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Pobreza en Argentina: hay debate sobre la metodología oficial, pero esto no implica manipulación

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • Javier Milei afirmó en su discurso por el Día de la Independencia que durante su gestión la pobreza bajó a entre el 27% y el 28%. La frase fue calificada como verdadera por Chequeado.
  • Usuarios de redes consultaron a este medio sobre el uso de los datos del INDEC como fuente y expresaron dudas acerca de la metodología oficial, así como del impacto que podría tener la inclusión de los programas sociales en la medición de la pobreza y en la estimación de su descenso. 
  • Aunque especialistas afirman que hay aspectos discutibles y mejorables del cálculo oficial -por ejemplo, que los patrones de consumo están desactualizados-, descartan que exista una manipulación deliberada sobre la estadística del INDEC.

Durante su discurso por el Día de la Independencia en la Casa Histórica de Tucumán, el presidente Javier Milei (La Libertad Avanza) aseguró que durante su gestión logró “reducir la pobreza a 27, 28%”. 

Chequeado calificó esta frase como verdadera, y diversos usuarios consultaron en redes sociales sobre el uso de los datos del INDEC como fuente y expresaron dudas acerca de la metodología oficial, así como del impacto que podría tener la inclusión de los programas sociales en la medición de la pobreza y en la estimación de su descenso. 

La medición del INDEC y las alternativas

Existen 2 formas de medir la pobreza en nuestro país: la medición monetaria y la multidimensional. 

La primera es la que el INDEC informa cada 6 meses, y se realiza sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que el organismo releva de forma trimestral. Allí se miden 2 variables: la indigencia (que determina si los ingresos de una familia no son suficientes para costear una canasta básica de alimentos) y la pobreza (se agregan a los gastos básicos otras necesidades no alimentarias como la vivienda, la educación, la salud o el transporte).

En el segundo semestre de 2025 la pobreza se ubicó en el 28,2% (casi 10 puntos menos que un año atrás) y la indigencia en el 6,3% (-1,9 puntos).

En tanto, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica (ODSA-UCA) elabora periódicamente informes de pobreza multidimensional, que contienen datos complementarios a los monetarios, como el acceso a la educación, a la salud y a la vivienda, entre otros. Esta misma metodología es seguida por Unicef

Esta medición de la pobreza es más abarcativa, dado que no considera únicamente los ingresos para considerar si una persona es pobre o no. En este caso, el número de hogares con pobreza multidimensional cayó del 32,2% en 2024 al 24,4% en 2025.

No obstante, el INDEC realiza encuestas en más de 40 mil hogares (unas 120 mil personas), lo que le otorga una base muestral más representativa que la muestra del ODSA-UCA (unos 3 mil casos).

El debate sobre la medición de la pobreza

En un país que tuvo la intervención del INDEC durante el kirchnerismo y registra altos niveles de inflación, la medición de la pobreza es tema de debate desde, al menos, 2007

Algunos estudios analizaron la metodología de medición de la pobreza y señalaron varios factores que afectaron el indicador desde 2004. Además, respecto del gobierno de Milei, concluyeron que algunas técnicas utilizadas, junto con un contexto de alta inflación, provocaron una sobreestimación del aumento de la pobreza en 2024 y su posterior caída a partir de 2025. Es decir que la pobreza bajó durante esta gestión pero menos que los que señalan los datos oficiales.

El Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) describió los problemas metodológicos así en un informe

  • Desactualización de los patrones de consumo: la canasta utilizada para medir si los ingresos son o no suficientes fue elaborada en base a una encuesta realizada en 2004 y 2005 (pese a existir una más nueva, de 2017), por lo que los patrones de consumo se encuentran desfasados en el tiempo.  
  • El subreporte de ingresos de la EPH: los entrevistados tienden a declarar menos ingresos de los que efectivamente reciben. Los autores mostraron que el subreporte aumentó entre 2021 y 2023 (coincidiendo con la aceleración inflacionaria, que dificulta la referencia nominal del ingreso) y luego se redujo desde mediados de 2024 en adelante. 
  • El desfasaje temporal en la medición de ingresos y la canasta básica: la EPH releva los ingresos laborales del mes previo a la encuesta, y eso se compara con la canasta del mes en curso. Así, por ejemplo, se compara el salario de julio con la canasta de agosto. En contextos de alta inflación (como la ocurrida entre 2022 y 2024), ese desfasaje puede exagerar subas y/o caídas de la pobreza.

Los autores del estudio concluyeron que, si se corrigieran estos factores, la evolución de la pobreza presentaría una trayectoria más “suavizada”. 

Bajo la metodología utilizada por el Cedlas, la reducción estimada de la pobreza entre el segundo semestre de 2023 (último período de la gestión del Frente de Todos) y el primero de 2025 (último dato disponible al momento de realización de la investigación) fue de 1,6 puntos porcentuales frente a los 10,1 indicados por el INDEC. Es decir, el estudio plantea una trayectoria de baja mucho más gradual. 

En el mismo sentido, un estudio del ODSA-UCA indicó que el INDEC introdujo cambios en los cuestionarios de la EPH que mejoraron la captación de los datos de ingresos no laborales (como las jubilaciones) desde finales de 2023. 

También cuestionó la falta de actualización de las canastas utilizadas para medir la pobreza, y concluyó que “aunque la caída de la pobreza es real, su magnitud se encuentra sobrerrepresentada por la medición”. 

Por el contrario, Martín González-Rozada, economista de la Universidad Di Tella, indicó en un documento que, en el caso de los salarios no registrados, los cambios en la encuesta no incidieron en los resultados y que el incremento informado por el INDEC es real. 

Los cambios metodológicos no implican manipulación 

Jorge Paz, investigador del Conicet en el Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (IELDE), dijo a Chequeado que si bien “existen decisiones metodológicas cuestionables y mejorables”, esto “no constituye, por sí mismo, evidencia de manipulación”. 

Y agregó: “Para hablar de manipulación tendría que demostrarse una intervención deliberada sobre los datos, los procedimientos o su difusión con el propósito de obtener un resultado determinado. Durante la intervención del INDEC en la época de Guillermo Moreno existieron razones fundadas para hablar de manipulación. Actualmente, no hay evidencia de que esa situación se esté repitiendo”. 

En el mismo sentido, el trabajo del ODSA-UCA no cuestionó “la validez de los estimadores oficiales” ni presupone que exista “intencionalidad alguna en las mejoras observadas”. 

El centro de estudios señaló, además, que “los problemas de captación de ingresos en la EPH no constituyen un fenómeno reciente ni excepcional, sino que presentan antecedentes sistemáticos desde su origen y a lo largo de sus distintas etapas metodológicas”. 

El efecto de los programas sociales en la baja de la pobreza

No hay, entre los especialistas, advertencias sobre cambios en el impacto de los programas sociales en las estadísticas de pobreza (dado que siempre estuvieron contemplados en la EPH como fuente de ingresos). Pero sí se reconoce que el incremento otorgado por el gobierno de Javier Milei mejoró las estadísticas de indigencia.  

Durante la actual gestión se registró un aumento en los principales programas (la Asignación Universal por Hijo -AUH- y la Tarjeta Alimentar) que representó una mejora real de los ingresos de las familias beneficiarias. 

En enero de 2024 el Gobierno nacional duplicó el valor de la AUH, que actualmente se ubica un 100% real por encima de lo registrado en noviembre de 2023. Es decir que, en términos de poder adquisitivo, los beneficiarios de este programa pueden comprar el doble de bienes que al finalizar la gestión del Frente de Todos. 

En este escenario, Paz afirmó que el impacto de los programas “es fuerte, principalmente sobre la pobreza extrema o indigencia, pero no parecen modificar demasiado la prevalencia de la pobreza monetaria total”. 

En el mismo sentido, Agustín Salvia, director del ODSA-UCA, dijo a Chequeado que “el incremento de la AUH y su actualización por inflación tuvieron un papel importante (junto con la caída de la inflación) en la baja de la tasa de indigencia. El impacto es muy valioso y no hay manipulación detrás de esto”. 

 

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