¿Cómo afecta ChatGPT al cerebro?: qué se sabe hasta ahora
- Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) encontró que quienes usaron ChatGPT para redactar mostraron menor actividad cerebral y peor desempeño que quienes usaron Google o no utilizaron herramientas externas.
- Los investigadores plantearon que el uso repetido de ChatGPT podría generar una deuda cognitiva, que se entiende como una pérdida progresiva de capacidades mentales que no se ve a corto plazo.
- La evidencia sobre sus efectos a largo plazo todavía es limitada y preliminar. El impacto de la IA puede depender de cómo y para qué se utiliza: algunos estudios sugieren que usarla para potenciar aprendizajes podría tener beneficios.
La humanidad utiliza herramientas para resolver problemas desde hace miles de años. En las últimas décadas, estos avances se aceleraron y pasaron de herramientas como las calculadoras a la inteligencia artificial generativa. Su uso se volvió tan habitual que, en muchos casos, funciona como una extensión de las capacidades del ser humano.
Por ejemplo, si necesitamos calcular una raíz cuadrada o escribir un cuento y lo primero que pensamos es en preguntarle a una IA, estamos delegando parte de ese trabajo. Este fenómeno ya fue estudiado por la literatura científica bajo conceptos como delegación cognitiva, memoria externa y mente extendida.
Sin embargo, científicos, especialistas del ámbito clínico y educadores expresaron preocupación por los posibles efectos a largo plazo del uso de la inteligencia artificial.
Qué encontró un estudio del MIT
Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) estudiaron qué ocurre en el cerebro cuando las personas utilizan inteligencia artificial para redactar textos.
Para esto, analizaron la actividad cerebral de 54 jóvenes y evaluaron la calidad de sus textos. Un tercio de los participantes utilizó ChatGPT, otro utilizó Google y el resto realizó las tareas sin ninguna de estas herramientas.
Según los resultados, quienes utilizaron ChatGPT tuvieron un peor desempeño a nivel neuronal, lingüístico y en la calidad de sus textos. También recordaron menos la información y manifestaron sentirse menos conectados con las ideas sobre las que habían escrito.
A partir de estos resultados, los investigadores plantearon que depender de ChatGPT reemplaza parte del esfuerzo cognitivo necesario para el pensamiento independiente. Según los autores, esto podría generar una acumulación de lo que denominaron deuda cognitiva, con posibles costos para el cerebro a largo plazo.
La evidencia todavía es limitada
Los resultados del estudio fueron difundidos por medios de comunicación como evidencia de que el uso de inteligencia artificial genera una deuda cognitiva. Esta se entiende como una pérdida progresiva de capacidades mentales que no necesariamente se observa a corto plazo.
Sin embargo, la mayoría de los artículos científicos sobre este tema siguen siendo teóricos o prescriptivos y se concentran mayormente en recomendar formas de prevenir posibles efectos del uso recurrente de la IA. Los resultados disponibles todavía son limitados y preliminares.
Las razones detrás del uso de la IA
Para analizar el impacto de la inteligencia artificial sobre nuestras capacidades cognitivas también se puede estudiar por qué las personas recurren a sistemas externos.
Hace una década, los investigadores Evan Risko y Sam Gilbert desarrollaron un modelo cognitivo para explicar por qué utilizamos estos sistemas en lugar de recurrir únicamente a nuestros propios recursos. Esto incluye acciones cotidianas como buscar información en Google o preguntarle algo a una inteligencia artificial.
Según este modelo, el impacto cognitivo depende de los objetivos que tenemos al utilizar estas herramientas. Podemos recurrir a ellas para evitar un esfuerzo cognitivo o porque creemos que pueden ayudarnos a mejorar nuestro rendimiento.
Por ejemplo, podemos pedirle a ChatGPT que escriba un texto porque no nos creemos capaces de hacerlo, pero también podemos utilizarlo para contrastar ideas y encontrar nuevas perspectivas que ayuden a mejorar nuestro escrito.
Por eso, para comprender las consecuencias cerebrales de la delegación cognitiva es importante considerar primero por qué delegamos. Este aspecto no fue analizado por el estudio del MIT.
¿Qué hacemos con los recursos cognitivos ahorrados?
Más allá de las razones por las que utilizamos ChatGPT, también importa qué hacemos con los recursos que ahorramos. Esto quiere decir que si una herramienta permite terminar una tarea (como un resumen, una redacción, un esquema o una idea) en menos tiempo o con menos esfuerzo, esos recursos pueden utilizarse de distintas maneras.
Estudios sobre el uso de Google muestran que emplearlo para desarrollar otros aprendizajes puede mejorar las habilidades relacionadas con una tarea.
En el caso de la IA, utilizarla de manera deliberada para entrenar capacidades cognitivas o para dialogar sobre conceptos, en lugar de simplemente pedirle la respuesta a una tarea, puede mejorar el aprendizaje estratégico.
El propio estudio del MIT también aporta evidencia sobre esto. En la cuarta sesión realizada a los participantes, quienes habían utilizado ChatGPT ya no pudieron recurrir a la herramienta. Por otro lado, quienes habían utilizado Google o trabajado sin herramientas externas, pudieron utilizar ChatGPT.
Los primeros aún mostraron menor actividad cerebral y rendimiento, mientras que los segundos aumentaron ambos resultados. Esto demuestra que el uso de IA podría resultar beneficioso en ciertos escenarios, por ejemplo, cuando las personas integran sus propias ideas con las sugerencias de ChatGPT.
Por eso, especialmente en contextos educativos, es importante definir qué tareas pueden automatizarse a través de la IA y cuáles pueden aprovechar el tiempo y esfuerzo liberados para reforzar otros aprendizajes.
No todo es deuda cognitiva
La deuda cognitiva que podría generar el uso continuado de inteligencia artificial es una posibilidad que todavía no está confirmada.
El estudio del MIT aporta nuevos datos y abre una línea de investigación sobre un fenómeno del que no se sabe mucho. Aún no está claro cómo afecta la inteligencia artificial a las capacidades mentales a largo plazo.
La investigación citada dio lugar a numerosas conclusiones sobre la deuda cognitiva, pero no estableció qué formas de utilizar estas herramientas pueden resultar perjudiciales y cuáles podrían ser beneficiosas.
Por eso, analizar cómo y para qué utilizamos la inteligencia artificial permite considerar los distintos factores que pueden influir en sus efectos, antes de sacar conclusiones definitivas.
La versión original de esta nota fue publicada por The Conversation el 10 de agosto de 2026.
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