Salud mental en Argentina: un estudio de la UBA vincula el uso de IA con mayor ansiedad y advierte por el aumento de los problemas de sueño
- Un relevamiento del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) muestra que 6 de cada 10 argentinos tienen problemas de sueño, casi la mitad presenta ansiedad moderada o severa y 4 de cada 10 depresión.
- El 59% usa inteligencia artificial y su uso aparece asociado a mayor ansiedad y malestar emocional, aunque el estudio aclara que no se puede establecer una relación de causa y efecto.
- La mitad de quienes no están en tratamiento psicológico considera que lo necesita, y la principal barrera para acceder es económica.
Seis de cada 10 argentinos tiene problemas para dormir, 5 de cada 10 presentan niveles de ansiedad entre moderada y severa y 4 de cada 10 depresión. Estos son algunos de los datos obtenidos del relevamiento psicológico de la población argentina realizado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
La encuesta fue respondida por 2.213 personas de todo el país, y se utilizaron herramientas clínicas validadas internacionalmente para medir ansiedad, depresión y riesgo suicida. Entre los principales resultados, 6 de cada 10 participantes reportaron alteraciones del sueño y el 52% señaló estar atravesando una crisis vital.
El estudio, que se realiza desde 2020, reveló por primera vez el uso de redes sociales y de inteligencia artificial (IA) en relación al bienestar emocional de las personas. En este sentido, el 97% de los participantes dijo que utiliza redes sociales y el 59% IA, asociándose su uso con mayor sintomatología ansiosa y malestar emocional.
El uso de IA se asocia con mayor ansiedad
“Los resultados muestran una asociación entre uso de IA y mayores índices de ansiedad, no sabemos en qué sentido, si las personas que presentan mayores indicadores se vuelcan más a esta herramienta o a la inversa, si el uso de IA como apoyo emocional incrementa los niveles de ansiedad”, explicó a Chequeado Martín Etchevers, doctor en Psicología (UBA) y responsable del estudio de salud mental del Observatorio de Psicología Social Aplicada.
La incorporación de la pregunta, explicó Etchevers, se debió a que “existen algunos indicios y reportes acerca del uso de IA como apoyo emocional, confidente, segunda opinión y entre jóvenes en algunas pruebas piloto hemos visto que se usa para complementar o sustituir una función muy útil y hasta el momento exclusivamente humana que es el interpretar el sentido, la emoción, la intención, el tono, no solo nuestro sino de con quién interactuamos”.
La encuesta pregunta también específicamente sobre la preferencia en cómo hacer tratamiento psicológico: el 92,63% de los encuestados preferiría hablar con un profesional humano de salud mental antes que con una IA.
El 7,37% que optaría por la IA es el grupo con peores indicadores: presenta mayores niveles de riesgo suicida, ansiedad, depresión y malestar en todas las escalas evaluadas.
Etchevers explicó que sobre este punto están trabajando con dos colegas de la Universidad Autónoma de Madrid (España) en la validación de una escala de uso de IA, para preguntarse sobre el uso de IA como apoyo emocional, compañía o incluso como terapeuta, cuánto se usa y a qué se asocia.
Riesgo de trastorno mental: aún no volvemos a los niveles pre-pandemia
De acuerdo con el estudio, el 8,7% de los argentinos tienen riesgo de padecer un trastorno mental. En marzo de 2020 el porcentaje era 4,9% (alcanzando un máximo de 12,51% durante ese año, es decir, durante la fase más aguda de la pandemia).
“El porcentaje de la muestra actual es similar a octubre de 2020, lo que significa que no hemos retornado a los porcentajes previos a la pandemia, e incluso se acerca más al puntaje más alto que al menor de dicho período”, advierten los investigadores.

Los jóvenes son el grupo más afectado, y los mayores el menos
El 48,6% de los participantes presentaron niveles de ansiedad entre moderada y severa y el 40,2% niveles de depresión entre moderada y severa.
Estos valores, en el caso de los jóvenes, de entre 18 y 29 años son mayores. Este grupo tiene los puntajes más altos de ansiedad, depresión y riesgo suicida, y esos indicadores mejoran a medida que aumenta la edad. Las personas mayores de 60 años son las que muestran los mejores resultados en todas las escalas evaluadas.
Según el informe, esto se agrava porque los jóvenes también son el sector más afectado por la pobreza, lo que suma barreras de acceso al sistema de salud. Para los autores, el dato refuerza la necesidad de políticas activas de salud mental orientadas específicamente a ese grupo.
El sueño: el indicador que más empeoró en 5 años
Sobre la pregunta del sueño, 6 de cada 10 encuestados reportaron tener dificultades frecuentes u ocasionales para dormir. Solo el 22% dijo no tener problemas de sueño.
En marzo de 2020, al inicio de la pandemia, el 10,5% de los encuestados reportaba dormir poco. En 2025 ese número trepó al 38,2%.
Se trata del indicador que más empeoró en los 5 años que lleva el estudio, y contrasta con la leve mejora en otros índices como el riesgo de trastorno mental.
La mitad de quienes necesitan tratamiento psicológico no puede acceder a él
Sobre el acceso a tratamiento psicológico, el estudio indica que el 29% de los encuestados está actualmente en tratamiento. De los que no lo están, el 50% considera que lo necesita.
Entre quienes sienten que necesitan ayuda y no la reciben, la principal barrera es la económica: el 43% dice no poder pagarla. El resto menciona falta de cobertura por obra social o prepaga, imposibilidad de conseguir turno o ausencia de servicios gratuitos en su zona.
Este patrón no es nuevo. El OPSA viene documentando la misma situación desde 2020: las dificultades económicas son, año tras año, la principal razón por la que los argentinos que necesitan atención psicológica no la reciben.
Qué recomiendan los investigadores
El equipo de investigación del OPSA recomienda que se lleven adelante políticas de promoción de la salud que alienten conductas saludables, desalienten conductas problemáticas, e incrementen el acceso de la población a tratamientos psicológicos.
Respecto de los resultados del estudio a nivel general, y en comparación con los otros informes desde 2020, Etchevers indicó que “si bien está mejor, aún no se ha vuelto a los números anteriores, es decir la recuperación no es total. Por otra parte, aparecen con claridad otros problemas que se mantienen, como la dificultad de acceso a tratamientos de salud mental”.
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