Celulares en la infancia: el 59% de los alumnos argentinos de 3er grado de primaria tiene un teléfono móvil propio
- En Argentina solo el 18% de los chicos de 8 años no tiene acceso a un teléfono: la mayoría (59%) tiene uno propio, y otro 23% usa el de su padre o madre, u otros familiares.
- La tenencia de un teléfono propio varía según provincia y nivel socioeconómico: en Santa Cruz, Catamarca y Tierra del Fuego supera el 65%, mientras que en Misiones y Formosa ronda el 40%. Los datos surgen de un informe de Argentinos por la Educación.
- A nivel mundial, 114 sistemas educativos (58% de los países) ya prohibieron los celulares en las escuelas; en Argentina no hay normativa nacional unificada y solo 11 de 24 jurisdicciones tienen regulaciones propias.
El uso del celular en el aula es un tema en debate de los últimos años en las escuelas. ¿Aprenden mejor sin el teléfono? ¿Se distraen más? En Argentina, sólo el 18% de los estudiantes de 8 años no tiene acceso a un teléfono celular. Del resto, la mayoría (59%) tiene uno propio, y otro 23% usa el de su padre o madre, u otros familiares.
Pero la situación no es igual en todo el país y tampoco en todos los niveles socioeconómicos. Cada provincia y cada país ha tomado distintas decisiones sobre el teléfono en el ámbito escolar.
Los datos surgen del informe “Celulares: ¿prohibir o no prohibir?”, de Argentinos por la Educación, elaborado por Andrea Goldin (Conicet y Universidad Torcuato Di Tella), Martín Nistal y Tomás Besada (Argentinos por la Educación).
Cuál es la situación en las provincias
Según el estudio de Argentinos por la Educación, aunque la tenencia de uso de celulares es alta en todas las provincias, existen diferencias significativas.
Por ejemplo, en Santa Cruz, Catamarca y Tierra del Fuego, más del 65% de los alumnos de 3º grado tiene celular propio. Sin embargo, en casos como Misiones y Formosa el porcentaje ronda el 40%.

Porcentaje de estudiantes de 3º grado de primaria con celular propio, por jurisdicción. Nivel primario. Año 2024
También existen brechas según el nivel socioeconómico: “El 63% de los estudiantes del quintil más alto cuenta con un dispositivo propio, frente al 52% de los pertenecientes al quintil más bajo”, indican los especialistas.
En la Argentina, prácticamente todos los niños, niñas y adolescentes cuentan con acceso a Internet en el hogar (96%). Además, el dispositivo más utilizado es el celular: el 88% de este universo lo usa todos los días para conectarse, según el informe “Kids Online Argentina 2025”, elaborado por UNICEF.
Qué pasa con los celulares en las escuelas a nivel mundial
Según un análisis global de la Unesco, 114 sistemas educativos ya prohibieron el uso de celulares en las escuelas, lo que representa el 58% de los países del mundo.
Esto ha ido cambiando rápidamente en los últimos años: en junio de 2023,el 24% de los países tenía prohibiciones, pero ya a principios de 2025 esta cifra había aumentado al 40%. Para marzo de 2026, “ese porcentaje era casi 20 puntos porcentuales mayor”.
De acuerdo con el relevamiento de Argentinos por la Educación, en países como Francia, Países Bajos y Chile, se adoptaron restricciones generales. Otros, como Brasil, Finlandia y Dinamarca, permiten el uso únicamente con fines pedagógicos y bajo supervisión docente. En el del Reino Unido, cada escuela define sus propias normas.

Porcentaje de países con regulaciones con respecto al uso de celulares en las escuelas, por región. Año 2026.
En Argentina no hay una normativa nacional unificada. Al menos 11 de las 24 jurisdicciones cuentan con leyes, resoluciones o protocolos propios, pero un 55% de las provincias aún no cuenta con marcos regulatorios definidos.
Por ejemplo, en 2024 el Ministerio de Educación porteño estableció una serie de pautas para regular el uso de los celulares en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.
El mismo año, en Salta se aprobó una ley que regula el uso de dispositivos digitales como celulares y tablets durante las clases en todas las escuelas, y en Tucumán, otra que indica que los estudiantes sólo pueden utilizar el celular en clase con fines pedagógicos o en casos de emergencia.
Qué dicen los especialistas
“En la actualidad se prohíbe el uso de teléfonos celulares en ámbitos educativos de distintas partes del mundo, a pesar de que la evidencia existente aún no es concluyente. De hecho, los estudios controlados no parecen mostrar que la prohibición cambie los hábitos de los chicos”, sostiene Goldín, coautora del informe de Argentinos por la Educación.
Y agrega: “Prohibir o no prohibir, esa es la cuestión. Considero que no hay que dejarse deslumbrar por las tecnologías, sino aprender a usarlas con objetivos pedagógicos claros, no que ellas nos usen a nosotros”.
Alejandro Artopoulos, sociólogo, profesor e investigador de la Escuela de Educación en la Universidad de San Andrés, considera que ni prohibir es la solución ni tampoco culpar a los algoritmos: “La prohibición de los celulares es síntoma de un cambio político-cultural reactivo ante una epidemia de salud mental, en el contexto de la creciente anomia en familias y comunidades”:
El especialista propone seguir la línea de lo que está haciendo Uruguay, y crear “’anticuerpos’ políticos contra la anomia social. De este modo quizás podamos reencauzar un cambio cultural progresivo que diferencie entre el uso de pantallas y la adicción a las redes sociales, y entre el uso productivo de la IA y la delegación cognitiva”.
Por su parte, Melina Masnatta, experta y emprendedora en tecnología educativa, explica: “Si el sistema educativo fue históricamente la puerta al mundo, hoy esa puerta es la pantalla”, y advierte: “Trasladar evidencia sin contexto es un error. Más que discutir si prohibir o no, el desafío es preguntarnos cómo mediar el uso de la tecnología con criterios pedagógicos para mejorar la convivencia y los aprendizajes”.
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