Sumisión química con “burundanga”, aerosoles y otras sustancias: mitos y realidades
- La sumisión química es un fenómeno real y está documentada en medicina legal, pero la escopolamina -conocida popularmente como “burundanga”- aparece en una proporción muy baja de los casos.
- No hay evidencia de que un aerosol o el simple contacto con un objeto pueda dejar inconsciente o controlar la voluntad de una persona en segundos, como aseguran algunas historias virales en redes sociales.
- El alcohol es la sustancia más frecuente en los casos de sumisión química, seguido por medicamentos y otras sustancias con efectos sedantes. Ante la sospecha de haber sido víctima, es importante buscar atención médica y realizar la denuncia lo antes posible.
En redes sociales circulan historias de intoxicaciones a través de aerosoles, por contacto y bebidas, muchas de ellas con el fin de manipular la voluntad de una persona, en especial de mujeres. “Me drogaron con burundanga”, “el chofer me roció con un aerosol sospechoso hasta marearme”, “me intoxicaron con un papel contaminado”, aseguran los posteos, que en algunos casos mencionan que el hecho ocurrió en un Uber.
La sumisión química es un fenómeno real y está documentado en medicina legal. Se produce cuando una persona pierde total o parcialmente su autonomía, capacidad de decidir, consentir o resistir como consecuencia de la administración o el consumo voluntario de sustancias psicoactivas que permiten que se ejerza control sobre ella, generalmente sin su consentimiento y con fines ilícitos.
Sin embargo, muchas de las situaciones que circulan en redes sociales -en particular las que describen supuestos aerosoles capaces de incapacitar inmediatamente a alguien o atribuyen automáticamente cualquier intoxicación a la “burundanga”- no coinciden con la evidencia científica disponible.
¿Qué es la “burundanga”?
Comúnmente se llama burundanga al producto de la planta Brugmansia candida o albicans, que actúa a través de un compuesto denominado escopolamina.
“La escopolamina tiene una estructura que le permite alterar la comunicación entre el sistema nervioso central (cerebro) y el sistema nervioso periférico, es decir, la conexión entre el cerebro y el resto de los órganos”, explicó a Chequeado Laura de la Fuente, investigadora del Conicet en el Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional.
En efecto, la especialista enumera que, dependiendo de la dosis, la sustancia puede interferir en la frecuencia cardíaca, la actividad del aparato digestivo, la secreción de saliva, la sudoración y el diámetro de la pupila. A nivel del sistema nervioso central puede provocar somnolencia, confusión, desorientación, alteraciones de la atención, dificultad para formar nuevos recuerdos (amnesia anterógrada) y, en dosis elevadas, delirio y alucinaciones.
“La administración es principalmente por vía oral, mezclada en bebidas o alimentos. Existen presentaciones farmacéuticas en parches, pero liberan la droga lentamente y no sirven para incapacitar a alguien de manera inmediata. La escopolamina no convierte a una persona en un autómata incapaz de obedecer o resistirse a cualquier orden”, aclaró De la Fuente.
Hay registros de administración de escopolamina con fines delictivos en Sudamérica desde la década de 1950. Sin embargo, la investigadora sostiene que, “cuando se estudian los casos de sumisión química, la escopolamina se utiliza con muchísima menos frecuencia de lo que suele creerse”.
Por su parte, Sergio Saracco, médico especialista en Toxicología y Medicina Legal y perito toxicólogo de la Corte de Justicia de Mendoza, sostuvo: “La sumisión química se utiliza en casi un 20% de las agresiones sexuales atendidas en urgencias, según estudios. Y las sustancias detectadas en más de la mitad de los casos son el alcohol y luego las benzodiacepinas, junto a otros hipnóticos”. Y agregó que la escopolamina es excepcionalmente rara: “Esta sustancia solo se detectó en un 0,3% de los casos documentados”.
En la misma línea, Carlos Damin, médico y doctor en Toxicología, director del Hospital General de Agudos Juan Antonio Fernández, aclaró que “es una forma de sumisión química, pero una de las menos utilizadas”.
¿Existen sustancias que adormecen a una persona a través de aerosoles o al tocarlas?
Muchas de las historias que circulan en redes sociales son de usuarios que atestiguan haber sido rociados con un aerosol o spray para manipular sus voluntades. Al respecto, Damin aseguró: “No existe una sustancia que en forma de spray pueda adormecer a una persona. Hay productos que paralizan, que se utilizan para defensa personal, pero no producen sueño ni sumisión química”.
Por su parte, Saracco, ex presidente de la Asociación Toxicológica Argentina, precisó: “No hay evidencia científica de sustancias que, aplicadas en spray en la vía pública, incapaciten de forma silenciosa e inmediata. La escopolamina puede, en teoría, absorberse por mucosas (nasal o conjuntival), pero requiere dosis altas y exposición prolongada en ambientes cerrados, no compatibles con delitos callejeros. Los relatos de sprays de burundanga que se aplican en la cara y dejan a la víctima obediente e inconsciente pertenecen casi siempre al ámbito de las leyendas urbanas”.
De la Fuente agregó que desde el punto de vista farmacológico, difícilmente la exposición breve a un aerosol ambiental o el simple contacto con la piel alcancen las concentraciones necesarias para generar un efecto sobre el sistema nervioso central.
“No existe evidencia que demuestre que al rozar un objeto o tocar un pañuelo se pueda dejar inconsciente a una persona en segundos. Existen medicamentos que se administran por vía intranasal, como sedantes, analgésicos o anticonvulsivantes, pero requieren condiciones de administración muy diferentes a las que describen los relatos virales”, afirmó.
El alcohol, la sustancia más frecuente en los casos de sumisión química
Un estudio de 2008 describe que la mayoría de los casos de sumisión química tienen ciertas características en común: “La víctima está en una situación social o laboral aparentemente carente de peligro -una fiesta, un restaurante, un club, en casa de un amigo/conocido- y consume una bebida. En un corto período sufre una pérdida de conciencia. Cuando despierta, han pasado varias horas y no recuerda lo que ha ocurrido. Algunas víctimas pueden no estar seguras de si han sido o no agredidas sexualmente, mientras que en otros casos hay signos y síntomas evidentes de tal agresión”.
La investigación describe al alcohol como la sustancia más frecuente para cometer estos delitos y está presente, solo o asociado a otras drogas, en la orina del 40-65% de las víctimas de agresión sexual en Estados Unidos y en el 46% de las víctimas de Londres, Reino Unido.
Carlos Sebastián Wolhein, médico forense, subjefe del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de la provincia de Misiones, señaló: “Los delitos contra la integridad sexual bajo sumisión química son mucho más frecuentes de lo que la sociedad cree, sobre todo en adolescentes y durante el fin de semana. La forma de sumisión química más frecuente es a través de bebidas alcohólicas”.
En la misma línea, Damin explicó que la sumisión química “es una práctica bastante extendida, sobre todo en grandes ciudades, y el mecanismo casi siempre consiste en que una persona seduce a otra y la administración de algún tipo de sustancia suele ser a través de una bebida alcohólica o café”.
Según los especialistas consultados, en los casos de sumisión química aparecen con mayor frecuencia sustancias que pueden producir sedación, desinhibición, alteraciones de la memoria o disminución del nivel de conciencia.
Además del alcohol, también pueden aparecer determinados medicamentos, como las benzodiacepinas y otros fármacos con efectos sedantes; hipnóticos, antihistamínicos sedantes y otras sustancias psicoactivas.
¿Qué hacer ante la duda de haber sido víctima de sumisión química?
Si una persona sospecha que pudo haber sido víctima de sumisión química, lo prioritario es buscar un lugar seguro y pedir ayuda. Si presenta pérdida de conciencia, confusión intensa u otros síntomas importantes, debe recibir atención médica.
También es recomendable realizar una consulta lo antes posible, porque el paso del tiempo puede dificultar la detección de determinadas sustancias.
Por estos motivos, Wolhein insistió en que es clave hacer la denuncia: “Es muy frecuente que la persona tenga dudas, recuerdos vagos. Pero, ante la duda, hay que hacer la denuncia”.
Las personas que se encuentran en una emergencia pueden llamar al 911 o acercarse a algún hospital o centro de salud. Además, la Línea 144 brinda atención gratuita y confidencial ante situaciones de violencia por razones de género.
Para denunciar también pueden hacerlo en la Oficina de Violencia Doméstica o en la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM).
Esta nota forma parte del proyecto “La desinformación también viaja” impulsado por Chequeado con apoyo de Uber. La iniciativa apunta a combatir la desinformación relacionada con la movilidad urbana en Argentina.
Fecha de publicación original: 24/08/2026
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