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El factchecking en América Latina, con las particularidades de la región

Por Alexios Mantzarlis

El factchecking ha tomado diferentes formas en las distintas regiones. En algunas de las democracias más jóvenes, como las del Europa del Este, se lo ve como una herramienta de la sociedad civil para lograr una mayor rendición de cuentas y fomentar una cultura de transparencia.

En el mundo hispano parlante, en cambio, el factchecking fue desarrollado por organizaciones que también llevan adelante proyectos de investigación periodística. Esta parece ser una alianza con mucho potencial: los factcheckers pueden aprovechar más el material que los periodistas de investigación sacan a la luz, y los periodistas de investigación pueden ganar al  tener exposición constante y políticamente potente gracias a las referencias permanentes de los factcheckers.

Cuatro de las organizaciones que participaron en LatamChequea formaron parte de la investigación de los Panama Papers: Consejo de Redacción de Colombia, Efecto Cocuyo de Venezuela, Ojo Público de Perú y Univisión, enfocado en la comunidad hispanoparlante de los Estados Unidos -de las cuales tres ya tienen iniciativas de factchecking (Colombia Check, Ojo Biónico y el Detector de Mentiras). Lo mismo ocurre con los dos socios de Panamá Papers en España: El Objetivo, el programa de TV de La Sexta, y El Confidencial.

Esto parece interesante al compararlo con el mundo angloparlante, donde los factcheckers y los periodistas de investigación tienen buenas relaciones pero se mantienen separados.

El movimiento se ha vuelto menos centrado en los Estados Unidos, y esto es particularmente cierto en los casos de innovación en los formatos. Quizás el ejemplo más claro es cómo el factchecking en los Estados Unidos, aunque tienen varios millones de páginas vistas, no ha sido exitoso en la televisión. Acá hay un ejemplo

Puede ser que algunas cosas estén cambiando, si este zócalo de CNN es una muestra de algo. Pero todavía estamos muy lejos de los líderes globales como El Objetivo, de España.

“Darle a los ciudadanos elementos que los acerquen más y mejor a la realidad”

Por Hassel Fallas

La verificación de datos o fact checking está germinando en Latinoamérica y en el mundo. Su finalidad es contrastar, con datos de calidad, la veracidad de las frases que dentro del discurso público incluyen los políticos, economistas, sindicalistas, medios de comunicación o cualquier otro actor de peso en el debate.

Su función es darle a los ciudadanos elementos que los acerquen más y mejor a la realidad, brindarles información y contexto para discernir entre opiniones sin fundamento y afirmaciones basadas en hechos probables.

Se trata de facilitar criterios para prevenir la manipulación discursiva. Así, se colabora para elevar la calidad de la discusión sobre asuntos de interés público.

La fuerza del movimiento de verificadores de datos se evidenció en Buenos Aires, Argentina, durante la semana del 5 al 11 de junio de 2016. En esa ciudad nos reunimos, al menos, 100 chequeadores de información de 40 países para compartir experiencias durante el segundo Latam Chequea y el tercer Global Fact Checking Summit.

El crecimiento de la red ha sido relevante si se considera que fue en 2003 cuando nació la primera web de fact checking en Estados Unidos: Factcheck.org y en 2009 otro portal en línea, PolitiFact, ganó un Pulitzer por su trabajo de cobertura de la campaña política de 2008, también en Estados Unidos.

Aunque existen casos como el del diario El Mercurio, en Chile, que publica la sección El Polígrafo en papel, los contenidos de las plataformas de verificación de datos están principalmente en la web. Además, no siempre son impulsadas por periodistas.

Por ejemplo, en la Argentina, el pionero portal Chequeado nació en 2010 de la mano de un economista, un físico y un químico. Lo hicieron como una respuesta ante la poca evidencia y datos que caracterizaban al debate público de ese país.

Tampoco son muy recurrentes las páginas que examinan los dichos de otros personajes que, fuera de la Política, también son protagonistas de opinión pública: empresas, organizaciones gubernamentales o los propios medios de comunicación.

Este es un aspecto que, durante el encuentro, se presentó como un reto y una tarea pendiente de acometer.

Sin embargo, hubo unanimidad en que la verificación de datos importa porque:

“Un discurso compuesto por hechos y datos objetivos deriva en una mejor política”, dice Alexios Mantzarlis, que dirige la red de global Fact Checking.
“Los políticos seguirán mintiendo, pero somos como los oficiales de tránsito: los haremos bajar la velocidad”, agrega Mantzarlis,
“Hay que hacer más alto el costo de la mentira”, propone Laura Zommer, directora de Chequeado.

En conclusión: Hacer este tipo de verificaciones de datos enaltece la función de investigación y servicio del periodismo, ayuda al público a interpretar, con argumentos, la discusión y obliga a los políticos a mejorar el contenido de su discurso, basándose en datos más objetivos, incluyendo menos anécdotas o visiones sesgadas de la realidad.

La invitación para que la Unidad de Datos de La Nación Costa Rica fuese parte de esta reunión mundial de chequeadores llegó luego de que en febrero pasado, el equipo -que dirijo desde 2014- emprendió la tarea de desarrollar sus dos primeros proyectos de verificación de datos. Ambos relacionados con el discurso de rendición de cuentas del presidente, Luis Guillermo Solís.

“Fue en Latam Chequea que nació la Agencia Lupa”

Por: Cristina Tardaguila

En noviembre de 2014, llegué a Buenos Aires como la fundadora y la editora del primer blog de fact-checking de Brasil. Trabajaba en el periódico O Globo, en Río de Janeiro, y era la responsable del Preto no Branco. Con un equipo de no más de 4 periodistas, había terminado de chequear las elecciones presidenciales más disputadas de la historia de la democracia brasileña – entre Dilma Rousseff y Aécio Neves – y de analizar nada menos que 374 frases dichas a lo largo de poco más de 80 días. Entonces, tenía la sensación de haber experimentado todo, absolutamente todo, en el mundo del fact-checking. Había vivido la angustia, el miedo, la inseguridad, el pánico ante el error, la emoción de ver el discurso de un político cambiar ante mi trabajo y también observar el éxito evidente en los números relacionados con la repercusión de mis chequeos. Pero estaba equivocada. Todavía tenía mucho que aprender.

El primer día del Latam Chequea de 2014, nos reunimos en un amplio salón y me acuerdo de haber pensado, justo al principio, algo como: “Dios! Cuánta gente haciendo chequeos! “. Y, con el paso de los días y de las charlas, me dí cuenta de que no sólo eran muchos los fact-checkers sino que también eran muchos los caminos y las posibilidades del chequeo.

Hasta entonces, mi equipo y yo sólo nos habíamos centrado en la política, en los discursos políticos. Latam Chequea plantó una semilla. ¿Y si ampliáramos nuestros horizontes? ¿Y si pasáramos a chequear los deportes? ¿La sanidad? ¿Y si chequearamos en video, no sólo en formato de texto? ¿Y si hiciéramos un chequeo en la radio, cómo seria?

Latam Chequea también acercó profesionales que, como yo, creen en un periodismo semejante: un periodismo que busca llevar información de calidad a la sociedad para que todos – y no sólo unos pocos – tengan las herramientas necesarias para tomar sus decisiones.

Fue en Latam Chequea que nació la Agência Lupa, la start-up que hoy dirijo y que se destaca en el fact-checking brasileño. Fue en las pausas de las charlas de 2014, que anoté las primeras ideas sobre lo que sería este nuevo y ambicioso proyecto de chequeo en mi país. Fue también en Latam Chequea que entendí la fuerza de lo que, como fact-checkers, construimos juntos y como nuestros productos, cada vez más cuidados, pueden ganar más espacio, tener más impacto. Estoy segura de que la reunión de 2016, que empieza la próxima semana, será aún más interesante. Será un espacio para nuevas ideas. De más oxígeno.

 

“Reunirnos en 2016 es un nuevo punto de partida”

Por: Cecilia Derpich

En 2014 participé en Latam Chequea, la primera vez en que los proyectos de chequeo de datos de toda Latinoamérica nos reunimos a compartir nuestras experiencias y desafíos, convocados por Chequeado.

Cada proyecto participante vivía un momento diferente. Algunos ya llevábamos algunos años haciendo fact checking en nuestros medios u ONG’s. Otros tenían nacientes proyectos y muchos también miraban esta técnica con gran entusiasmo pero sin saber por dónde o cómo partir.

Dos años después, es gratificante ver cómo en América Latina los proyectos han ido creciendo en número y profesionalismo (un reconocimiento especial para Chequeado por su trabajo y convicción de expandir el fact checking!) y los chequeadores de este lado del continente compartimos metodologías, sueños y obsesiones. Reunirnos en 2016 en Buenos Aires es un nuevo punto de partida.