¿Pueden los chequeadores enseñar a los futuros líderes mundiales a mentir menos?

Por Federico Poore

“96 millones de personas que realmente desean un trabajo y no lo pueden obtener. Conocen la historia. El número real, ese es el número real”.

Donald Trump citó esta estadística engañosa en su primera conferencia de prensa después de las elecciones. Era una afirmación con escasa evidencia, pero igual la dijo.

¿Pero qué pasaría si alguien pudiera frenar a un líder mundial durante su discurso y pedirle pruebas?  Puede ser una tarea ardua con Trump, pero quizás no con los futuros líderes mundiales.

Este razonamiento motivó al sitio web argentino Chequeado a incorporar la verificación de datos en múltiples modelos de simulación de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Buenos Aires.

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En estas simulaciones, los estudiantes asumen los roles de embajadores y representan los intereses de los países que se les asignan en debates sobre los temas más importantes a nivel mundial. Decenas de miles de estudiantes de todo el mundo participan cada año en modelos de ONU.

“Generalmente, las estrategias de los adolescentes que participan de los modelos de ONU tienen mucho de retórica pero poco de hechos”, explicó Ariel Merpert, coordinador de Educación en Chequeado.

Y agregó: “Algunas de las cosas que vemos en estas simulaciones -políticos diciendo casi cualquier cosa y exacerbando creencias irracionalesson precisamente aquéllas que criticamos en el ´mundo adulto´”.

Para tratar este problema, Chequeado se unió con la Asociación Civil MINU, una organización local que coordina modelos de ONU para miles de estudiantes de escuela secundaria, y juntos modificaron las reglas del juego. Tres cambios fueron realizados a la simulación tradicional:

  • Se permitió la participación de un medio de comunicación ficticio
  • Los coordinadores eligieron un grupo de adolescentes, les asignaron el rol de periodistas de este medio ficticio y les enseñaron cómo realizar la verificación de datos de discursos políticos.
  • El resto de los participantes recibió herramientas para aprender a basar sus discursos en hechos y datos.

Entonces, por ejemplo, los estudiantes en el rol de representantes de algún país podían pedir a la presidencia del modelo de ONU que se chequee alguna afirmación de algún delegado- de la misma manera en que objetarían una declaración. Los delegados que estaban seguros de que sus afirmaciones estaban basadas en datos confiables y hechos sólidos, también podían pedir que se chequeen sus afirmaciones.

El nuevo método fue probado por primera vez durante un modelo de ONU realizado en la Universidad Di Tella de Buenos Aires, a mediados de julio de 2016, y luego dos veces más. En total, más de 1200 estudiantes participaron de estos modelos. Según MINU, los resultados fueron notables.

“Primero los estudiantes estaban sorprendidos, incluso escépticos”, dijo Martín Galanternik, fundador y director de la Asociación Civil MINU. “Pensaban que se trataba de una especie de control externo que podría avergonzarlos. Pero en los encuentros siguientes, pudieron verlo como un desafío positivo. Algunos incluso trataron de usar el sistema de verificación del discurso a favor de ellos.

Mientras algunos recibieron calificaciones de “Verdadero”, otros se encontraron con advertencias de la Delegación de Chequeo.

En una de las simulaciones organizadas por MINU en Buenos Aires, un estudiante que representaba a un delegado de Angola, dijo que la esclavitud se había “terminado” en su país, afirmación que resultó ser falsa.

La Delegación de Chequeo también corrigió a un delegado por España, que afirmó que su nación es “uno de los pocos países europeos que se ocupa del alojamiento de los refugiados”, a pesar de que los números del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) no se condicen con esa afirmación.

Merpert observa una clara diferencia entre los debates de los modelos de ONU tradicionales, que tenían más que ver con la retórica, y el nuevo experimento.

“Es un mundo aparte”, dijo. “Ahora se trató de hechos y datos”.

Una de las participantes dijo haber tenido una valiosa experiencia, tratando de convencer a los delegados para que se focalicen más en estadísticas reales, y menos en la retórica.

“Aprendí cómo es estar ´del otro lado´, del lado del periodista” explicó, y agregó: “me interesó mucho eso”.

El proyecto en funcionamiento se llama “Chequeado +: el futuro del debate” por su ambiciosa meta de largo plazo de educar a las nuevas generaciones de líderes gubernamentales.

El razonamiento resulta convincente: los adolescentes que participan en los modelos de Naciones Unidas suelen elegir carreras universitarias vinculadas a las Ciencias Políticas. la diplomacia y las políticas públicas. Que aprendan y se familiaricen con herramientas de chequeo de datos a la vez que se insista en que la evidencia importa, podría ayudar a mejorar los debates públicos en los próximos años.

Entonces, ¿podría este modelo a escala extenderse a otras áreas de las ciencias políticas? “Sería maravilloso replicar este proyecto, pero necesitamos tener en cuenta que el modelo de Naciones Unidas está basado en una ficción”, opina Guillermo Mastrini, profesor de Políticas de Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. “La discusión cambia completamente cuando el poder real entra en la ecuación”, explica.

Según Mastrini “durante una simulación de ONU, uno podría revisar su propia posición si la confronta con los hechos. Pero en la vida real, los países primero toman una posición, y después buscan argumentos para justificarla.

Pero todavía hay esperanza: sabemos que por lo menos algunos políticos, ante la amenaza de que sus afirmaciones sean verificadas, suelen realizar menos afirmaciones falsas. Ese es uno de los aspectos que hace valiosa la verificación del discurso hoy en día”, afirmó Laura Zommer, directora ejecutiva de Chequeado.

“Los políticos de la post-verdad como Donald Trump existieron siempre”, considera Zommer. “Es por eso que determinar la veracidad de la información es una herramienta muy potente”, sostiene.

Esta continua siendo la apuesta de Chequeado, cuyo equipo espera extender el proyecto a otras cuatro provincias argentinas en 2017.

Traducido al español desde la publicación original en inglés en Poynter.

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