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Consejos para leer noticias sobre inflación

21 Diciembre, 2010 | Tiempo de lectura: 4 minutos


En el siguiente artículo mostramos algunos de los errores -y "trampas"- más comunes de los medios, a la hora de difundir noticias sobre inflación.

Las noticias sobre inflación que difunden los medios de comunicación se basan en información estadística. Sin embargo, muchas veces, ya sea por poca destreza en el manejo de los números o, directamente, por manipulación, los datos se utilizan mal y pueden dar lugar a conclusiones erróneas.

Chequeado.com propone en este artículo, a través de preguntas, cuatro ítems importantes para tener en cuenta a la hora de recibir información basada en datos sobre inflación:

1.  ¿Qué cifras de inflación se están utilizando?

Tal como ha señalado el informe técnico de la Universidad de Buenos Aires, a partir de la intervención que el Gobierno llevó adelante en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), a principios de abril de 2007, las estimaciones sobre la evolución de la inflación dejaron de ser confiables. Lo mismo sucedió con las estadísticas que se elaboran utilizando el Índice de Precios al Consumidor, como por ejemplo, las de pobreza e indigencia. Los diarios afines al Gobierno suelen utilizar esas cifras en sus artículos sin aclarar que están severamente cuestionadas, como en el siguiente ejemplo publicado en Tiempo Argentino.

Otro error, que suele aparecer -en este caso, en los diarios más críticos al Gobierno- es considerar que los datos generados por las consultoras privadas corresponden a la “inflación real”, sin tener en cuenta las limitaciones técnicas de esas estimaciones. Como hemos señalado en otra nota sobre el tema (“Cómo miden la inflación las consultoras privadas”), los números publicados por esas empresas durante los últimos meses, lejos de arribar a conclusiones unívocas, arrojan diferencias notables entre sí, llegando a brechas superiores al 50 por ciento entre ellas. Según sus propios directivos, las consultoras no cuentan con los recursos materiales y humanos necesarios para realizar una estimación con los requerimientos técnicos necesarios. Sin embargo, ningún cuestionamiento sobre este tema aparece en los diarios de mayor tirada.

2.  ¿Se utilizan estadísticas calculadas en pesos corrientes o en pesos constantes?

En una economía con inflación, cuando comparamos una estadística de dos años distintos es importante saber si los datos son en “pesos corrientes” o “pesos constantes”, porque las conclusiones pueden ser distintas en cada caso. Una estadística en pesos constantes está hecha utilizando los precios de un año determinado –llamado año base-, lo que permite neutralizar los efectos de la inflación. Por ejemplo, cuando hay un aumento del PBI de un país medido en pesos constantes quiere decir que la suba se debe a que se produjeron más bienes y servicios, y no a que éstos hayan aumentado de precio.

Sin embargo, en algunos artículos periodísticos se utiliza sólo el dato a precios corrientes, lo cual tiende a ocultar el rol de la inflación y a sobrestimar, por ejemplo, el crecimiento de la economía o del gasto del Estado. Un buen ejemplo es esta nota, en la que se anuncia un aumento del superávit fiscal medido en pesos corrientes, pero ni siquiera se menciona el aumento en pesos constantes.

3.  ¿Con qué período se está haciendo la comparación?

Los diarios suelen publicar títulos como “Subió un 15% la venta de autos”, o “Bajó un 10% las ventas en supermercados”. Aunque suene obvio, es importante saber el período que se está comparando, porque las conclusiones pueden ser muy diferentes. Lo usual  en los informes técnicos es presentar los datos comparados con el período anterior, o con el mismo período del año anterior. Sin embargo, muchas veces los periodistas eligen el punto de comparación que les conviene para reforzar la idea que se quiere trasmitir y descartan el otro. Por ejemplo, los diarios afines al Gobierno privilegian las comparaciones que muestran un desempeño más favorable, mientras que los opositores hacen exactamente lo contrario. En una nota publicada recientemente en Chequeado.com (“Clarín y Tiempo dan cátedra sobre cómo manipular cifras”), mostramos como un mismo informe del INDEC sobre la evolución de las ventas en supermercado pudo generar dos títulos totalmente opuestos en dos diarios distintos. En ese caso, Clarín había titulado “La inflación frena el crecimiento del consumo en súper y shoppings”, basándose en la comparación de los resultados de ese mes con respecto al mes anterior  -que arrojaba una baja del 2 por ciento-, sin mencionar siquiera la comparación interanual, que mostraba un aumento. Tiempo Argentino, en cambio, sí mostró la comparación interanual. Pero lo hizo en pesos corrientes; es decir, sin contemplar los efectos de la inflación, lo cual, como se dijo, genera un número “inflado”. Tituló el mismo día:  “Las ventas en súper, un 30% arriba”.

4.  ¿Cuál es la fuente de las estadísticas?

Algunos periodistas, en su afán de publicar una estadística que refuerce una nota, no se hacen demasiadas preguntas sobre la forma en que la misma fue generada. En el mundo, las estadísticas más confiables suelen ser las producidas por los organismos públicos especializados, que tienen una metodología explícita y los recursos humanos y económicos necesarios para hacerlo. En la Argentina, la pérdida de credibilidad del dicho organismo -el INDEC- ha dado paso a que distintas instituciones privadas y organismos públicos difundan estadísticas propias casi como si fueran “oficiales”.

Sin embargo, en muchos casos, no se sigue una metodología sólida. Un buen ejemplo es lo ocurrido con las estadísticas sobre la cantidad de personas en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires (ver nota de Chequeado.com “Para el Gobierno porteño se duplicó la cantidad de gente en situación de calle”), que demuestra cómo se obtuvo un dato que usan desde hace años los diarios más importantes del país, cuando publican notas sobre la cantidad de gente que duerme en las calles de la Capital Federal. El relevamiento consiste en un simple conteo visual (no en una encuesta) que es realizado sólo una noche al año, por tan sólo un centenar de empleados del Gobierno de la Ciudad.

 

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1 Respuesta

Alan 21 de Diciembre de 2010 a las 7:34 am

Estimados, gran artículo. Sin embargo me permito comentarles la necesidad de ampliar el mismo en tanto el estudio de la Metodología 13 del INDEC y la resolución reformatoria de Octubre de 2008. En particular sobre los alcances y objetivos del IPC-GBA y el efecto sustitución extremo impuesto por la resolución de Octubre 2008.
Se pretende más información del Indice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires de la que este puede brindarnos. El IPC no mide la evolución de precios y no necesariamente la inflación ni el costo de vida. Por otra parte, incluso si fuese la inflación agregada la medida, este dato es un valor sin ningún sentido para la economía real, dado que los individuos tratan con la inflación subjetiva respecto de cada una de sus actividades individualmente. Dado los efectos distributivos que implican los movimientos en los precios relativos que afectan diferentemente a cada individuo.

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