La historia detrás de la falsa boa perdida en Colegiales que se volvió viral
- La búsqueda de “Piti”, una supuesta boa de más de 3 metros, comenzó con carteles pegados en el barrio porteño de Colegiales y rápidamente llegó a redes sociales y medios de comunicación.
- Durante 2 días, decenas de publicaciones replicaron la historia e incluso se difundieron recomendaciones para los vecinos sobre cómo actuar si encontraban al animal.
- Finalmente se conoció que la serpiente nunca existió: todo había sido ideado por un paseador de perros como estrategia para promocionar su servicio. Por qué es importante verificar una información antes de compartirla.
Durante varios días, vecinos del barrio porteño de Colegiales estuvieron atentos a una inusual búsqueda: una supuesta boa de más de 3 metros llamada “Piti” se habría escapado de una casa del barrio y sus dueños pedían ayuda para encontrarla.
Pero la serpiente perdida nunca existió. Detrás de la historia había una campaña ideada por un paseador de perros para promocionar su emprendimiento. Lo que comenzó como una acción de marketing terminó convirtiéndose en un caso que expone la velocidad con la que una información sin verificar puede transformarse en noticia.
Cómo comenzó la historia de “Piti”
La historia comenzó a circular a partir de carteles pegados en la vía pública de distintos puntos de Colegiales. El anuncio afirmaba que una boa llamada “Piti”, de más de 3 metros de longitud, había escapado por la terraza de una vivienda ubicada en la zona de Céspedes y Zapiola.
El mensaje incluso sostenía que la serpiente no era agresiva, que respondía a su nombre “a pesar de ser reptil”, que solía “tomar sol todos los días pero se había escapado de la terraza”, y que “estaba castrada”.
Esta versión se viralizó rápidamente en redes sociales, llegó a los medios de comunicación y hasta motivó recomendaciones sobre qué hacer en caso de cruzarse con el animal: “Piti no es agresiva ni venenosa, pero está asustada y fuera de su ambiente. No intentes capturarla por tu cuenta. Ante cualquier avistamiento, comunicate con Defensa Civil”.
La boa perdida que nunca existió
Sin embargo, este lunes por la tarde, el caso dio un giro inesperado: nunca existió “Piti” ni la familia que decía buscarla. Todo se trató de una publicidad encubierta de un paseador de perros para promocionar su servicio, según confirmó en diálogo con el programa “¿Y qué?” de Vorterix.
“La idea era que esa historia tuviera un poco de visibilidad, pero no tanta”, declaró el paseador llamado Lucas (no se difundió su apellido).
Además, el aviso pegado en las calles de Colegiales tenía una “segunda parte”: un flyer que promocionaba los servicios de paseador. “¿No querés salir porque dicen que hay una boa suelta? No te preocupes, yo paseo a tus perritos con mucho amor, paciencia y responsabilidad, mientras vos te quedás tranquilo/a en casa”, indicaba la publicidad.

“Me pareció gracioso porque era bastante inverosímil que una serpiente responda a su nombre”, acotó en Vorterix.
Fuentes con acceso al caso señalaron que el fiscal a cargo de la investigación analiza ahora qué figura penal podría corresponder por la maniobra, dado que el episodio provocó la movilización de recursos estatales y generó alarma pública, según el diario La Nación.
El debate sobre los animales silvestres como mascotas
La viralización de la historia de “Piti” también reabrió el debate sobre la tenencia de animales silvestres como mascotas.
En Argentina, la fauna silvestre está protegida por la Ley 22.421 de Conservación de la Fauna, sancionada en 1981, que prohíbe la captura, el traslado, el comercio y la tenencia de animales silvestres, así como de sus productos y subproductos. A esto se suman normativas específicas en cada provincia.
Especialistas y organizaciones ambientales sostienen que los animales silvestres no pueden ser mascotas. Uno de los ejemplos más comunes son las tortugas terrestres, cuya venta y tenencia está prohibida en nuestro país. Lo mismo ocurre con otras especies como lagartos, monos, zorros y boas.
La necesidad de verificar antes de compartir
El episodio recuerda que la viralidad no es una prueba de veracidad.
Antes de compartir una información -incluso cuando parece inofensiva o proviene de múltiples publicaciones- conviene preguntarse cuál es su origen y si existen fuentes confiables que la confirmen.
Como te contamos en esta nota, si tuiteas o posteas algo y luego te das cuenta que es una desinformación, lo mejor es borrarlo y aclarar por qué lo borraste. No lo dejes publicado porque, en general, ese posteo falso puede seguir difundiéndose sin la aclaración.
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Fecha de publicación original: 20/07/2026
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