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Lanata: “En la Argentina, cinco de cada diez chicos terminan la secundaria”

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El periodista mencionó un dato que se corrobora con las últimas cifras disponibles. Al mismo tiempo, aumentó la sobreedad de los estudiantes que se encuentran en el sistema secundario.

“En la Argentina, cinco de cada diez chicos terminan la secundaria”, dijo el periodista Jorge Lanata durante la presentación de su programa “Periodismo Para Todos” el último domingo. Los datos disponibles respaldan su afirmación.

La tasa bruta de graduación de la educación secundaria -que mide el número de graduados, independientemente de la edad, como porcentaje de la población en edad teórica de concluir dichos estudios- es de 44% en nuestro país, según el informe de estadísticas de la UNESCO de 2011, un porcentaje cercano al citado por Lanata. En el caso de la Argentina se trata de un dato de 2008, ya que el Ministerio de Educación de la Nación no cuenta con uno más actualizado y publicado sobre qué cantidad de personas terminaron la secundaria, más allá de su edad.

“Este indicador suele considerarse como la terminalidad teórica. El resto de los estudiantes que no egresan son aquellos a los que le puede llevar más tiempo hacerlo que a los que se recibieron aún con sobreedad (adeudan materias, comienzan a trabajar); los que abandonaron o aquellos que no van a terminar nunca el secundario por diversos motivos”, explicó Nancy Montes, investigadora principal del área de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

La Argentina tiene una alta tasa de matrícula de jóvenes en el secundario en comparación con otros países de la región, siendo superada sólo por Brasil y Chile. Sin embargo, sus tasas de graduación secundaria son muy inferiores a las de otros países: Chile, Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador y Paraguay.

Axel Rivas, investigador principal del Programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), destacó que, si bien aumentó la escolarización en esta década por “la gran construcción de escuelas y el aumento de becas, no alcanzó para modificar la forma de enseñanza y romper el núcleo duro de exclusión”.

Sobreedad

Si se miran otros indicadores de la educación secundaria en nuestro país, se puede ver que la tasa oficial de promoción efectiva (aquellos estudiantes que pasan de un año a otro) mejoró y la de repitencia se mantuvo estable, pero no así la sobreedad. El porcentaje de alumnos con edad mayor a la esperada para el año que se encuentra cursando pasó de 33,6% a 38,5% y de 35,5% a 38,1%, en el Ciclo básico y orientado respectivamente, entre 2005 y 2010.

El aumento de la sobreedad muestra que la mayoría de los chicos que abandonaron vuelven, y que las escuelas los siguen recibiendo. Eso quiere decir que los estudiantes se quedan en la escuela aún con problemas para permanecer y promover”, destacó Montes. La tasa de retención en 2010 fue de 44%, mientras que en 1996 era de 35%, según cifras de la misma cartera que dirige el ministro de Educación, Alberto Sileoni.

Los altos porcentajes de sobreedad que caracterizan a la educación secundaria muestran, al mismo tiempo, que los estudiantes no terminen en el tiempo esperado. De acuerdo con un documento del Ministerio, con cifras de 2008, sólo el 53% de los jóvenes que llegaron al último año lograron finalizar en el tiempo esperado, aunque pueden haber repetido antes. El resto demoró más.

En este sentido, Leandro Bottinelli, coordinador del Observatorio Educativo de la Universidad Pedagógica (UNIPE), destacó: “Desde hace unos años crece el fenómeno de lo que se llama “egreso diferido”: jóvenes que no se reciben en el secundario a la ‘edad esperada’ (18 años) sino algunos años después. En particular se trata de jóvenes que, por diferentes motivos (laborales, familiares, migratorios) no pudieron realizar la trayectoria óptima pero sí pudieron cumplir con la graduación y la obligatoriedad algunos años después. Y esto gracias al desarrollo de alternativas de educación permanente de jóvenes y adultos y de terminalidad”.

Para tratar de mejorar la eficiencia del sistema, el Gobierno nacional lanzó en abril de 2008 el Plan FinEs, y varios gobiernos subnacionales hicieron lo mismo con programas similares. El objetivo del Plan FinEs es garantizar la finalización de la secundaria, que es obligatoria a partir de la Ley de Educación Nacional de 2006, a jóvenes y adultos que no la hayan iniciado o tengan una o dos materias pendientes (que son la mayoría del total, según el Ministerio). Los datos oficiales de esa cartera dan cuenta de que, desde su creación hasta mediados de 2014, accedieron al título más de 513 mil personas, pero aún no hay una medición oficial que los incorpore en una tasa de graduación.

Más allá de la importancia de egresarse en “tiempo y forma”, existe consenso entre los especialistas sobre la importancia de la graduación de la escuela secundaria. El profesor de Política Económica de la Universidad Católica Argentina (UCA) Patricio Millán Smitmans destaca en su documento “La exclusión social de los jóvenes en la Argentina” que “los que no tienen la base mínima que otorga el secundario, tienen problemas para insertarse adecuadamente en el mercado laboral y una mayor probabilidad de encontrar trabajo en ocupaciones informales, en las cuales hay remuneraciones más bajas, condiciones de trabajo más precarias y donde no existe una adecuada protección social”.

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5 Respuestas

  1. rodrigo fernandez dice:

    Se podrá establecer una relacion entre las variablesTasa Neta de Matricula/Tasa Bruta de Graduacion con los niveles de desempleo juvenil. Digo por el caso de pibes que dejan de estudiar para laburar? Se agradece info al respecto

  2. Emili dice:

    Debería ser “INSOSTENIBLE” porque no hay datos actualizados. Habría que preguntarse por qué no hay datos del Ministerio Nacional desde 2008.

    • BF dice:

      Ese es un verdadero problema para saber cómo estamos parados en prácticamente cualquier ámbito que se trate. Las estadíasticas no se hacen, o no se publican, o son retocadas convenientemente a favor del gobierno. Esto no es sólo un problema para los argentinos en general. Es también un problema para quienes quieran venir a invertir aquí y también es un problema serio para los presidenciables, ya que se estarían postulando para conducir un país que no se sabe en qué situación se encuentra.

  3. Matias Daniel Gonzal dice:

    Hay varios errores aquí:

    1. La toma muestral no está especificada, por lo que creo que se tomó en Bs. As.
    2. Es un error tomar el promedio porque hay valores aberrantes.
    3. No considera la mediana ni por regiones, por ejemplo, en Formosa 6-8
    cada 10 alumnos terminan la secundaria.
    4. Hay que definir la variable operacional para “terminar la secundaria”. (¿Finalización de la cursada o graduación?)
    5. Por último, hay que verificar por estratos sociales quiénes son esos chicos que dejan la secundaria.

  4. Crisis educativa: LA solución
    Miles de escuelas públicas son depósitos de cerebros herrumbrados y fábricas de analfabetos funcionales: según PISA y Aprender, la mayoría lee pero no puede interpretar un texto, ¡ni un diario! Sin voto informado, sin educación, la Argentina no tiene futuro.
    Sin contar el presupuesto social, se gasta por alumno estatal más de lo que cuestan los mejores colegios privados: desde $6000 en Salta a más de $30.000 en Tierra del Fuego ¡por media jornada!
    ¡¿Siete alumnos por docente?! Si hay 28 alumnos en un aula significa tres ñoquis ausentes.
    Si se reparte el presupuesto educativo nacional y provincial a los padres, para que elijan la mejor educación para sus hijos con vales educativos divisibles, los estudiantes aprenderían más, los buenos docentes ganarían más, no habría huelgas y se cubriría necesidades especiales: hipoacúsicos, hipovidentes, discapacitados, superdotados, embarazadas, repitentes, abandonantes, malnutrición, adicción, indígenas, inmigrantes, emigrantes, presos, educación a distancia, idiomas, educación especializada (técnica, agropecuaria, humanista, artística, deportista, y diferenciada por sexo, cosmovisión/religión, pedagogías, innovaciones, etc
    Créditos académicos (por materias e intercambiables) y exámenes independientes, permitirán alternativas impensadas: cooperativas de padres y/o maestros que alquilarían las escuelas públicas abandonadas, educación en casas, dadas por una madre (docente o no), que cobraría por hijos propios y/o de terceros, mientras obtenga buenos resultados (en CABA, por 3 hijos cobraría $60.000 por mes).
    Más en: https://goo.gl/OiKIwQ

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