Imagen: Ministerio de Defensa

Decreto de Macri: ¿cómo actúan las Fuerzas Armadas de los países de la región?

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El Poder Ejecutivo modificó la legislación que les impedía intervenir en seguridad interior. El cambio está en sintonía con lo que sucede en la región, aunque, según lo anunciado hasta ahora, los militares tendrían misiones más limitadas que las de otros países.

La reestructuración de las Fuerzas Armadas anunciada por el presidente de la Nación, Mauricio Macri, y oficializada mediante los decretos 683/2018 y 703/2018 finaliza con la estricta separación entre las esferas de la seguridad interior y de la defensa establecidas por el gobierno de Néstor Kirchner mediante el Decreto 727/2006, ahora modificado. Se trata de un cambio que va en línea con lo resuelto por varios países de la región en los últimos años. Pero, ¿cómo actúan las Fuerzas Armadas en dichas naciones?

La reforma puesta en marcha por el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) establece tres grandes cambios respecto del accionar de los militares. En primer lugar, deberán actuar ante cualquier agresión que provenga desde el exterior (antes sólo podían intervenir ante agresiones de fuerzas armadas pertenecientes a otros estados). En segundo lugar, intervendrán en la planificación sobre operaciones de seguridad interior, aunque sólo como apoyo logístico de las fuerzas de seguridad, ya sea en emergencias o en catástrofes naturales (antes no podían planificar, adquirir equipos o realizar inteligencia en base a supuestos encuadrados en la Ley de Seguridad Interior).

Por último, custodiarán en forma compartida con Gendarmería Nacional y Prefectura Naval las fronteras, ríos y “objetivos estratégicos”, que serán definidos en conjunto por los ministerios de Seguridad y de Defensa de la Nación.

Samanta Kussrow, presidenta de la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (Resdal) en la Argentina, señaló a Chequeado que esta ampliación del campo de acción de las Fuerzas Armadas “no es el primer indicio de un accionar en esta materia” en el país. Al observar las políticas oficiales se verifica que:

En 2007, durante el gobierno de Néstor Kirchner, existió el “Operativo Fortín I” para luchar contra el narcotráfico y el contrabando de armas y tener el control de las fronteras en la zona norte del país. Ese operativo fue continuado por el “Operativo Fortín II” hasta diciembre de 2015.

En 2011, durante la Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, se puso en marcha el “Operativo Escudo Norte”, que luego se denominó “Fronteras”. Todos fueron autorizados por decreto presidencial, hasta ahora limitados al norte del país, y solamente en el marco de apoyo logístico y provisión de información, en colaboración con fuerzas de seguridad y policiales. Tras sucesivas prórrogas por parte del Poder Ejecutivo, el Operativo dejó de estar vigente el 31 de diciembre de 2016.

-Por último, en 2016, ya durante el gobierno de Macri, se incorporó la autorización de derribo de aeronaves.

En respuesta a las críticas por la decisión de habilitar a las Fuerzas Armadas a actuar en ámbitos distintos, el ministro de Defensa, Oscar Aguad, aseguró que el nuevo marco legal no está diseñado para que los militares intervengan en conflictos sociales ni a patrullar las calles sino que apuntan específicamente “a evitar que grupos vinculados al narcotráfico y al terrorismo internacional se asienten en territorio argentino”.

Aunque con características distintas, el uso de la fuerza militar para la lucha contra estas amenazas se convirtió en un denominador común en los países de América Latina en los últimos años, a excepción de Chile, Uruguay y, hasta esta última reforma, la Argentina.

De acuerdo con un informe de Resdal, desde 2004 las Fuerzas Armadas de la región han visto redefinidas sus misiones para incluir acciones de apoyo a la seguridad pública, contra el narcotráfico, patrullajes, protección de centros penitenciarios, escuelas o buses, controles en zona de frontera y apoyo en caso de desastres y actos electorales.

El mismo documento señala que el empleo de los ejércitos en materia de seguridad pública es variado. Como características distintivas, señala que en general actúan en cooperación con la policía, su participación en patrullajes urbanos es la excepción y no la regla, y que las tareas de lucha contra el narcotráfico o el tráfico de personas son entendidas como cooperación militar frente a amenazas contra la seguridad según las capacidades que posean las fuerzas militares.

La mayoría de las Fuerzas Armadas de la región intervienen en misiones de seguridad interna”, aseguró a este medio Jorge Battaglino, doctor en Política Latinoamericana de la Universidad de Essex y docente de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) especializado en temas de relaciones civiles militares. “Es un rol que desempeñan desde hace muchas décadas y que no se ha podido modificar debido al nivel de autonomía y de influencia que aún conservan los militares”, añadió.

Sin embargo, el especialista aseveró que “en América Latina no existen casos positivos de participación militar en la lucha contra el narcotráfico. La intervención militar no sólo no es eficaz (no hay reducción del narcotráfico), sino que además se cometen toda clase de violaciones a los derechos humanos”.

Kussrow, en tanto, señaló que la reforma argentina también sigue una tendencia regional, de países que en la última década “han prorrogado decretos o normativas que amplían el accionar de las Fuerzas Armadas en materia de seguridad pública, o han creado nuevos espacios y ámbitos para este accionar”. La especialista destacó, sin embargo, que en la mayoría de esos países, no existen fuerzas de seguridad militarizadas que puedan llevar adelante algunas de estas tareas, mientras que en la Argentina sí hay fuerzas que puedan cumplir estos roles: la Gendarmería y la Prefectura.

Aunque se trata de una tendencia común, el alcance que la acción de las Fuerzas Armadas adquiere es diferente en cada país. Así, por ejemplo, mientras que en México y en Colombia abarcan patrullajes en las calles y detenciones, en Brasil, en cambio, según señala el informe de RESDAL, se han limitado a operativos específicos, como las intervenciones en las favelas de Río de Janeiro u operaciones en el marco de eventos masivos como el Mundial de Fútbol.

El Gobierno argentino aún no brindó detalles específicos sobre los alcances de la reestructuración anunciada, que permitirán determinar a qué modelo se asemejarán las nuevas fuerzas armadas argentinas.

En opinión de Fabián Calle, máster en Relaciones Internacionales y especialista en Defensa por la Universidad Nacional de la Defensa de Washington, “tendrán el rol de defender al país en caso de conflicto interestatal pero también de actuar como respaldo logístico frente a amenazas de actores no estatales”. Para el especialista, el decreto del presidente Macri sigue lo planteado por la Ley de Defensa Nacional y la Ley de Seguridad Interior, que dan a las fuerzas armadas un rol de apoyo para planes de contingencia.

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2 Respuestas

  1. sebaf dice:

    Este párrafo:

    “en América Latina no existen casos positivos de participación militar en la lucha contra el narcotráfico. La intervención militar no sólo no es eficaz (no hay reducción del narcotráfico), sino que además se cometen toda clase de violaciones a los derechos humanos”

    • Luis Augusto Fretes Cuevas dice:

      En efecto, y la otra realidad es que la región de latinoamérica no es el lugar adecuado para obtener ideas acerca de seguridad, considerando que es la región más violenta de la tierra (tiene la tasa de homicidio doloso más alta de todo el mundo) y que las pocas excepciones que hay son Argentina y Chile, justamente los que NO usan a las fuerzas armadas.

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