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El Gobierno busca derogar la ley de etiquetado de alimentos: 5 narrativas falsas sobre los octógonos negros

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • Estudios nacionales e internacionales muestran que los sellos son comprendidos por la mayoría de las personas y ayudan a identificar productos poco saludables.
  • Un informe de la Organización Panamericana de la Salud publicado señala que Argentina es el país con la normativa de etiquetado de alimentos más alineada con las mejores prácticas recomendadas en la región.
  • La Ley de Promoción de la Alimentación Saludable no solo regula el etiquetado, sino que también incluye medidas sobre publicidad dirigida a niños, alimentación en entornos escolares, educación alimentaria en las currículas y lineamientos para compras públicas.

El Gobierno nacional envió al Senado un proyecto para eliminar la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable (PAS), conocida popularmente como Ley de etiquetado frontal.

La norma reglamentada en 2022, entre otras cosas, obliga a las empresas productoras e importadoras de alimentos envasados a rotular los envases con octógonos que indiquen exceso de nutrientes críticos, calorías y presencia de edulcorantes y cafeína, entre otras directrices. 

Más de 300 instituciones académicas, organizaciones de salud pública y de derechos humanos llamaron a rechazar el proyecto de ley, dado que “desde una perspectiva sanitaria, no existen argumentos científicos que puedan justificar la necesidad de derogar la norma existente”.

En los considerandos del proyecto, se mencionan varias narrativas falsas sobre la ley y los octógonos negros que verificamos desde Chequeado.

1. “Los sellos generan confusión a los consumidores”

FALSO

“Según la evidencia disponible, los resultados de los sellos son consistentes: son comprendidos rápida y fácilmente por la mayoría de la población, incluso por personas con menor nivel educativo o menos conocimiento nutricional”, explicó a este medio Natalia Elorriaga, investigadora del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS).

Un estudio realizado en 2023 por el Ministerio de Salud de la Nación encontró que el 90% de las personas estaba muy de acuerdo o de acuerdo con la presencia de sellos en los envases de alimentos. 

Además, el 83% consideró que los sellos permiten identificar fácilmente los productos saludables y el 89% manifestó que permiten hacer elecciones informadas acerca de los alimentos que compran y consumen.

Por su parte, un estudio de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) y Unicef publicado en junio de 2024 y basado en 2 encuestas online (una previa a la ley y otra posterior) advirtió una disminución significativa en la intención de compra y una reducción en la percepción de cuán saludables son los productos con al menos un sello, luego de implementada la Ley.

Respecto a la afirmación “los sellos permiten identificar fácilmente los productos poco saludables”, el 54% se manifestó muy de acuerdo y el 36% de acuerdo. 

En ambos estudios la advertencia “exceso en azúcares” fue el sello que parece influir más en la intención de compra.

Un relevamiento del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA encontró que el 97% de los consultados respondió que nota en los envases de alimentos y bebidas los sellos de advertencia en forma de octógonos negros, y un 94,5% indicó que comprende el significado de los sellos.

Además, un 79% de la población respondió que, en reacción a esta nueva manera de etiquetar los alimentos y bebidas, realizó algún tipo de cambios en sus compras. “Este es un dato que resulta particularmente alentador, ya que muestra cómo se logró modificar de manera positiva el comportamiento de 4 de cada 5 consumidores”, indica el informe.

2. “La información de los sellos no es coherente con los datos de la tabla nutricional”

FALSO

En el documento que solicita la derogación de la ley se menciona un ejemplo con dos productos que contienen 5 gramos de azúcar: el primero tiene 250 calorías y el segundo 200. Según la norma, el primero no lleva sello de exceso en azúcar y el segundo sí.

Esto sucede porque, de acuerdo a la ley que se busca derogar, los envases tienen que llevar octógonos de advertencia cuando el producto supera ciertos niveles de nutrientes críticos, que son definidos por el perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). 

Estos niveles no se calculan en función a cantidades absolutas de azúcares, grasas o sodio, sino a porcentajes (denominados umbrales móviles). Es decir, el primer producto no lleva sellos porque el azúcar representa el 8% de las calorías y el segundo sí porque el azúcar representa el 10%.

Victoria Tiscornia, nutricionista e investigadora de FIC, explicó: “Es falso decir que los sellos no son coherentes con la tabla nutricional porque justamente la determinación de pertinencia del sello, es decir, la evaluación de los nutrientes de ese producto se hace puntualmente en base a los valores declarados en la tabla nutricional”.

Y agregó: “El enfoque de umbrales móviles es una fortaleza del sistema porque permite identificar los productos que tienden a desequilibrar la dieta. La persona puede evaluar la calidad nutricional del producto y no cantidades aisladas, evita comparaciones engañosas entre productos y facilita la identificación de los alimentos ultraprocesados”.

3. “No está en línea con los estándares internacionales exitosos”

FALSO

El documento presentado por el Gobierno señala a Brasil, Chile y Uruguay como modelos de etiquetado exitosos. Sin embargo, un informe de la OPS publicado en marzo encontró que Argentina es el país con la normativa de etiquetado de alimentos más alineada con las mejores prácticas recomendadas en la región, ya que cumple con 10 de los 11 criterios analizados. De acuerdo al estudio, que revisó los parámetros implementados hasta junio de 2024, le siguen Colombia y México con 7 de los 11 criterios.

Por otro lado, se menciona el modelo de Canadá, que incluye una lupa en los envases, y a Nueva Zelanda y Australia, que aplican un sistema conocido como Health Star Rating (HSR), que asigna estrellas en un rango de 0.5 a 5. 

Múltiples estudios muestran que los octógonos son más claros, más fáciles de interpretar y más eficaces para identificar productos menos saludables y desalentar su consumo”, señaló a Chequeado Leila Guarnieri, nutricionista e investigadora de FIC.

4. “Es un obstáculo al comercio y las exportaciones”

FALSO

Para Julián D’Angelo, director del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresaria y Capital Social de la UBA, esta cuestión puede responderse desde dos aspectos: “Por un lado, si se tratara simplemente de equiparar normativas, no hace falta derogar toda la Ley, sino sencillamente proponer una modificación a los artículos que hagan falta”.

“Así como hoy hay numerosos productos alimenticios y bebidas importadas, que colocan una nueva etiqueta antes de incorporarse en las góndolas de nuestros supermercados, de la misma manera los productos argentinos también pueden estar en las góndolas de otros países, sin mayores inconvenientes”, sostuvo.

Esta no es la primera vez que el Gobierno sostiene esta narrativa, ya que desde 2025 el Mercosur trabaja en la armonización del etiquetado frontal en los países miembro, con el objetivo de igualar hacia estándares más bajos. Mario Bedosti, coordinador de Incidencia de FIC, dijo al respecto: “Es posible priorizar la salud y a la vez eliminar las supuestas barreras comerciales. Puede avanzarse en una armonización mediante un reglamento que establezca un sistema basado en los estándares más altos de protección del derecho a la información y a la alimentación adecuada que, en el caso del Mercosur, es el de Argentina”.

5.“La ley sólo trata sobre etiquetado”

FALSO

En los considerandos del proyecto, solo se habla del etiquetado frontal pero la Ley PAS también indica que no pueden ofrecerse ni publicitar productos con sellos en entornos escolares y debe incluirse educación alimentaria nutricional en la currícula.

“La ley se conoce como ley de etiquetado, pero también abarca la promoción de la alimentación saludable: educación alimentaria nutricional, regulación de la publicidad dirigida a niños, niñas y adolescentes, criterios para la oferta de alimentos en escuelas y lineamientos para compras públicas”, explicó a Chequeado Marianela Aguirre Ackermann, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).

Sobre la posibilidad de derogación, la especialista considera que “toda política pública puede ser evaluada, ajustada y perfeccionada con el tiempo”, por lo que propone “evaluar la implementación de los componentes menos visibles de la ley: educación, aplicaciones en entornos escolares, fiscalización, publicidad y compras públicas”.

Por su parte, Elorriaga concluye: “No existen argumentos sanitarios para derogar la ley. Eso significa retroceder en herramientas que buscan proteger el derecho a una alimentación adecuada y prevenir enfermedades crónicas no transmisibles, especialmente en niños, niñas y adolescentes”.

Fecha de publicación original: 28/05/2026

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