Por qué hay debate con el sable de San Martín que Milei le dio a los Granaderos
- Por un decreto del Presidente, el sable fue trasladado del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo.
- Renunció la directora del museo, María Inés Rodríguez, y el ex director Gabriel Di Meglio sostuvo que el destino en el museo respondía a la voluntad de los herederos, además de que la institución cuenta con las capacidades de conservación.
- La Asociación Argentina de Investigadores en Historia advirtió un antecedente negativo para la protección patrimonial y una jueza rechazó una cautelar de descendientes de Rosas, aunque la causa continúa.
El sábado 7 de febrero, por disposición del presidente Javier Milei, el sable corvo de José de San Martín fue trasladado desde el Museo Histórico Nacional hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo. Esta decisión despertó debates, que incluso implicaron la renuncia de la directora del Museo Histórico Nacional y al menos una presentación judicial para evitar el desplazamiento.
¿Qué importancia tiene el sable de San Martín?
El sable corvo del general José de San Martín reviste un importante valor simbólico para el patrimonio argentino, en tanto se trata del arma utilizada durante su campaña militar contra el dominio español en América. En este sentido, constituye un símbolo de la lucha por la independencia nacional y continental.
En su testamento, firmado en enero de 1844, San Martín legó el sable a Juan Manuel de Rosas, entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, en reconocimiento a “la firmeza con que sostuvo el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla”. Luego de la muerte de Rosas, la reliquia nacional pasó a manos de su hija, Manuela Rosas, y su hijo político, Máximo Terrero.
En 1896, en una carta enviada a Adolfo Carranza, primer director del Museo Histórico Nacional, Rosas y Terrero manifestaron su decisión de donar el sable a la Nación, lo cual se concretó en 1897. Para ello, el sable fue enviado al entonces presidente José Uriburu, a quien Terrero expresó que el deseo de los herederos era que el sable “fuese depositado en el Museo Histórico Nacional, con su vaina y caja tal cual fue recibido el legado del general San Martín”. El sable estuvo bajo custodia del museo hasta la década de 1960.
En 1963 y 1965 la espada fue sustraída por integrantes de la Juventud Peronista, quienes plantearon el hecho como un acto de denuncia política contra medidas del gobierno nacional. Luego, en 1967 el presidente de facto Juan Carlos Onganía dispuso que el sable fuera trasladado al Regimiento de Granaderos a Caballo.
En 2015, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner decretó que la espada fuera restituida al Museo Histórico Nacional, donde debería quedar en exhibición permanente bajo custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo, “protegiendo y difundiendo la memoria nacional, la identidad y la representación para todos sus habitantes”.

¿Por qué genera debate su entrega a los Granaderos?
El decreto del presidente Javier Milei que dispone el traslado del sable corvo al Regimiento de Granaderos resalta la relación de éste con la figura de San Martín y el papel de dicho cuerpo para la custodia de los símbolos nacionales.
Dicha decisión fue objeto de múltiples cuestionamientos. En repudio a la decisión, la hasta entonces directora del Museo Histórico Nacional María Inés Rodríguez renunció a su cargo.
El ex director Gabriel Di Meglio también se expresó en contra, y observó que el resguardo del sable en el museo tenía un fundamento legal, en tanto fue la voluntad expresa de los legítimos herederos que ése fuera su destino.
Además, Di Meglio resaltó que el Museo Histórico Nacional conserva toda la colección sanmartiniana, ya que Mercedes Balcarce, nieta de San Martín, donó al mismo los objetos que pertenecieron al Libertador. Asimismo, observó que el museo cuenta con capacidades de conservación y mantenimiento del patrimonio que no es equiparable con la disponible por el Regimiento de Granaderos.
La Asociación Argentina de Investigadores en Historia consideró que la “medida representa un grave antecedente en materia de protección de patrimonio histórico, al subordinar criterios museológicos a decisiones discrecionales del Poder Ejecutivo”.
Por su parte, descendientes de Rosas pidieron al Poder Judicial que frenara el traslado del sable. Ante ello, la jueza Macarena Giménez, a cargo del Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal N°12, determinó que en esta instancia no se reunían los requisitos legales para dar lugar a una medida cautelar, pero no cerró la cuestión de fondo del reclamo.
En respuesta a los cuestionamientos, durante el acto de entrega del sable al Regimiento de Granaderos, el presidente Milei vinculó a quienes objetaron la decisión con los sectores que habían robado el sable en la década de 1960, y sostuvo: “No nos vamos a dejar manipular”.
El traslado del sable al cuerpo de Granaderos tiene continuidad con otros actos de Milei que refuerzan la presencia de Fuerzas Armadas en vínculo con símbolos patrios. Por ejemplo, las celebraciones por el Día de la Independencia -el 9 de Julio de 2024- estuvieron marcadas por un importante desfile militar realizado en la Avenida Libertador en la Ciudad de Buenos Aires.
Fecha de publicación original: 08/02/2026
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