Las narrativas falsas y engañosas de Clara Muzzio sobre la ESI, el aborto y la identidad de género
- La vicejefa de Gobierno porteño cuestionó la Educación Sexual Integral (ESI), vinculó la legalización del aborto con la caída de la natalidad y sostuvo que la legislación permitió cirugías de afirmación de género en adolescentes sin autorización parental.
- Sin embargo, las evidencias muestran que varias de esas afirmaciones mezclan datos ciertos con conclusiones engañosas y, en algunos casos, falsas.
- Qué dicen los datos, la legislación vigente y los especialistas sobre cada una de estas narrativas.
La vicejefa de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Clara Muzzio, cuestionó la Educación Sexual Integral (ESI) en una entrevista con MDZ Online y en una serie de publicaciones en X, lo que generó críticas de distintos sectores y motivó la presentación de un proyecto de declaración en la Legislatura porteña en repudio de sus dichos.
Muzzio definió a la ESI como una “trampa mortal”, afirmó que no logró reducir las infecciones de transmisión sexual (ITS) y sostuvo que promovió una “ideología de género” en las escuelas. Además, vinculó la legalización del aborto con la caída de la natalidad y aseguró que la ley permitió realizar cirugías de afirmación de género en adolescentes sin autorización de sus padres.
Qué dicen los datos, la legislación vigente y los especialistas sobre cada una de estas narrativas.
La ESI no promueve una “ideología de género”
En la entrevista que dio a MDZ, Muzzio dijo: “Creo que la ESI fue otra trampa mortal, creo que la ESI terminó metiéndonos ideas, sobre todo a los chicos en edad muy temprana, con una fuerte ideología de género, con una fuerte destrucción de real información”.
Sin embargo, esa afirmación no se corresponde con los contenidos oficiales de la Educación Sexual Integral.
La Ley 26.150 creó en 2006 el Programa Nacional de Educación Sexual Integral y, en 2018, el Consejo Federal de Educación -durante el gobierno de Mauricio Macri (PRO), el mismo espacio político al que pertenece Muzzio- aprobó los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios que establecen qué contenidos deben enseñarse en las escuelas.
“La ESI es un espacio sistemático y transversal de enseñanza y aprendizaje basado en contenidos científicos y socialmente significativos sobre sexualidad, entendida desde la integralidad, es decir que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos. Estos contenidos son adecuados a las edades y desarrollo de las personas, acorde a los lineamientos curriculares aprobados por el Consejo Federal de Educación”, explica la cartera educativa en este documento.
En ningún documento oficial de la ESI -ni en los lineamientos de 2018, ni los Cuadernos de 2009-2012, ni en otros materiales– se utiliza el concepto “ideología de género”. El término que emplean es “perspectiva de género”, presentado como herramienta de análisis fundada en leyes vigentes (Matrimonio igualitario, Identidad de género, Protección integral de niños, niñas y adolescentes) y en estudios de género como campo académico.
La evolución de las ITS no demuestra que la ESI haya fracasado
Muzzio también publicó en X que la ESI “no logró mejorar los indicadores de prevención de las infecciones de transmisión sexual” y aseguró que enfermedades como la sífilis, la gonorrea, la clamidia y el VIH aumentaron desde su implementación.
La Ley de ESI fue sancionada en 2006 y desde entonces los indicadores de distintas Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) registraron períodos de aumento y de descenso, como muestran informes del Ministerio de Salud de la Nación y de la Coordinación Salud Sexual, VIH e ITS de la Ciudad de Buenos Aires. Por eso, los especialistas señalan que no puede establecerse una relación causal entre la existencia de la ESI y la evolución de estos indicadores.

Además, la afirmación -según expertos- omite otros factores que explican el incremento reciente de algunas infecciones, como la disminución del uso del preservativo, la reducción de las campañas públicas de prevención y la caída en la distribución gratuita de preservativos por parte del Estado nacional.
En 2023, último año de la gestión de Alberto Fernández, se distribuyeron 22,7 millones de preservativos. En 2024 se distribuyeron 3,8 millones. En 2025, aunque la programación inicial era de 20 millones, la ejecución de todo el año fue 0.
“Desde hace muchos años empezamos a ver una disminución progresiva del uso del preservativo, así como una falta de campañas de prevención y promoción de este método, que continúa siendo la estrategia de cuidado más eficaz. Esto llevó a un aumento significativo de las infecciones de transmisión sexual, entre ellas la sífilis, de denuncia obligatoria”, explicó en esta nota Miguel Pedrola, director científico para Latinoamérica y Caribe de AIDS Healthcare Foundation (AHF).
En el mismo sentido, Mabel Bianco, presidenta y fundadora de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), sostuvo que la ESI informa, favorece el conocimiento de las ITS, su importancia en la salud, su prevención y sus cuidados, así como la necesidad de consulta médica para tratarla. “El Gobierno no compra más preservativos y tampoco promueve su uso, y eso favorece el aumento de las ITS”, sostuvo.
La ley no habilitaba cirugías en menores sin autorización de los padres
En otro de sus tuits, Muzzio sostuvo que la normativa vigente antes del decreto del gobierno de Javier Milei permitía realizar “operaciones quirúrgicas mutilantes en adolescentes” sin autorización obligatoria de los padres.
La vicejefa hace referencia a la Ley de Identidad de Género, sancionada en 2012, y al decreto firmado por Milei en febrero de 2025 que prohibió los tratamientos hormonales y las cirugías de afirmación de género en menores de edad.
La Ley de Identidad de Género establece los 18 años como la edad mínima para acceder de forma autónoma a prácticas a intervenciones y tratamientos que adecuen el cuerpo a la identidad de género autopercibida.
La legislación que habilitaba a personas de 16 y 17 años a tomar decisiones sobre el cuidado de su propio cuerpo, incluida prestaciones de modificación corporal, proviene del Código Civil y Comercial. El artículo 16 indica: “A partir de los 16 años el adolescente es considerado como un adulto para las decisiones atinentes al cuidado de su propio cuerpo”.
En el caso de menores de 16 años, para acceder a intervenciones quirúrgicas se requiere el consentimiento del niño, niña o adolescente y el asentimiento de una persona adulta referente (progenitores, representantes legales, personas que ejerzan formal o informalmente roles de cuidado, personas “allegadas” o referentes afectivos).
Adrián Helién, médico psiquiatra y sexólogo, jefe del Servicio de Salud Transgénero del Hospital Durand de la Ciudad de Buenos Aires, explicó a Chequeado en esta nota que, en la práctica, no se efectúan cirugías antes de los 16 años y que, en menores de esa edad, las intervenciones hormonales en niños, niñas o adolescentes que sienten incomodidad corporal son transitorias y reversibles.
La caída de la natalidad no puede atribuirse a la legalización del aborto
En la entrevista con MDZ, Muzzio relacionó también la caída en la tasa de natalidad con el aborto: “Hubieron muchas cuestiones como la ola del última ola del feminismo radical, muchas cuestiones que se fueron asociando la implementación del aborto en los países, que se fueron asociando al tema de la caída de la natalidad, que no podemos dejar de mirar en momento de dar estas discusiones”.
Y luego agregó: “Muchos que militaron el aborto, hoy los escucho hablar como muy livianamente de qué catástrofe la caía la natalidad”.
Sin embargo, los datos oficiales que produce el Ministerio de Salud de la Nación muestran que la tasa de natalidad -nacidos vivos cada mil habitantes- viene bajando desde 2014 en Argentina, mientras que la ley de aborto se aprobó recién en diciembre de 2020.
Según explicó a Chequeado, en esta nota, María de las Nieves Puglia, directora de Género de la organización Fundar, presidida por el matemático Sebastian Ceria, entre los factores que explican la caída de la natalidad “están el ingreso masivo de las mujeres al mercado de trabajo hacia fines del siglo XX, el aumento de los niveles de educación (las mujeres son mayoría en la educación superior universitaria) y la salud sexual y reproductiva que organiza todas las acciones necesarias para que las personas puedan tomar decisiones sobre sí reproducirse y cómo y cuándo”.
Fecha de publicación original: 07/07/2026
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