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IA en la escuela primaria: qué dice la evidencia sobre su impacto en el aprendizaje y cómo se está implementando en CABA

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó que incorporará durante el ciclo lectivo 2026 Gemini, la inteligencia artificial generativa de Google, en todas las escuelas primarias públicas. La estrategia introduce el uso educativo supervisado desde 5° grado.
  • La evidencia científica sobre el impacto de la IA en estudiantes menores de 13 años todavía es limitada y el debate entre especialistas continúa abierto.
  • La Unesco recomienda que los países consideren los 13 años como una edad orientativa mínima para el uso independiente de herramientas de inteligencia artificial generativa, principalmente por cuestiones de protección de datos y desarrollo cognitivo.

Al comienzo del ciclo lectivo 2026, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó que incorporará Gemini, la inteligencia artificial generativa de Google, en todas las escuelas primarias públicas. La estrategia introduce el uso educativo supervisado desde 5° grado (aproximadamente 10-11 años). La herramienta ya había sido implementada en 2025 en el nivel secundario. 

Durante el anuncio, Jorge Macri afirmó que “toda una generación va a crecer entendiendo, usando y dominando esta tecnología”. En ese marco, destacó también que se trata de la primera ciudad de América Latina en aplicar esta herramienta en escuelas primarias.

De qué trata la implementación de IA en las escuelas primarias de CABA

Según el documento el Ministerio de Educación porteño, la política consiste en integrar un asistente de inteligencia artificial dentro de las cuentas institucionales educativas, evitando el uso de cuentas personales.

El objetivo es garantizar entornos seguros de uso, proteger los datos de estudiantes y mantener la supervisión docente sobre las interacciones. El foco inicial de la implementación se encuentra en el segundo ciclo del nivel primario (5.º, 6.º y 7.º grado).

De este modo, la IA “se presenta como un asistente pedagógico”, cuyo uso está mediado por el docente, según señala el Ministerio.

Entre los usos previstos se incluyen apoyo en la planificación docente, generación de actividades y consignas, acompañamiento de diferentes ritmos de aprendizaje, y apoyo a la producción escrita y comprensión lectora.

Qué dice la evidencia sobre el impacto de la IA en la escuela primaria

La evidencia científica sobre el impacto de la IA en estudiantes menores de 13 años todavía es limitada y el debate entre especialistas continúa abierto.

Una revisión sistemática de 258 estudios sobre inteligencia artificial en educación primaria encontró que las herramientas de tutoría inteligente y aprendizaje adaptativo pueden tener efectos moderados en el rendimiento académico cuando se utilizan como complemento pedagógico. Es decir, cuando la IA se utiliza como apoyo al proceso de enseñanza, puede contribuir a mejorar resultados académicos.

Otro estudio realizado por la Universidad Cornell de Nueva York muestra que los programas de alfabetización en IA en primaria pueden mejorar habilidades cognitivas. Según los autores, introducir conceptos de IA desde edades tempranas puede fortalecer habilidades de razonamiento y análisis crítico de sistemas automatizados.

Por otro lado, si se tiene en cuenta su impacto negativo, una revisión sobre agentes de IA en educación identifica a la sobredependencia de las herramientas como uno de los riesgos principales. En el análisis de 58 estudios, 65,5% reportó problemas de aprendizaje superficial asociados al uso excesivo de IA, donde los estudiantes delegan el proceso cognitivo a la tecnología.

Según el estudio, esto puede afectar el desarrollo de habilidades como resolución autónoma de problemas y razonamiento profundo.

El análisis de los especialistas

“En chicos de primaria no hay muchos estudios aún, pero es importante ver cómo se usa y para qué porque estamos tratando con gente que está desarrollando ciertas habilidades cognitivas importantes”, señaló a Chequeado Fabio Tarasow, licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Buenos Aires.

Para el especialista, máster en Comunicación y Tecnología Educativa por el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE) de México, es un tema bastante difícil de abordar, por lo cambiante, por lo dinámico, por el esfuerzo de pensar y repensar prácticas. “Es hacer equilibrio en un tren que está yendo a 300 km por hora. Es un desafío para el sistema, para los docentes y autoridades”, sostuvo.

Y advirtió: “Las consecuencias las vamos a saber a largo plazo, no ahora. Sí lo que sabemos es que la IA requiere de una utilización cuidadosa, planeada para que ayude a desarrollar capacidad, y no para agarrar atajos en las tareas”. 

Por su parte, Alejandro Artopoulos, profesor de Tecnología y Cambio Educativo y Director Académico del Centro de Innovación Pedagógica de la Universidad de San Andrés, planteó a este medio: “La IA tiene muchos efectos negativos en los aprendizajes que si no están trabajados en el aula pueden ser complicados en el mediano plazo. La pérdida del pensamiento crítico, la descarga cognitiva, por ejemplo. Uno de los principales problemas que detectan, por ejemplo, es en  las prácticas de lecto escritura”. 

Y agregó: “No soy crítico con su uso, pero la mayoría de los docentes no están preparados y tienen temores. Pero hay usos buenos para los más chicos, por ejemplo, los relacionados a la fluidez lectora. No es un chat conversacional, le agregan valor al modelo de lenguaje”. 

El debate sobre la edad de uso

Una de las discusiones centrales entre los especialistas recae en la edad adecuada para que los estudiantes interactúen con sistemas de inteligencia artificial.

La Unesco recomienda que los países consideren los 13 años como una edad orientativa mínima para el uso independiente de herramientas de inteligencia artificial generativa, principalmente por cuestiones de protección de datos y desarrollo cognitivo.

En el artículo publicado por Artopoulos junto a Jimena Olivero Pera y Silvia Umpiérrez Oroño, “IA vs Pensamiento Crítico. Amenazas y oportunidades del aprendizaje potenciado por IA”, los autores retoman un estudio de Michael Gerlich, basado en encuestas y entrevistas a 666 personas en el Reino Unido que muestra que los usuarios frecuentes de IA, especialmente los más jóvenes, presentan menor capacidad para evaluar información y resolver problemas de forma reflexiva, junto con una mayor dependencia de estas herramientas y niveles más bajos de pensamiento crítico.

De esta manera, subrayan la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico y la alfabetización digital desde edades tempranas. A su vez, ilustran la “paradoja de la IA generativa”: mientras mejora la eficiencia y acelera los aprendizajes, también puede debilitar la comprensión y la capacidad de supervisión humana, facilitando tareas pero deteriorando las habilidades necesarias para realizarlas de manera autónoma. 

“Tiene que haber un gran trabajo previo con los docentes, porque los chicos de esta edad aprenden a expresar una idea, desarrollar un concepto, leer un argumento y entenderlo. Todo eso se desarrolla en la primaria. Si empieza a haber agujeros en ese proceso, si hay huecos en ese aprendizaje, esos chicos van a estar muletas”, señaló Tarasow. 

 

Con información del Programa de Educación de Chequeado

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