunca hab\u00eda sido \u201callanado\u201d. Se allanan propiedades inmuebles; los autos, en todo caso, se incautan, se secuestran, se peritan, se revisan. Alguna idea ten\u00eda el padre de Azzolini de que a Marcela Chocobar la hab\u00edan trasladado en ese auto el d\u00eda que desapareci\u00f3. A veces, en un caso complejo como este, ocurre un imponderable, un peque\u00f1o acto que tuerce el destino. El joven comprador del auto podr\u00eda haberse callado, pero no. Le cont\u00f3 a su padre el comentario, y \u00e9l lo mand\u00f3 a denunciarlo a la polic\u00eda. Eso cambi\u00f3 el curso de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un polic\u00eda de la provincia que pide no ser identificado cuenta que un buch\u00f3n escuch\u00f3 a \u00c1ngel hablar en un bar. Dijo que un amigo de \u00e9l \u201cse las mand\u00f3 con el puto\u201d. Como sea, el juzgado intervino el tel\u00e9fono de Azzolini. El auto fue secuestrado y comenz\u00f3 una larga pericia en la que se compar\u00f3 la filmaci\u00f3n de esa noche en la puerta de Russia con el color, peso, tama\u00f1o y forma de las luces del veh\u00edculo en la que trabajaron desde la Polic\u00eda de Seguridad Aeroportuaria (PSA) hasta investigadores del Conicet. En los asientos, dijo un investigador del juzgado que tambi\u00e9n pide el anonimato no se pudo encontrar rastro de Marcela. Las escuchas llevaron de Azzolini a Oscar Biott, con quien compart\u00edan una caba\u00f1a en la Avenida Gregores. Biott era escalador de monta\u00f1a y daba un curso bastante popular en el Centro Provincial de Alto Rendimiento Deportivo (Cepard) dos veces por semana. <strong>La caba\u00f1a, una peque\u00f1a casa de madera en fila junto a otras dos similares, pertenece a un predio enorme, el de la <a href=\"https:\/\/www.cuitonline.com\/detalle\/30537955860\/kank-y-costilla-s-a.html\" target=\"_blank\">empresa de construcciones Kank &amp; Costilla<\/a>, conocida en R\u00edo Gallegos porque es propiedad de Mart\u00edn B\u00e1ez<\/strong>, hijo del empresario ligado al kirchnerismo L\u00e1zaro B\u00e1ez. El dato nunca le result\u00f3 relevante a Rosana Su\u00e1rez, del Juzgado de Instancia N\u00b0 3. Siempre apareci\u00f3 como un detalle. A\u00fan cuando la prueba t\u00e9cnica m\u00e1s contundente de la causa es la pericia que <strong>descubri\u00f3 el ADN de Oscar Biott en el cuello del saquito negro de Marcela Chocobar.<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>La caba\u00f1a en la que viv\u00edan Biott y Azzolini pertenece a la empresa de construcciones Kank &amp; Costilla, conocida en R\u00edo Gallegos porque es propiedad de Mart\u00edn B\u00e1ez.<\/p><\/blockquote>\n<p>Hace unos ocho a\u00f1os Marcela se tom\u00f3 un colectivo eterno que la dej\u00f3 en la terminal de R\u00edo Gallegos. Detr\u00e1s de la terminal se levantaba Las Casitas, el cl\u00e1sico barrio prostibular en el que se iniciaron y practicaron el sexo pago la mayor\u00eda de los varones de la ciudad hasta que <a href=\"http:\/\/opisantacruz.com.ar\/home\/2009\/06\/08\/clausuraron-todos-los-prostibulos-de-rio-gallegos-denominados-%E2%80%9Clas-casitas%E2%80%9D\/6372\" target=\"_blank\">fue cerrado<\/a> por las denuncias de trata fogoneadas por el ex arzobispo Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, a trav\u00e9s de la Cooperativa La Alameda. Aunque al comienzo <strong>Marcela trabaj\u00f3 cuidando a sus sobrinos, pronto consigui\u00f3 empleo en uno de esos cabarets, el que estaba al mando de una travesti de la vieja guardia, \u201cCassandra\u201d.<\/strong> Pero sus hermanas estaban en empresas de limpieza que daban servicios al Estado provincial y le consiguieron un lugar en la Escuela Guatemala. Pas\u00f3 a ser \u201cportero\u201d. Al cabaret de Cassandra iba de polleras cortas y tacos; al colegio \u201ctravestido de var\u00f3n\u201d, bromea Giuliana, una amiga que la conoce desde entonces. Giuliana comenz\u00f3 a hormonarse ya grande, despu\u00e9s de los 30. Primero fue militante de una campa\u00f1a del justicialismo y luego consigui\u00f3 entrar como empleada municipal. Ella no se prostituye -dice-, con Marcela s\u00f3lo compart\u00edan la noche. Sol\u00eda ir al lupanar, porque all\u00ed tambi\u00e9n trabajaba su t\u00eda trans. Se jugaba unas fichas al pool. \u201cYo las ve\u00eda sufrir en lo de Cassandra. Ve\u00eda que atend\u00edan clientes que ven\u00edan con mal olor, hombres que no les gustaban. Los ten\u00edan que pasar. Las que ven\u00edan a cumplir plaza ten\u00edan que estar tres meses encerradas haciendo pases\u201d.<\/p>\n<p>En Gallegos la noche fue alguna vez ese mundanal ruido de pools y bares como los que visitaban los varones presos por el crimen de Marcela, de discotecas como \u201cCuba\u201d y \u201cRussia\u201d, de antros m\u00e1s nac and pop como \u201cLa Cueva\u201d. Y \u201cLas Casitas\u201d estaban integradas al ecosistema del sacarse la cabeza los s\u00e1bados a la noche para combatir justamente tanta noche: en invierno el sol cae a las cuatro de la tarde y vuelve a salir al mediod\u00eda. A un intendente se le ocurri\u00f3 ordenar el cierre de los boliches a las seis de la ma\u00f1ana. Los que la quer\u00edan seguir -tiempo sobra- se mandaban a los cabarets que oficiaban de after hours. En la ciudad no hay parques, pocas plazas, pocos \u00e1rboles y casi nada de verde, el viento cuando jode no para y arrastra lo que encuentra, sobre todo arena, una arena que repiquetea en la piel y en los ojos, una arena maldita que encierra a los lugare\u00f1os en sus casas y les va dejando de a poco el divertimento enclavado en la noche. La vida cultural se restringe a los clubes, a las agrupaciones de migrantes y a lo que de vez en cuando llega de Buenos Aires al Casino o a la Bailanta. Antonio R\u00edos toc\u00f3 el fin de semana que mataron a Marcela y la lig\u00f3 a la salida en una pelea callejera.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>Delfina ya era maestra de grado y una rubia de curvas recientes cuando la vio entrar con el balde y los trapos para limpiar el aula de la Escuela Guatemala. La mariquita de pelo lacio y prolijo ten\u00eda futuro, pens\u00f3. Se cruzaron miradas oblicuas hasta que lleg\u00f3 la primera charla. <strong>Y el Eduardo masculino pas\u00f3 al menos definido \u201cChoco\u201d, \u201cLa Choco\u201d, que fue el inicio de una transformaci\u00f3n sostenida, imparable.<\/strong> Casi al mismo tiempo \u201cChoco\u201d peleaba por terminar la escuela primaria: cursaba el s\u00e9ptimo, octavo y noveno en el nocturno de la misma escuela. M\u00f3nica Enr\u00edquez, una se\u00f1ora dulce y elegante que decidi\u00f3 terminar el colegio despu\u00e9s de jubilarse la recuerda de flequillo, silenciosa, cohibida por los que la observaban, siempre sola en la otra fila, apenas una sonrisa de simpat\u00eda cuando ella le hac\u00eda un gui\u00f1o. Hasta que se anim\u00f3 a pedirle: \u201c\u00bfPuedo sentarme a su lado?\u201d. Pronto hubo que hacer trabajos en grupo y la invit\u00f3 a su casa. Se hicieron amigas sin darse cuenta, entre mates y bizcochitos. A ella le contaba su sue\u00f1o de cambiarse el cuerpo, y sobre las hormonas femeninas que tomaba desde que conoci\u00f3 a Delfina.<\/p>\n<p>M\u00f3nica la supo trabajando como ni\u00f1era de sus sobrinos, en una fotocopiadora -\u201cya m\u00e1s mujercita\u201d-, de portera. Y presenci\u00f3 el afinamiento de los rasgos, de la voz, el fortalecimiento de las u\u00f1as, del pelo, la falta de bello, el cuerpo de var\u00f3n retrocediendo ante la aparici\u00f3n de su nueva identidad. <strong>Un d\u00eda le dijo su nombre nuevo. Marcela, Marcela Estefan\u00eda Chocobar. Entonces, ante la <a href=\"http:\/\/servicios.infoleg.gob.ar\/infolegInternet\/anexos\/195000-199999\/197860\/norma.htm\" target=\"_blank\">ley de identidad de g\u00e9nero<\/a> so\u00f1\u00f3 con el documento.<\/strong> Fue con Delfina a tramitarlo. Delfina era la gu\u00eda que necesitaba para ese camino. Toda trans se deja amadrinar por una m\u00e1s experimentada. A\u00fan en el conf\u00edn austral Marcela ten\u00eda a su mai, como les dicen en la calle salte\u00f1a a las que inician a decenas de jovencitas, muchas veces replicando la l\u00f3gica de explotaci\u00f3n de los viejos fiolos, pero entre falsas perlas y maquillajes. No era el caso de Delfina. En ella ten\u00eda una compinche que la incitaba a la libertad y a la autonom\u00eda. Al poco tiempo se mud\u00f3 con ella. Le minti\u00f3 a sus hermanas: les dijo que se iba a vivir con un novio.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>El 10 de agosto, d\u00eda de la virgen de Urkupi\u00f1a, la casa de su hermana Laura, donde Marcela Chocobar hab\u00eda vivido al llegar a R\u00edo Gallegos, se llen\u00f3 de moscas negras en pleno invierno. Devotas, las Chocobar no pueden evitar la creencia, la lectura de las se\u00f1ales que les marcan el camino. Gabriela vive en dos piezas peque\u00f1as a las que el orden y la limpieza hacen lucir m\u00e1s grandes. All\u00ed suele rezarle a su hermana muerta, sobre todo desde esa ma\u00f1ana, quince d\u00edas despu\u00e9s de su desaparici\u00f3n, <strong>cuando un llamado las alert\u00f3 sobre el hallazgo de un cr\u00e1neo y algunas ropas de mujer.<\/strong> Por esos d\u00edas so\u00f1\u00f3 que llegaba a su pieza, en el fondo de esa casa, a despedirse.<\/p>\n<p>\u2014Siempre te ven\u00eds a despedir tarde de m\u00ed \u2014le dijo Gabriela.<br \/>\n\u2014Vos nunca est\u00e1s \u2014le reclam\u00f3 Marcela.<br \/>\nGabi la vio irse por un camino de basural. Por detr\u00e1s de Marcela se ve\u00eda un auto blanco con vidrios polarizados, a un hombre en el volante, y se sent\u00eda la m\u00fasica a todo dar. \u2014Ten\u00e9 cuidado nena \u2014le dijo su hermana mayor.<\/p>\n<p>Marcela saludaba con una mano y se bamboleaba perdi\u00e9ndose en el basural.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un a\u00f1o Gabriela sostiene ese lazo invisible con su hermana en las oraciones a la virgen, en los sue\u00f1os, en las consultas que la familia cada tanto le hace a una bruja. La mujer les ha dicho que Marcela estuvo en una caba\u00f1a solitaria, que estuvo en manos de un hombre, que quiso escapar pero no pudo. Y cada vez que el fantasma de Marcela la estremece vuelve a cuestionarse.<\/p>\n<p>\u2014El \u00faltimo a\u00f1o sent\u00eda que podr\u00eda haberla cuidado m\u00e1s. No s\u00e9 en qu\u00e9 andaba: ella me juraba y me re juraba que no corr\u00eda peligro. Yo le dec\u00eda: \u201cTen\u00e9 cuidado. Si vos dec\u00eds que son gente que se maneja con poder te pueden hacer cualquier cosa\u201d.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>En las fotos que \u00e9l mismo subi\u00f3 a su Facebook, Angel Azzolini es un chico malo. Moreno, de pelo largo atado en cola de caballo, en una de ellas posa mirando fijo a la c\u00e1mara con una katana en las manos, al modo de un samurai. En la otra tiene un cuchillo con el que tambi\u00e9n se podr\u00eda cortar una cabeza. Las im\u00e1genes inquietaron a la jueza Rosana Su\u00e1rez y a sus investigadores. Desde que su auto fue detectado, al morocho y a sus dos mejores amigos los ten\u00edan en la mira. \u00c9l, Oscar Biott y Adri\u00e1n Fioramonti, que no viv\u00eda con ellos pero sol\u00eda sumarse a fumar marihuana, compartir cervezas, dejar que el tiempo patag\u00f3nico pasara m\u00e1s veloz. Fioramonti fue detenido, pero luego qued\u00f3 libre por falta de m\u00e9rito: le creyeron que la noche del crimen estuvo junto a su mujer, empleada del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Santa Cruz. <strong>A Azzolini y Biott los procesaron por homicidio simple.<\/strong> El d\u00eda que se cumpli\u00f3 un a\u00f1o del crimen la familia Chocobar, acompa\u00f1ada por el secretario de Derechos Humanos de la provincia de Santa Cruz, Horacio Pietragalla, se reuni\u00f3 con la jueza Su\u00e1rez: le pidieron que caratulara la causa como femicidio. Su\u00e1rez se neg\u00f3.<\/p>\n<div id=\"crimenes-odio\" data-pym-src=\"https:\/\/chequeado.github.io\/investigaciones-viz\/crimenes-odio\/dist\/app.html\"><\/div>\n<p><script src=\"https:\/\/cdnjs.cloudflare.com\/ajax\/libs\/pym\/1.1.2\/pym.v1.min.js\" type=\"text\/javascript\"><\/script><\/p>\n<p>\u00c1ngel Azzolini trabajaba como empleado municipal en el \u00e1rea \u201cOrnamentaciones\u201d, su padre era el puntero de una unidad b\u00e1sica barrial. A \u00e9l y a Oscar Biott les intervinieron los tel\u00e9fonos celulares: manten\u00edan contacto a pesar de que hac\u00eda algunos meses que \u00c1ngel hab\u00eda dejado el lugar en el que vivieron durante un a\u00f1o y medio, la caba\u00f1a de Mart\u00edn B\u00e1ez. <strong>En uno de esos intercambios detectaron una frase que los alert\u00f3 m\u00e1s que las armas japonesas: \u201cChe, no hay novedad del perro desaparecido\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Sentado en esa silla burocr\u00e1tica de los tribunales de R\u00edo Gallegos, arrinconado por el poco espacio del despacho, vestido con un jeans que le queda grande, con el pelo mal cortado, flaco, ojeroso, luce como un chico desguarnecido. El tama\u00f1o, la curva de su espalda, los hombros ca\u00eddos, nada dicen de la actitud guerrera de las fotos del Face. Los peritos revisaron la katana y el cuchillo y en ellos no hay rastros de sangre ni ADN. Es l\u00f3gico pensar que si los us\u00f3, los limpi\u00f3. Lo que lo mantiene procesado por homicidio simple y por encubrimiento -al mismo tiempo- es su propia declaraci\u00f3n indagatoria. Y el estudio pormenorizado sobre el coche rojo en el que levantaron a Marcela aquella noche. \u00c1ngel Azzolini es la piedra basal de la acusaci\u00f3n en el caso Chocobar. Ni siquiera su propio defensor comprende por qu\u00e9 este pibe de barrio, golpeado por la vida, un fum\u00f3n m\u00e1s de R\u00edo Gallegos, <strong>se hundi\u00f3 en el pantano de los culpables sin que nadie se lo pidiera. Pero lo hizo. Y por eso puede pasar los pr\u00f3ximos 25 a\u00f1os preso.<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>Lo que lo mantiene procesado a Azzolini por homicidio simple y por encubrimiento es su propia declaraci\u00f3n indagatoria.<\/p><\/blockquote>\n<p>\u2014Mi madre era una desquiciada.<\/p>\n<p>Intenta resumir su infancia a pasos de los cabarets de Las Casitas, donde vivi\u00f3 con ella hasta los doce a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2014Con mi madre \u00e9ramos pobres. A los ocho a\u00f1os sal\u00eda a vender empanadas, cosas dulces, arrollados, era de encarar y vender como sea. Ella me viv\u00eda pegando con maderas, con lo que encontraba. Fue teniendo otros hijos, una nena de 14 que el padre se borr\u00f3. Un nene de 13 que el padre se hizo cargo pero despu\u00e9s se termin\u00f3 colgando en su propia carnicer\u00eda.<\/p>\n<p>A \u00c1ngel Azzolini lo rescat\u00f3 su padre biol\u00f3gico. Logr\u00f3 la tenencia cuando el ni\u00f1o ten\u00eda 12 a\u00f1os. Lleg\u00f3 a los 18 con las herramientas suficientes para salir a trabajar: como a muchos otros en R\u00edo Gallegos, un contacto con la pol\u00edtica lo volvi\u00f3 empleado municipal. Hace tres a\u00f1os le avisaron que su madre estaba grave, internada. Hab\u00eda vuelto a quedar embarazada y durante la ces\u00e1rea tuvo un paro card\u00edaco. \u00c1ngel lleg\u00f3 al hospital justo cuando buscaban a un familiar que quisiera vestir el cad\u00e1ver. \u00c9l lo hizo. Y luego sostuvo el ata\u00fad de su madre hasta la tumba.<\/p>\n<p>Al poco tiempo conoci\u00f3 a Oscar Biott, el escalador.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>El cuerpo ya intervenido de Delfina era todo un incentivo para Marcela. Deseaba tener una cola como la de su amiga. Y ambicionaba una nariz de actriz de cine; la buscaba en las revistas. El camino estaba claro, Delfina lo define con una m\u00e1xima de mundo trans: \u201cprimero hay que hacerse la cola, porque la cola te da las tetas, la cola y las tetas de dan la nariz y todas juntas te dan la cara\u201d. La f\u00f3rmula resume el creciente valor de mercado de un cuerpo exuberante que ingresa en el circuito del sexo pago cobrando por sus atributos a medida que los obtiene, cada uno a su precio. Para la cola debieron traer desde Tucum\u00e1n a una trans dedicada a inyectar silicona a pedido, de manera clandestina. Delfina cuidaba que durante esos quince d\u00edas en que deben pasar el tiempo acostadas boca abajo cuidando que no se desparrame la silicona, la ansiosa Marcela no se levantara. Si hubiera sido por ella sal\u00eda a los pocos d\u00edas a la calle.<\/p>\n<p>Las lolas fueron una inversi\u00f3n hecha directamente en Tucum\u00e1n: viajaron juntas a pasar las fiestas y un m\u00e9dico la oper\u00f3 antes de Navidad. En carnavales ya estar\u00eda de visita en Or\u00e1n, estrenando en Tropical\u00edsima. Las fotos la muestran en varias escenas familiares, rodeada de su madre y sus sobrinas, con la harina del carnaval rociada en la cara. S\u00f3lo faltaba la nariz. Regres\u00f3 a R\u00edo Gallegos con la seguridad de que su tarifa hab\u00eda subido. Y enseguida el Facebook, su Whatsapp, su celular, sonaron como nunca antes: turnos de 40 minutos. Los clientes se multiplicaban. Comenz\u00f3 a trabajar tambi\u00e9n de d\u00eda. Pronto ahorr\u00f3 lo necesario para la nariz. Decidi\u00f3 operarse con un m\u00e9dico conocido entre las trans, en Rosario. Volvi\u00f3 a Gallegos en junio; ya no pudo parar.<\/p>\n<p>Delfina la secundaba en sus incursiones a fiestas privadas en las que pod\u00eda hacer m\u00e1s dinero que con un solo cliente. A veces lo hac\u00edan de a dos, con Cindy Morena. Una rubia, la otra morena. Marcela abri\u00f3 otro Face, como Estefi. El marketing digital tambi\u00e9n ayudaba.<\/p>\n<p>\u2014Atend\u00eda en su casa o iba a una fiesta, a veces con m\u00e1s de un cliente \u2014dice Delfina\u2014. Era por cantidad de personas y por tiempo. Cuarenta minutos, 600 pesos. Hubo una vez que estuvieron con 24 varones. Fueron ocho mil pesos para las dos. Cuando se iba a estos lugares me pasaba el contacto, la patente del auto y el lugar. Yo cuidaba que estuvieran bien, que no fuera riesgoso. Eran clubs de f\u00fatbol, de empresas, de todo. <strong>Los \u00faltimos meses su cliente fuerte era un pol\u00edtico pero no era ninguno de los B\u00e1ez, sino un pol\u00edtico.<\/strong><\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>\u2014A Biott lo conoc\u00ed por un grupo de Whatsapp que organizaba juntadas para cagarse de risa. Ese d\u00eda llev\u00e9 marihuana.<\/p>\n<p>\u00c1ngel Azzolini lo dice todo como quien habla con un amigo. No pareciera restringirse, acomplejarse. Reconoce que Oscar Biott lo impresion\u00f3 como un pibe bien, porque hab\u00eda \u201ctenido una vida diferente en todo\u201d a la de \u00e9l. Biott le cont\u00f3 que hab\u00eda terminado el secundario, que ten\u00eda un hermano, una madre a la que quer\u00eda y con la que sol\u00edan pelearse, que hab\u00eda estado un a\u00f1o en el Ej\u00e9rcito y que hab\u00eda hecho tres de la carrera de Derecho; le dijo que ten\u00eda una nena en Caleta Olivia, de donde era. Pero lo que m\u00e1s lo sedujo es c\u00f3mo Oscar hablaba de su pasi\u00f3n por los deportes extremos: largarse en kayak por r\u00edos correntosos, volar en parapente, escalar los filos de la cordillera.<\/p>\n<p>En su muro de Facebook Biott construy\u00f3 una imagen di\u00e1fana de s\u00ed mismo. All\u00ed abundan los cielos con soles poderosos emergiendo desde el infinito, atravesando las nubes; los atardeceres, las monta\u00f1as, las frases hechas del new age b\u00e1sico. Y alg\u00fan que otro mensaje en fechas posteriores al crimen donde parece querer dejar atr\u00e1s un pasado que lo atormenta. Nada como una katana o un cuchillo ceremonial. Los que lo conocen por su vida de escalador lo han visto liderar un grupo en el cerro cercano a la Laguna Azul, a poco de El Chalt\u00e9n. Un joven y casual turista que lo cruz\u00f3 en un camping la noche anterior a una escalada lo describe como un tipo lleno de frases hol\u00edsticas pero al mismo tiempo <strong>agresivo para mandar a los que lo secundaban, mano f\u00e9rrea en el ascenso y capaz de tomarse un litro de whisky durante la noche y casi sin dormir salir de excursi\u00f3n a las alturas.<\/strong> Sorprendido por la noticia de su detenci\u00f3n, por la brutalidad del crimen, el incauto piensa: \u201cEs extra\u00f1o que esa misma persona que pudo haber matado de una manera tan espantosa haya sido el que sub\u00eda la monta\u00f1a y nos aseguraba la vida a los que ven\u00edamos atr\u00e1s. Porque era Oscar el que clavaba la estaca para atar la soga de la que los dem\u00e1s nos agarr\u00e1bamos para trepar, de la que depend\u00eda la vida de todos los dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>Cierta condici\u00f3n piadosa le reconoce \u00c1ngel Azzolini, que es quien lo inculpa, su principal acusador en la causa judicial. Cuando Biott vio esa pieza invadida por una plaga de cucarachas en la que viv\u00eda \u00c1ngel, le ofreci\u00f3 compartir la caba\u00f1a. S\u00f3lo pag\u00e1s los gastos de comida, le dijo. No era un mal acuerdo, teniendo en cuenta que \u00e9l s\u00f3lo ten\u00eda una computadora y \u201cunos tachos con todo lo de escalar, nada m\u00e1s\u201d. En cambio el municipal con salario fijo que era Azzolini hab\u00eda conseguido una heladera, una mesa, sillas, un colch\u00f3n dos plazas, un placard, una cama: toda una fortuna al lado de su amigo abrazado a la naturaleza como todo capital. Lo bueno era que ninguno de los dos ten\u00eda que pagar alquiler por la casita de Avenida Gregores en el predio de Kank y Costilla.<\/p>\n<p>\u2014<strong>Se lo prestaba Mart\u00edn B\u00e1ez a Biott. Entonces ya ten\u00edan una buena amistad ellos. Biott le daba clases en un muro en el gimnasio del Cepard.<\/strong> Una vuelta hab\u00edan organizado un viaje a la Laguna Azul para ense\u00f1arle a escalar. Biott me ense\u00f1aba a m\u00ed tambi\u00e9n, pero yo dejo por la pol\u00edtica, para ayudar a mi pap\u00e1 en la unidad b\u00e1sica. Lo que nunca dej\u00e1bamos de hacer es salir juntos a la noche. Con Biott yo empec\u00e9 a conocer la noche de R\u00edo Gallegos.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>Ese s\u00e1bado \u00c1ngel Azzolini ten\u00eda que trabajar pero pidi\u00f3 franco porque <strong>era el cumplea\u00f1os de su amigo Oscar.<\/strong> Aunque ninguno de los dos ten\u00eda un peso, Oscar hab\u00eda prometido conseguir algo para los tragos. \u00c1ngel recuerda que esa noche, cerca de las diez, un amigo de Biott le fue a dejar dinero por una changa que estaba haci\u00e9ndole en una casa prefabricada. Se llamaba Lucas y era contador. Le dej\u00f3 unos 500 pesos, dice. Con eso salieron a comprar algo para comer, y una botella de tequila. En el placard de la caba\u00f1a hab\u00edan armado una plantaci\u00f3n de marihuana, pero era temprano para cosechar, todav\u00eda no hab\u00eda florecido. Cerca de medianoche salieron a dar vueltas en el auto por La R\u00eda. Un pibe les dijo que pod\u00edan conseguir faso en la puerta de una escuela, la EG19, pero cuando llegaron hab\u00eda una matin\u00e9, y custodiaba la polic\u00eda. Pasaron de largo. Buscaron un pool, el antro ideal para hacer tiempo mientras se calienta la noche.<\/p>\n<p>Azzolini, sentado en la oficina de tribunales, dice que estuvieron en Bola8, un pool de seis mesas sobre la avenida N\u00e9stor Kirchner, liderado por su due\u00f1o, un sesent\u00f3n que tambi\u00e9n prepara buenos lomos completos y otras minutas cl\u00e1sicas. En su declaraci\u00f3n ante la polic\u00eda dijo que estuvieron en Nautilus. A Nautilus se sube desde la avenida por una escalera hacia un primer piso, donde suena el golpeteo de las bolas de billar sobre el fondo de una cumbia gastada. All\u00ed recalan los \u201cmanyines\u201d que aprecian el juego, la birra y el faso, alguno que otro con prontuario, m\u00e1s de un reci\u00e9n iniciado ladronzuelo, prostitutas que pasan los cincuenta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 ropa ten\u00eda puesta esa noche Biott?<br \/>\n\u2014Biott ten\u00eda un saco marr\u00f3n, una camisa, zapatos.<\/p>\n<p>En el pool, cuenta Azzolini, <strong>se encontraron con otro amigo de Oscar Biott, Jos\u00e9 Ram\u00f3n Lazza,<\/strong> un hippie de rastas y canoso con el que hab\u00edan escalado en la monta\u00f1a. Con \u00e9l se jugaron varias fichas, se tomaron m\u00e1s de tres cervezas, y decidieron volver a la caba\u00f1a a escuchar m\u00fasica. \u201cDe todo, menos cumbia, la aborrezco\u201d, dice \u00c1ngel en su encierro.<\/p>\n<p>Biott le dijo a Lazza que se quedara a dormir. Era un hombre mayor, dice \u00c1ngel. Cerca de las cinco y media salieron otra vez los dos hacia La R\u00eda. Cuando paseaban en el auto tomando de la botella, pasadas las seis, Oscar Biott le dijo:<\/p>\n<p><strong>\u2014Vamos a Russia que ahora est\u00e1n por salir.<\/strong><\/p>\n<div class=\"contenido-full\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-496 size-full\" src=\"http:\/\/www.chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/FullSizeRender1.jpg\" alt=\"Boliche Russia\" width=\"1632\" height=\"1224\" srcset=\"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/FullSizeRender1.jpg 1632w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/FullSizeRender1-300x225.jpg 300w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/FullSizeRender1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/FullSizeRender1-700x525.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 1632px) 100vw, 1632px\" \/><\/p>\n<\/div>\n<p>**<\/p>\n<p>En la pista de Russia la temperatura de ese s\u00e1bado era tropical. Afuera golpeaban cortas pero certeras r\u00e1fagas de brisa que ven\u00edan desde La R\u00eda, esa ribera ociosa sobre el costado de la ciudad. La R\u00eda era el lugar elegido por las parejas para instalar los coches un kil\u00f3metro m\u00e1s abajo, en villa cari\u00f1o. La R\u00eda es la forma de nombrar de los locales al estuario del R\u00edo Gallegos, el curso de agua que corre hacia el mar sin producir en el camino ni vegetaci\u00f3n ni playa, s\u00f3lo la estepa que lo rodea todo en este sur; y los p\u00e1jaros que eligen el estuario porque sus aguas son bajas y en ellas crece el alimento: el ostrero austral, el espartillero, el mac\u00e1, la gaviota cocinera, el escu\u00e1, el cormor\u00e1n imperial, el chorlito ceniciento.<\/p>\n<p>Cuando Marcela Chocobar y su amiga Cindy Morena cruzaron la puerta de Russia el fr\u00edo austral las golpe\u00f3: 0,4 grados. Caminaron juntas hasta la vereda. El DJ del boliche le propuso que la llevaba a su casa junto a Cindy, como hab\u00eda hecho la noche anterior. Marcela le dijo que prefer\u00eda quedarse trabajando. Cindy se alej\u00f3 en el coche de su amigo. <strong>Marcela camin\u00f3 sobre sus largas y altas botas blancas hacia la esquina. Dej\u00f3 que varios autos desde donde la piropeaban pasaran de largo. Cuando el Renault 9 rojo se puso a su lado, escuch\u00f3 y despu\u00e9s de unos segundos, subi\u00f3.<\/strong><\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>\u2014Nunca la hab\u00eda visto antes a ella. Pasamos una vez. Parec\u00eda una mujer en pinta, bien vestida. Ten\u00eda un vestido negro y botas negras o blancas y una cartera.<\/p>\n<p>La memoria de \u00c1ngel Azzolini avanza r\u00e1pido por esa noche crucial, pero se detiene en algunos detalles sorprendentes, que recuerda como si hubiera sido ayer aunque ha pasado un a\u00f1o: el di\u00e1logo antes de subir al auto, por ejemplo, aunque a esa hora se hab\u00edan tomado casi un litro de tequila m\u00e1s todas las cervezas que pudieron en el pool.<\/p>\n<p>\u2014Baj\u00e1 el vidrio, hablale \u2014le dec\u00eda Oscar.<\/p>\n<p>\u00c1ngel dice que es t\u00edmido, que no le daba para encarar.<\/p>\n<p>\u2014Hablale vos.<br \/>\n\u2014Hola, qu\u00e9 bomb\u00f3n que sos. \u00bfVamos a festejar mi cumplea\u00f1os?<\/p>\n<p>Al comienzo, dice Azzolini, Marcela se negaba, pero enseguida subi\u00f3 al auto. Hay dos afirmaciones de Azzolini que no le cierran a nadie: ni a los investigadores, ni a la familia, ni a cualquiera que haya conocido a Marcela. <strong>Azzolini jura que \u00e9l y su amigo Biott no sab\u00edan, no se hab\u00edan dado cuenta que Marcela era transexual, y que tampoco sab\u00edan que se prostitu\u00eda.<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>Azzolini jura que \u00e9l y su amigo Biott no sab\u00edan, no se hab\u00edan dado cuenta que Marcela era transexual.<\/p><\/blockquote>\n<p>Seg\u00fan su versi\u00f3n, arriba del auto se negoci\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVos cobr\u00e1s?<br \/>\n\u2014A vos te cobro dos mil.<br \/>\n\u2014Dos mil los dos.<br \/>\n\u2014No, con los dos no voy a estar, voy a estar con uno.<br \/>\n\u2014\u00bfTen\u00e9s forros?<br \/>\n\u2014No.<br \/>\n\u2014\u00bfMe aguant\u00e1s? Voy a buscar la plata y los forros.<br \/>\n\u2014\u00bfA d\u00f3nde vamos a ir?<br \/>\n\u2014Vamos a mi casa y ah\u00ed vemos.<\/p>\n<p>\u201cCuando llegamos a la caba\u00f1a yo no me pod\u00eda mantener parado\u201d, dice \u00c1ngel Azzolini, el \u00fanico testigo de esa noche adem\u00e1s de Biott, que contin\u00faa a resguardo en el m\u00e1s decidido silencio. En su relato \u00e9l entr\u00f3 en la caba\u00f1a y en el auto quedaron Marcela y Biott. A los pocos minutos <strong>Biott entr\u00f3, busc\u00f3 algo entre su ropa, y volvi\u00f3 a salir.<\/strong> Azzolini pens\u00f3, \u00bfbajar\u00e1n? Y se pregunt\u00f3 si ella sab\u00eda que dentro de la caba\u00f1a hab\u00eda un tercer hombre, Lazza, el viejo de rastas que dorm\u00eda en la habitaci\u00f3n. Entonces escuch\u00f3 gritos, de los dos. Se par\u00f3 y fue a la puerta, que da a un peque\u00f1o garage sin techo en el que Biott hab\u00eda metido el auto. Pero se estaban yendo, pens\u00f3 que \u201ca dar una vuelta\u201d. Se tir\u00f3 en un puff, su cama estaba ocupada por el hippie. Se durmi\u00f3.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>Desde que Marcela regres\u00f3 de Rosario con su nariz respingada, el rostro adelgazado por el efecto anguloso que le daba a sus p\u00f3mulos, el pelo cada vez m\u00e1s largo y m\u00e1s rubio, todo fue vertiginoso. Y cada una de sus hermanas, y de sus amigas, vieron c\u00f3mo el cambio la volv\u00eda un tanto m\u00e1s esquiva, m\u00e1s misteriosa y m\u00e1s ambiciosa. La naif Marcela que pensaba en c\u00f3mo arregl\u00e1rselas para alg\u00fan d\u00eda ser madre iba desapareciendo tras <strong>la exuberancia de su cuerpo nuevo y la intensidad de su trabajo: no ten\u00eda tiempo para dar m\u00e1s turnos, su agenda se llenaba de pedidos.<\/strong> En la causa judicial por su homicidio, la mitad de uno de los 25 cuerpos de cien fojas que tiene el expediente est\u00e1 lleno de tel\u00e9fonos de sus clientes, eran muchos. Durante los \u00faltimos meses tambi\u00e9n hac\u00eda viajes para trabajar con clientes que la quer\u00edan en otras ciudades. Estuvo en R\u00edo Grande, en Ushuaia y al menos dos veces en Calafate.<\/p>\n<p>Su ex compa\u00f1era de colegio, M\u00f3nica, la vio para el d\u00eda del amigo de ese invierno. Se hab\u00eda acostumbrado que cuando Marcela recib\u00eda un mensaje de cualquier hombre lo comentara, contara las pavadas que le dec\u00edan, c\u00f3mo la seduc\u00edan para que fuera a un encuentro. Se re\u00edan juntas de esa otra vida que llevaba. \u201cPara julio ya se reservaba algunas cosas. Se quedaba callada de pronto. A m\u00ed me dio la impresi\u00f3n de que estaba preocupada por algo\u201d, dice M\u00f3nica.<\/p>\n<p>\u2014Tengo ganas de poner una peluquer\u00eda Ami \u2014le dijo a M\u00f3nica\u2014. \u00a1O un spa! Tengo un amigo que es contador que puede ser mi socio.<br \/>\n\u2014Ten\u00e9 cuidado Choco, a medias no sirven las cosas \u2014le advirti\u00f3 M\u00f3nica.<br \/>\nAl rato vio que recib\u00eda un mensaje, lo miraba y guardaba el celular.<br \/>\n\u2014Chicas, me tengo que ir \u2014les dijo a las amigas que festejaban el cumple.<br \/>\n\u2014Choco, no te vayas as\u00ed \u2014le pidieron.<br \/>\n\u2014Pero antes hagamos una foto, las tres para el recuerdo.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>Las hermanas Chocobar son del color de la tierra salte\u00f1a y tienen esos ojos grandes y negros, expresivos, como los de Marcela. Ninguna de ellas se cuida en las comidas, son robustas y es posible imaginar que si quieren, de un solo zarpazo bajan a un enemigo fiero. Han trabajado desde ni\u00f1as como empleadas dom\u00e9sticas en Or\u00e1n, y ahora <strong>cumplen turnos en las empresas de limpieza que las tienen como empleadas destacadas.<\/strong> Cada una de ellas tiene su propia personalidad. Gabriela, que vive sola y no tiene hijos, es la m\u00e1s espiritual. Laura, la madre de varios nenes que eran los mimados de Marcela, a quienes cuid\u00f3 desde beb\u00e9s, es la m\u00e1s verborr\u00e1gica y suele dar las entrevistas en los medios locales. Edith es una de las m\u00e1s calladas. Judith es la m\u00e1s terrenal, y la que concentra toda la informaci\u00f3n judicial con una memoria prodigiosa. Es la que lleva la relaci\u00f3n con la abogada Avalos y con el juzgado. Todas cocinan unas empanadas deliciosas. Y tienen un humor inteligente con el que combaten las l\u00e1grimas que a menudo les surcan el rostro norte\u00f1o.<\/p>\n<p>Cada una ten\u00eda una relaci\u00f3n profunda con su hermana muerta. Cada una ten\u00eda conversaciones cotidianas con Marcela. Se llamaban. Se visitaban. La cuidaban como la menor que era. Y cada una le advirti\u00f3 que no fuera tan confiada, que sospechara de los hombres. Todas eran conscientes de la discriminaci\u00f3n, de la transfobia, de la violencia solapada en los juegos de seducci\u00f3n. <strong>\u201cCuando le dec\u00edamos que tuviera cuidado ella dec\u00eda, nada me va a pasar chicas.<\/strong> Qui\u00e9n va a querer matar a un puto, nadie se va a querer manchar las manos. A una mujer s\u00ed, a m\u00ed no me va a pasar nada dec\u00eda\u201d, cuenta Gabriela. Laura Chobocar sab\u00eda que iba a fiestas en chacras fuera de la ciudad, que <strong>desde que paraba en Russia sus clientes eran empresarios y pol\u00edticos.<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00bfVos est\u00e1s participando de las fiestas locas, de las fiestas VIP? \u2014le pregunt\u00f3 poco antes de su muerte.<br \/>\n\u2014S\u00ed.<br \/>\n\u2014\u00bfNo estar\u00e1s consumiendo vos, no?<br \/>\n\u2014No, ni loca.<br \/>\n\u2014Cuidate porque mir\u00e1 que cuando te peguen no te van a ver como mujer, te van a ver como hombre.<\/p>\n<p>La comunidad trans de R\u00edo Gallegos no es tan numerosa: son unas quince. Entre ellas hay todo tipo de internas, como suele ocurrir cuando se disputan novios, territorios, amores, protag\u00f3nicos. Pero en un asunto todas tienen el mismo tipo de miedo: mejor no hablar con sus nombres del caso Chocobar; varias acceden pero escondidas de todo, sin dar se\u00f1ales. Solo Delfina Brizuela, que es funcionaria en la Secretar\u00eda de Derechos Humanos de la Gobernaci\u00f3n provincial, habla sin problemas y sentada ante su jefa, la coordinadora del \u00e1rea de Diversidad. <strong>\u201cPara ella haberse subido al auto o conoc\u00eda a las personas o le mostraron mucho dinero<\/strong> \u2014dice\u2014. Marcela era muy llamativa, cualquier persona por m\u00e1s que no fuera del ambiente se daba cuenta de que era trans. Para levantarla frente a Russia se ve que esperan a que Cindy se fuera, porque cuando la encaran ella ya estaba sola\u201d. Y repite lo que las hermanas Chocobar tienen claro: \u201cElla <strong>en varias ocasiones fue a una chacra en la zona de San Benito de los B\u00e1ez.<\/strong> La primera vez que iba no sab\u00eda donde la estaban llevando\u201d.<\/p>\n<p>Gabriela era un o\u00eddo especial para Marcela. A ella le confesaba algunas escenas que a las dem\u00e1s no.<\/p>\n<p>\u2014Yo lo conozco a B\u00e1ez \u2014dec\u00eda ella.<br \/>\n\u2014Qu\u00e9 vas a conocer a B\u00e1ez, \u00a1vos!<br \/>\n\u2014S\u00ed, yo lo conozco \u2014insist\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cDespu\u00e9s cuando desapareci\u00f3 fuimos a la casa de Cindy, y <strong>ella nos cont\u00f3 que un auto ven\u00eda a buscarla y despu\u00e9s la tra\u00eda de la chacra de B\u00e1ez\u201d<\/strong>, dice Gabriela. La misma Cindy dijo que en una de esas fiestas Marcela le escribi\u00f3 un mensaje en el que le avisaba que se sent\u00eda inc\u00f3moda porque hab\u00eda demasiados hombres, \u201cmuy pasados\u201d. Esa noche prefiri\u00f3 salir del lugar.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>Para migrantes como las hermanas Chocobar el apellido B\u00e1ez primero signific\u00f3 empleo. <strong>Miles de personas llegaron del norte a buscar una vida mejor a Santa Cruz trabajando en las obras p\u00fablicas que ejecutaban las empresas de L\u00e1zaro B\u00e1ez,<\/strong> ahora procesado por lavado de dinero e investigado como supuesto testaferro de los ex presidentes N\u00e9stor y Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner. Cuando en 2015 Marcela Chocobar hablaba de sus visitas a la chacra de los B\u00e1ez la fama del apellido ya emanaba del rancio aroma de la corrupci\u00f3n y no s\u00f3lo de su \u00edmpetu como constructores. En ese vaiv\u00e9n entre un padre todopoderoso que se volvi\u00f3 en 15 a\u00f1os el hombre m\u00e1s rico de la comarca y el hombre investigado por la Justicia y perseguido por los medios se definieron los destinos de sus hijos, vinculados a medida que crecieron, como directores, socios, presidentes o firmantes en las empresas del padre.<\/p>\n<p>De los cuatro hijos, dos mujeres y dos varones, Mart\u00edn B\u00e1ez es el mayor. A los 35 a\u00f1os es el que m\u00e1s v\u00ednculos con los negocios familiares tuvo. Entre otras diez empresas, fue puesto al frente de Kank y Costilla, dedicada a la construcci\u00f3n desde hace ya unos 30 a\u00f1os. Kank y Costilla fueron otros apellidos poderosos de la regi\u00f3n hasta que debieron venderle a los exitosos Baez. Con un predio en el que se guardan maquinarias y materiales sobre la Avenida Gregores, en plena R\u00edo Gallegos, la base de Kank y Costilla sigue all\u00ed. Se nota poco movimiento desde la calle, como si de pronto se le hubiera apagado el motor inmenso a una f\u00e1brica que supo funcionar como un portento en \u00e9pocas mejores: los portones de rejas negras cerrados, un perro flaco dando vueltas sobre s\u00ed, el viento que sopla entre los camiones y las m\u00e1quinas quietos, pedazos de nylon de obra rotos. Y al costado, hacia la derecha, las casitas donde en otros tiempos vivieron los obreros calificados reci\u00e9n llegados a Gallegos. <strong>La del medio, sobre la que han dibujado un grafiti, es la que ocupaban Oscar Biott y \u00c1ngel Azzolini. Ese garage vac\u00edo, donde Biott estacion\u00f3 el auto rojo la noche del crimen.<\/strong><\/p>\n<p>La fama de Mart\u00edn B\u00e1ez -su nuevo bigote negro, la raya al costado, el traje nada preciso- no lleg\u00f3 por su rol como director de las empresas paternas, sino por esa escena inolvidable: \u00e9l, y otros tres j\u00f3venes, con el aplomo de bancarios acostumbrados, contando millones de d\u00f3lares en la financiera SGI de Puerto Madero. Esa escena partir\u00eda su vida en dos, no s\u00f3lo porque complic\u00f3 judicialmente la de su padre, que termin\u00f3 preso, sino porque Mart\u00edn y sus hermanos quedaron atrapados en la mara\u00f1a de negocios y acusaciones; sobre todo \u00e9l, que ahora vive encerrado en un departamento de Belgrano junto a su mujer y su hijo de dos a\u00f1os. Al intentar entrevistarlo s\u00f3lo se consigue hablar con uno de sus colaboradores m\u00e1s cercanos, que accede, en <em>off the record<\/em>, a consultar a Mart\u00edn. <strong>\u201cBiott lo llam\u00f3 despu\u00e9s de que cay\u00f3 preso para pedirle ayuda pero Mart\u00edn le dijo que no pod\u00eda hacer nada<\/strong> porque \u00e9l mismo est\u00e1 lleno de problemas y si bien est\u00e1 libre es como si estuviera preso\u201d, cont\u00f3.<\/p>\n<p>El amigo de Mart\u00edn B\u00e1ez habla con tranquilidad: <strong>\u201cMart\u00edn tiene el vicio de la escalada hace un mont\u00f3n.<\/strong> Ac\u00e1 en Gallegos hab\u00eda una palestra del CEPARD, \u00e9l lo conoce ah\u00ed a Oscar Biott, que hab\u00eda venido a la ciudad a presentar un proyecto ante la Secretar\u00eda de Deportes. Un d\u00eda le plante\u00f3 que no ten\u00eda d\u00f3nde vivir. Los otros tipos que hacen palestra con Mart\u00edn le dijeron que lo ayudara. Mart\u00edn <strong>le permiti\u00f3 ocupar la casita que ten\u00eda en el predio de la calle Gregores que pertenece a Kank y Costilla\u201d.<\/strong> Y desgrana explicaciones con sentido com\u00fan: Supieron del caso Chocobar cuando Biott y Azzolini fueron detenidos. No conoc\u00edan a Marcela Chocobar. No hac\u00edan fiestas en la chacra, m\u00e1s que los asados familiares de fin de semana o lo cumplea\u00f1os de los chicos, los nietos de L\u00e1zaro. <strong>Mart\u00edn no es amigo de Biott, fue s\u00f3lo su alumno de escalada.<\/strong> La chacra no est\u00e1 escondida, se la muestra en los medios como una fortaleza porque filman el gran port\u00f3n negro, pero todo el per\u00edmetro est\u00e1 cercado solo con una media sombra. No se puede hacer nada ah\u00ed porque adem\u00e1s est\u00e1n los caseros. No es un tugurio. No es un aguantadero. Y lo que suena m\u00e1s l\u00f3gico: Desde que comenzaron los problemas judiciales de la familia, en el a\u00f1o 2013, ese sitio es p\u00fablico. \u201cEs el \u00faltimo lugar donde a alguien se le podr\u00eda ocurrir hacer una fiesta as\u00ed. Como creen que all\u00ed est\u00e1n enterrados millones de d\u00f3lares debe ser uno de los lugares m\u00e1s controlados de Gallegos\u201d, dice.<\/p>\n<div class=\"contenido-full\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-499 size-full\" src=\"http:\/\/www.chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/FullSizeRender5.jpg\" alt=\"fullsizerender5\" width=\"1632\" height=\"1224\" srcset=\"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/FullSizeRender5.jpg 1632w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/FullSizeRender5-300x225.jpg 300w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/FullSizeRender5-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/FullSizeRender5-700x525.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 1632px) 100vw, 1632px\" \/><\/p>\n<\/div>\n<p>El colaborador de B\u00e1ez es tajante para definir a su jefe: como casi todos en la familia le encantan los deportes, as\u00ed como escalaba, corr\u00eda, andaba en bicicleta. <strong>Es un hombre de familia, de bajo perfil, que no participa en fiestas Vip con prostitutas.<\/strong> Cultiva un orden inclaudicable hasta para comer: combina la carne, el pescado y la verdura con obsesi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Pero Mart\u00edn tiene un hermano menor\u2026<br \/>\n\u2014S\u00ed, Leandro, que es lo opuesto. Es el que protagoniz\u00f3 un choque contra una casa de electrodom\u00e9sticos en Gallegos. S\u00ed. Pero no es un delincuente, ni un asesino.<\/p>\n<p>El abogado de Leandro B\u00e1ez, Santiago Viola, accedi\u00f3 a consultar a su cliente sobre el caso Chocobar. No vuelve a responder los llamados.<\/p>\n<p>El abogado de Mart\u00edn B\u00e1ez, no contest\u00f3 a los llamados. Un empleado de su estudio dijo que \u201cel doctor no da entrevistas pero le transmitiremos el pedido\u201d.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>En los tribunales de R\u00edo Gallegos el sindicato ha decretado un paro para pedir que les paguen el aguinaldo de invierno. En las oficinas del juzgado que investiga el crimen de Marcela apenas se escuchan los pasos y el murmullo de algunos. En un rinc\u00f3n lleno de expedientes una fuente judicial, en estricto <em>off the record<\/em>, reconoce que tienen la versi\u00f3n. <strong>\u201cLos amigos cuentan que ella se sent\u00eda inc\u00f3moda en una fiesta en una chacra y se fue por eso.<\/strong> Pero analizamos la conducta de los sospechosos y no eran clientes de ella\u201d, asegura. \u201cSe trataron de cruzar las llamadas telef\u00f3nicas del \u00faltimo tiempo para ver si hab\u00eda una relaci\u00f3n previa, pero no hay nada que la conecte a Marcela con esas personas\u201d, abunda la fuente, siempre sin mencionar a los famosos apellidos locales. \u201cElla era extrovertida y osada. No tomaba muchos recaudos. Era temeraria. Sus amigas eran de tomar m\u00e1s medidas en pro de su seguridad\u201d, dice, sobre la v\u00edctima. Natalia Avalos, la abogada de la familia Chocobar, es consciente de que en el expediente judicial <strong>no hay pruebas que lleven a un autor intelectual tras los ejecutores que ser\u00edan Azzolini y Biott.<\/strong> \u201cNo quita que ella haya sido contratada por alguien m\u00e1s, por un intermediario como el que la iba a buscar, y no por ellos directamente -dice-. Y que en esa fiesta o en otras haya estado esta gente\u201d.<\/p>\n<p>Para Gabriela Chocobar la explicaci\u00f3n est\u00e1 en el poder que manejaban quienes podr\u00edan estar tras el crimen de su hermana.<\/p>\n<p>\u2014El caso es tan resguardado porque ten\u00eda muchos clientes pol\u00edticos, hijos de. S\u00e9 que ella andaba con concejales, diputados y que hac\u00eda cosas que ellos ped\u00edan que les hiciera. Gente que ped\u00eda otros tipos, o que se quedara horas y horas con ellos mientras consum\u00edan coca\u00edna, o que le ped\u00eda cosas m\u00e1s raras como sadomasoquismo.<\/p>\n<p>**<\/p>\n<p>En su declaraci\u00f3n judicial \u00c1ngel Azzolini dijo que el domingo a la ma\u00f1ana, al despertar, volvi\u00f3 a ver a Oscar Biott: asegur\u00f3 que estaba con una remera ensangrentada. Sentado en los tribunales de R\u00edo Gallegos cuatro meses despu\u00e9s de esa indagatoria dice:<\/p>\n<p>\u201cDe la nada siento que me pegan. Ah\u00ed lo veo a Biott cambiado de ropa, Biott en p\u00e1nico con los ojos llenos de l\u00e1grimas. Se hab\u00eda puesto una remera azul, jeans y zapatillas. Y dijo:<\/p>\n<p>\u2014<strong>La verdad yo no s\u00e9 c\u00f3mo contarte esto, no s\u00e9 si lo mat\u00e9 o no.<\/strong><br \/>\n\u2014\u00bfC\u00f3mo que no sab\u00e9s? \u00a1Ten\u00e9s que saber!\u201d<\/p>\n<p>Desde este punto en adelante el relato de lo que habr\u00eda ocurrido lo gobierna Azzolini. Mientras Biott permanezca en silencio es imposible chequearlo con otra versi\u00f3n. Jos\u00e9 Ram\u00f3n Lazza, el rasta que dorm\u00eda en su casa esa noche estuvo indetectable hasta hace pocas semanas: ahora se espera que declare, pero a\u00fan as\u00ed, Azzolini dice que cuando ellos llegaron pasadas las seis de la ma\u00f1ana el invitado dorm\u00eda, y que por la ma\u00f1ana, cuando Biott lleg\u00f3, ya se hab\u00eda ido.<\/p>\n<p>\u2014Biott me cuenta: \u201c<strong>La llev\u00e9 para un barrio, que hab\u00eda un terreno, que hab\u00eda un mont\u00edculo de tierra\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Entonces aparece la versi\u00f3n de Biott, siempre de boca de Azzolini. En ella hay tres secuencias.<\/strong> La primera: Biott baja a buscar algo a su caba\u00f1a y al regresar ve que Marcela le est\u00e1 revisando la billetera, por eso discuten y se escuchan gritos. Entonces \u00e9l le dice, vamos a tu casa, pero sin embargo van hacia el barrio San Benito, a unos 20 minutos de la Avenida Gregores. La segunda secuencia en el relato a veces es San Benito, a veces al barrio vecino, Bicentenario I y II. Son barrios perif\u00e9ricos a los que se llega por un camino de asfalto que pasa junto a una laguna.<\/p>\n<p>El lugar es un p\u00e1ramo apenas sembrado por construcciones nuevas aqu\u00ed y all\u00e1, cada media cuadra, cada una cuadra, cada dos cuadras. Hay zonas en las que se juntan varias casitas peque\u00f1as, a medio hacer, y otras en las que un cerco perimetral protege una casona de dos pisos con garage y la pretensi\u00f3n de un country. Cualquier esfuerzo por darle un color, un jard\u00edn, un \u00e1rbol a los nuevos patios se desvanece ante la piedra y la tierra gris. Las calles de tierra se internan en el horizonte patag\u00f3nico como si la ciudad se perdiera en el desierto.<\/p>\n<p>En la tercera secuencia Biott y Marcela \u201cse pelean\u201d en un punto indeterminado de ese desierto suburbano. \u201cElla le tira un piedrazo al auto -dice Azzolini-. Le da al parabrisas del lado del conductor. <strong>Cuando terminan de forcejear ella cae en el piso. Biott dice que no sabe si queda inconsciente. Como no reaccionaba, se va\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Entre dormido Azzolini vio que Biott \u201cten\u00eda el cuello ara\u00f1ado como por un gato\u201d. \u201cEran entre las diez y las doce del mediod\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPero sab\u00e9s d\u00f3nde la dejaste?<br \/>\n\u2014No, era un terreno cercado y con un mont\u00edculo de tierra y ten\u00eda madera y chapa.<br \/>\n\u2014\u00bfEra una trava?<br \/>\n\u2014S\u00ed, la vimos vestida de mujer. Pero cuando forcejee ten\u00eda fuerza y pegaba fuerte.<br \/>\n\u2014Bueno, calmate un poco, dejame que desayune. Baj\u00e1 la preocupaci\u00f3n. Respir\u00e1 hondo. Contame. Preparo unos mates\u201d.<\/p>\n<p>En el relato de Azzolini todo parece ser de una normalidad exasperante aun cuando se habla de un asesinato. Con el mismo tono con el que cuenta los maltratos de su madre narra ese domingo de septiembre. \u201cMe ten\u00eda que preparar para la semana, ten\u00eda que ir a la b\u00e1sica\u201d, dice.<\/p>\n<p>&#8211;Hay que hacer desaparecer todo tipo de huella. Hay que hacer desaparecer el auto.<br \/>\n&#8211;No, si el auto es m\u00edo y yo no te voy a mandar al frente.<\/p>\n<p>Entonces, cuenta Azzolini, su amigo Biott \u201cpas\u00f3 de melanc\u00f3lico a euf\u00f3rico\u201d y lo puso \u201ccontra la pared\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Yo no tengo nada que ver, vos te fuiste con el auto sin pedirme permiso.<br \/>\n\u2014A m\u00ed no me importa, vos me ayud\u00e1s o te voy a matar a vos y a tu viejo.<\/p>\n<p>Azzolini dice que le prometi\u00f3 ayuda y con eso lo calm\u00f3. A la tarde les dio hambre. Biott cocin\u00f3 un guiso de papas y fideos con lo que encontr\u00f3 en la caba\u00f1a. \u201cQuer\u00eda hacer desaparecer las cosas, la funda del auto por las dudas haya quedado un pelo de ella\u201d.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1ndo sab\u00e9s exactamente lo que le hab\u00eda pasado a Marcela?<br \/>\n\u2014<strong>Yo me entero despu\u00e9s de la noticia de que la chica hab\u00eda sido descuartizada y que la hab\u00edan decapitado.<\/strong> En ese momento \u00e9l no dijo que la \u00edbamos a descuartizar.<\/p>\n<p><strong>Azzolini nunca pudo haber le\u00eddo una noticia sobre un descuartizamiento.<\/strong><\/p>\n<p>Azzolini dice que desde el domingo y hasta el martes <strong>Biott lo oblig\u00f3 a acompa\u00f1arlo tres veces a dar vueltas por el barrio Bicentenario en busca del cad\u00e1ver de Marcela Chocobar.<\/strong> \u201cEl domingo a la noche fuimos al terreno, pero nunca v\u00ed nada. Eso es campo pelado, casi no hay edificaciones\u201d. El lunes Azzolini volvi\u00f3 a tener un despertar complicado. Su amigo le avis\u00f3 que el Renault 9 se le hab\u00eda quedado porque se le recalent\u00f3 el radiador. Estaba junto a Adri\u00e1n Fioramonti. En su declaraci\u00f3n, Fioramonti dijo que ese d\u00eda a\u00fan no sab\u00eda que los otros dos hab\u00edan estado con Marcela Chocobar. Que le vio a Biott las marcas en el cuello, pero que s\u00f3lo le dijo que hab\u00eda peleado con una travesti. \u201cDespu\u00e9s el lunes nos tomamos un colectivo para ir al barrio. Estuvimos tres o cuatro horas caminando. No encontramos nada. \u00c9l rodeaba algunos terrenos y siempre pas\u00f3 por afuera\u201d.<\/p>\n<p>La historia de un joven obligado a ayudar a un amigo a ocultar un cad\u00e1ver que no encuentran est\u00e1 m\u00e1s cerca de un gui\u00f3n bizarro que de un relato policial veros\u00edmil. Pero \u00c1ngel Azzolini abunda en detalles sobre esa b\u00fasqueda infructuosa. Al d\u00eda siguiente regresaron al barrio, esta vez en bicicleta. Esta vez, dice, llevaban una mochila en la que Biott hab\u00eda metido un cuchillo y una botella con nafta. Como se cans\u00f3, Azzolini dej\u00f3 que su amigo vagara por los descampados y se refugi\u00f3 en una vieja garita de colectivos. \u201cMe quedo solo. Miro el paisaje, la ruta, los autos, los camiones. Volvi\u00f3 a los 45 minutos y nada. Despu\u00e9s nos sentamos arriba de una prefabricada para ver si se ve\u00eda algo, nada. Entonces le dije: loco, ya est\u00e1, me quiero ir a casa, estoy cagado de fr\u00edo. Si te mandaste la cagada por lo menos acordate d\u00f3nde la dejaste\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>La historia de un joven obligado a ayudar a un amigo a ocultar un cad\u00e1ver que no encuentran est\u00e1 m\u00e1s cerca de un gui\u00f3n bizarro que de un relato policial veros\u00edmil.<\/p><\/blockquote>\n<p>Cuando se dieron por vencidos, mientras volv\u00edan a la caba\u00f1a de B\u00e1ez, Azzolini dice que los dos pensaron: \u201cOjal\u00e1 que se la hayan encontrado y se la hayan comido los perros o los chanchos\u201d.<\/p>\n<p>Los animales aparecen en el final de esta historia. <strong>Los investigadores tambi\u00e9n se preguntaron si para desaparecer cualquier rastro los asesinos arrojaron los restos de la v\u00edctima en una de las chancher\u00edas<\/strong> que abundan en la zona. O si lo perros de los barrios des\u00e9rticos pudieron haberlos consumido. Tambi\u00e9n creen que una soluci\u00f3n final para los homicidas pudo haber sido tirarlos en el vaciadero municipal, donde existe una secci\u00f3n para las sobras de los animales faenados en los frigor\u00edficos de la regi\u00f3n. Si es as\u00ed es pr\u00e1cticamente imposible que aparezcan: son toneladas de huesos, monta\u00f1as sanguinolentas que pueden ocultarlo todo. Una mujer del barrio se present\u00f3 ante la jueza Su\u00e1rez una ma\u00f1ana poco despu\u00e9s de la detenci\u00f3n de los amigos. Cont\u00f3 que <strong>Azzolini conoc\u00eda bien al jefe del basurero, un tal Castillo.<\/strong> Cuando lo fueron a buscar el hombre <strong>hab\u00eda pedido una licencia sin goce de sueldo<\/strong> en su empleo de a\u00f1os en la Municipalidad. No hay rastros de \u00e9l. Nadie ha podido ubicarlo. <strong>Como el cuerpo de Marcela Chocobar, tambi\u00e9n est\u00e1 desaparecido.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><a href=\"http:\/\/chequeado.com\/\" target=\"_blank\">Chequeado<\/a> es una organizaci\u00f3n dedicada a la verificaci\u00f3n del discurso que busca mejorar la calidad del debate p\u00fablico en la Argentina.<\/em><\/p>\n<p><em>Este art\u00edculo forma parte del proyecto <a href=\"http:\/\/chequeado.com\/proyectos\/open-society-foundations-osf\/\" target=\"_blank\">\u201cInvestigaci\u00f3n y datos: Chequeado sin cors\u00e9\u201d<\/a>, que incluye m\u00e1s de 12 producciones a publicarse antes de fines de 2016 en el sitio especial <a href=\"http:\/\/www.chequeado.com\/investigacion\/\" target=\"_blank\">\u201cChequeado Investigaci\u00f3n\u201d<\/a>, y que fueron financiadas gracias al apoyo de Open Society Foundations (OSF).<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<a href=\"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/un-crimen-de-odio-en-la-ciudad-del-poder\/\" rel=\"bookmark\" title=\"Enlace permanente a Un crimen de odio en la ciudad del poder\"><p>El 6 de septiembre de 2015, a Marcela Chocobar la asesinaron con sa\u00f1a. De ella, una trans en el esplendor de su transformaci\u00f3n, hallaron s\u00f3lo su cr\u00e1neo perfectamente cercenado entre la segunda y tercera v\u00e9rtebra. En abril una jueza meti\u00f3 presos a tres varones acusados por el homicidio, al que se niega a caratular como [&hellip;]<\/p>\n<\/a>","protected":false},"author":13,"featured_media":495,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"coauthors":[24],"class_list":{"0":"post-485","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-investigacion","8":"h-entry","9":"hentry"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=485"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":506,"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485\/revisions\/506"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/media\/495"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=485"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=485"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=485"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/chequeado.com\/investigacion\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=485"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}