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Entre derrames petroleros y falta de infraestructura: cómo es la zona donde Nación y Neuquén proyectan instalar mega data centers

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • En el corredor entre Añelo y Senillosa, en pleno Vaca Muerta, se proyectan mega data centers en un territorio árido atravesado por la actividad petrolera.
  • Las comunidades locales -incluidas las mapuches- ya conviven con los impactos de los derrames de petróleo y alertan por la falta de controles ambientales.
  • A más de 25 años del desarrollo de Vaca Muerta, persisten déficits de infraestructura y un derrame económico limitado, según referentes locales.

Los casi 130 kilómetros del camino entre las localidades neuquinas de Añelo y Senillosa son parte del corredor sobre el cual el Gobierno nacional pero, sobre todo, el Gobierno neuquino espera atraer inversiones para instalar mega data centers, a partir de la utilización del gas de pozos petroleros como combustible, con el aporte de energías renovables y de las represas hidroeléctricas sobre el río Limay.

Se trata de Vaca Muerta, la formación que ubica a Argentina como el segundo país con más recursos de shale gas y el cuarto de shale oil del mundo

El paisaje en todo ese recorrido es seco, árido. La meseta típica de Neuquén se extiende entre la tierra apelmazada, repleta de piedras o de extensos bancos de arena. Hay zorros y liebres, pero rara vez se dejan ver.

Mega data centers en la Patagonia: promesas millonarias y alerta por la falta de regulación

La visión del suelo árido o arenoso y de los cerros chatos en el horizonte abierto contrasta con los yacimientos y las picadas petroleras, senderos abiertos para facilitar las actividades de exploración de hidrocarburos. Allí se instalan los trabajadores, a veces por semanas, en tráilers o complejos prefabricados, que protegen del sol durante el día y de las bajas temperaturas en la noche.

Las localidades de todo el corredor no suman más de 25 mil habitantes. Entre estos, se encuentran los de la comunidad mapuche de la región -habituada a vivir entre la naturaleza y los pozos petroleros- que se encuentra en medio de Tratayén, una de las zonas mencionadas como eventual sitio de instalación de mega data centers.

Senillosa, localidad de Vaca Muerta donde poco a poco comienzan a llegar nuevos habitantes. Crédito: Ruido
La cría de ganado es parte de la actividad de la comunidad mapuche. Crédito: Ruido

Convivir con los derrames petroleros

En Neuquén, la relación con las comunidades mapuches es un factor distintivo. Estas cuentan con canales formales de negociación con el gobierno provincial, algo que no existe en el resto de las provincias patagónicas.

De todas formas, al estar asentados en zonas de gran interés productivo para los privados, se mantienen las tensiones.

En el caso de Tratayén, desde 1997 hay una disputa por tierras entre la comunidad Fvta Xayén y Félix Galván. Este último aseguraba haber comprado esas tierras. Sus herederos continúan el reclamo sobre una zona donde la comunidad celebra el año nuevo mapuche.

La comunidad es una de las 4 que pelean en la Justicia para obtener la personería jurídica, junto a Ragilew Cárdenas, Kelv Kvra y Newn Kvra.

El sitio se encuentra a unos 15 km de Añelo. Se llega por la peligrosa ruta 7, a través de un tramo conocido por el gran número de accidentes viales, con una calzada deformada por el constante paso de vehículos de carga que van y vienen entre los yacimientos y las distintas localidades. 

Es una zona de contraste marcado. A la izquierda de la ruta se observa el verde de las chacras, donde productores cubren los frutales con mallas antigranizo, para evitar la destrucción que dejan las tormentas veraniegas.

A la derecha, el terreno comienza a subir hasta los cerros bajos, conocidos como “bardas”. Desde la ruta, son unos 6 km de tierra hasta el centro de la comunidad Fvta Xayén.

La comunidad mapuche de Tratayén desconoce qué puede pasar en la zona en relación a los mega data centers. Crédito: Ruido

El desierto se corta con los yacimientos. Algunas cigüeñas bombean el petróleo, y se divisan las torres de gas de venteo. Forman una fina línea vertical en el horizonte, con llamaradas que se ven a la distancia, incluso con el sol del mediodía.

Lo primero que se divisa del asentamiento principal de la comunidad son los corrales para cabras y vacas, y un galpón de chapas. Allí reciben al equipo de Chequeado y Ruido la lonco Liliana Romero y Diego Rosales, el werkén (vocero) de la comunidad.

Cuentan que esa mañana descubrieron, muy cerca, un derrame de petróleo. Acompañamos a verlo en su camioneta, por caminos que bordean tranqueras y alambrados bajos. Ya en el lugar, 4 operarios de la empresa YPF trabajaban para cubrir el derrame, bajo la mirada atenta de 2 mujeres de la comunidad.

Operarios de YPF llegan a una zona de derrame, alertados por los mapuches. Crédito: Ruido
El derrame registrado en Tratayén, en enero de este año. Crédito: Ruido

Las 3 cigüeñas cercanas están inmóviles. A pocos metros quedan los charcos negros mezclados con arena, con fuerte olor a combustible, similar al de gasoil. La excavadora traza una línea ancha para cubrir el brote.

A un costado, una jarilla arrancada de raíz expone las ramas empastadas del líquido viscoso y oscuro.

El último informe publicado por el Observatorio Petrolero Sur relevaba 5,6 incidentes ambientales por día. El último derrame, en el lago Mari Menuco, afectó una zona de 50 mil metros cuadrados. 

“Faltan controles. Las leyes están, pero falta la fiscalización. Debiera haber gente del Ministerio de Energía o de Medio Ambiente recorriendo las operadoras y haciéndolas cumplir las normas. Llegan al lugar por nuestras denuncias. Todos debemos intervenir: nosotros, la operadora y la provincia. Si falla alguna de esas partes, la contaminación queda. Para las empresas los derrames son pérdidas económicas, entonces intentan taparlos. Nosotros hacemos lo que podemos”, dijo Rosales a Chequeado y Ruido.

Al ser consultados por la eventual llegada de mega data centers a la zona, señalan no tener ningún conocimiento sobre ello. Pero sí les preocupa que se amplifiquen los problemas que ya tienen.

Estos proyectos se integran a la dinámica general de expansión petrolera. En muchos casos, las comunidades ya vienen enfrentando impactos del fracking: sismicidad, contaminación, ocupación del territorio. Aún no existe una discusión madura sobre cómo medir y regular los impactos de estos megaproyectos digitales”, sostuvo Alan Rocha, investigador del Observatorio Petrolero Sur.

Una zona con muchas demandas

Añelo, con 12 mil habitantes, es la puerta de entrada a Vaca Muerta, sobre el río Neuquén. Casas bajas, calles de tierra o asfalto reciente, galpones industriales, hoteles levantados con rapidez, módulos habitacionales, barrios nuevos y camiones circulando a toda hora. Familias históricas del lugar conviven con trabajadores de todo el país, atraídos por la actividad energética.

En contraste con Añelo, Senillosa aún espera recibir algún derrame económico por Vaca Muerta. Tiene también 12 mil habitantes, y está atravesada por la ruta nacional 22.

Aún se trabaja en las obras de asfalto. Recién en octubre de 2025 el intendente Lucas Páez (aliado al oficialismo provincial) consiguió a través del gobierno local los fondos para avanzar en 18 cuadras de pavimento.

El ejido de Senillosa limita al sudoeste con Arroyito, donde está la Planta Industrial de Agua Pesada y una de las represas hidroeléctricas de Neuquén.

Es, justamente, una de las posibles fuentes de energía mencionadas por el Gobierno neuquino para abastecer a los eventuales centros de datos o de minería cripto.

La represa fue inaugurada en 1983 y también cumple la función de dique compensador junto al de El Chocón, sobre el río Limay. Cuenta además con una potencia instalada de 120-128 MW, aunque es utilizada también para optimizar la zona y propiciar actividades recreativas y pesca.

Entre esta localidad y la capital se encuentra Plottier, conocida por sus plantaciones de frutillas y cerezas. Es común ver sobre la banquina de la ruta 22 personas que intentan vender este tipo de frutas a precios más bajos que en las verdulerías.

En Plottier, apenas 25% de sus habitantes tienen cloacas. Tanto Plottier como Senillosa crecen en cantidad de habitantes, debido a los altos precios de lotes, casas o alquileres en la capital neuquina y en Añelo.

La ruta 22 refleja esa realidad en el intenso tránsito de vehículos de gente que va y viene a trabajar a Neuquén.

En el caso de Plottier, existe una fuerte disputa sobre el uso del suelo, y el intendente Luis Bertoloni busca evitar que los loteos se extiendan sobre zonas productivas. 

Pero aunque pasaron 25 años del descubrimiento de Vaca Muerta, falta infraestructura urbana básica. “Plottier, por ejemplo, fue pensada para 35 mil habitantes y hoy estamos cerca de los 80 mil. Falta asfalto, cloacas, servicios, infraestructura para el turismo que atraviesa la zona hacia la cordillera. Falta muchísimo”, explicó Fernando Zurita, titular de la Federación Empresaria neuquina. 

Y agregó: “Todavía no hay un gran derrame económico en el área. El desarrollo se va dando de a poco, tanto en el crecimiento de la población como en la apertura de comercios. La situación es prometedora, pero aún no se produjo un impacto económico real y tangible en términos generales”.

Con más voluntarismo que normas claras, en la región siguen esperando lo que se vaticina como una oportunidad histórica. Pero esperan más señales.

 

Esta investigación forma parte de un proyecto de Chequeado que cuenta con el apoyo del Pulitzer Center.

Fue realizada por Santiago Amillano, con la edición de Ruido y Chequeado.  

Fecha de publicación original: 31/03/2026

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