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Dólar: qué es el “crawling peg”, cómo funciona y qué otros países lo usan

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • Tras la devaluación del peso, llevada a cabo en diciembre último, el Banco Central anunció que, en adelante, el tipo de cambio sería ajustado mensualmente con devaluaciones en el orden del 2%.
  • Este mecanismo de actualización cambiaria periódica se conoce como crawling peg y fue implementado por diversos países de América Latina en las últimas décadas.
  • El objetivo de este régimen es mitigar el impacto de posibles shocks con su posterior traslado a precios o evitar el atraso cambiario.

En diciembre el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció en conferencia de prensa un aumento del tipo de cambio oficial a $ 800 por dólar. Ese anuncio fue complementado con otro emitido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el que notificó que, en adelante, el tipo de cambio sería ajustado mensualmente con devaluaciones en el orden del 2%. 

Estas medidas dieron lugar a una nueva etapa del régimen cambiario que es conocida entre los especialistas como crawling peg. Pero, ¿qué significa específicamente y cómo funciona?

¿Qué es el crawling peg?

El crawling peg, o devaluación administrada, ya ha sido adoptado por otros gobiernos y en muchos países de América Latina y se caracteriza por ser un esquema de fluctuaciones leves y periódicas en el tipo de cambio.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), que anualmente releva los diferentes regímenes cambiarios en el mundo, lo ubica dentro de la categoría de esquemas intermedios (o soft peg), que se diferencian de los de tipos de cambio fijo, o hard peg, donde el valor del peso no varía frente a la moneda de referencia (como lo fue en la Argentina durante la convertibilidad), y del tipo de cambio flotante, donde el valor se mueve libremente en función de los movimientos del mercado o entre bandas cambiarias. 

Para cada categoría existen, sin embargo, subtipos. Así es como dentro de la categoría soft o intermedia existen, al menos, 5 regímenes reconocidos por el FMI que tienen algún nivel de intervención sobre el tipo de cambio.

Una de las claves de este esquema en particular es que la moneda se ajusta en pequeñas cantidades de forma fija y de manera periódica, tal y como lo estableció el BCRA al definir un aumento del 2% con una periodicidad mensual. Si bien no hay una regla definida, el FMI afirma que el ajuste en el tipo de cambio puede ser retrospectivo, cuando se actualiza en función de la inflación pasada, o prospectivo, que es cuando se modifica en un tipo fijo por debajo de la inflación que, por lo general, se usa para que funcione como ancla. Este último se alinea con el anuncio del BCRA. 

En sintonía con lo anterior, para el Banco Mundial, este esquema cambiario se presenta a menudo como el ideal si lo que se busca es mantener estable el tipo de cambio real y evitar fluctuaciones a corto plazo, sobre todo grandes devaluaciones. Sin embargo, también advierte que este régimen no ha evitado las fluctuaciones a largo plazo del tipo de cambio real.

Para Lucio Garay Méndez, economista de Eco Go consultores (dirigida por Marina Dal Poggetto), un tipo de cambio administrado puede dar mayor previsibilidad a los agentes y a las empresas, a quienes les resulta relativamente fácil prever a cuánto va a estar el tipo de cambio dentro de 2 o 3 meses. Además, afirmó el especialista, puede funcionar, según el contexto, ya sea como un ancla inflacionaria o para evitar el atraso cambiario. “En una economía donde hay cierta incertidumbre, ayuda a anclar ciertas expectativas, siempre y cuando ese dólar sea representativo en la economía y tenga volumen”, explicó a Chequeado.

¿Qué otros países lo usan?

Como se mencionó anteriormente, muchos países de la región han optado por este régimen a lo largo de la historia. Colombia, por caso, fue uno de los primeros en adoptar este sistema, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Lo incorporó en 1967 y lo utilizó durante 25 años, y en la década del ‘90 lo fue abandonando gradualmente. 

Otros países como Bolivia, Chile, México y Uruguay también hicieron uso de este régimen. El país trasandino, por ejemplo, tenía en 1982 un crawling peg frente al dólar estadounidense, con devaluaciones diarias en función de la diferencia entre la inflación interna y la externa de su principal socio comercial. 

De acuerdo con el último relevamiento disponible del FMI, de 2022, el 46% de los países miembros, de un total de 190, tienen un régimen intermedio o soft peg, es decir, con algún grado de intervención discrecional sobre el tipo de cambio. Sin embargo, sólo 3 países en ese momento tenían un sistema formalizado estrictamente con un crawling peg: Botsuana, Honduras y Nicaragua. 

El mismo informe muestra que el 34% de los países seleccionados tienen un esquema flotante, ya sea con bandas o totalmente libre. En este grupo se encuentran gran parte de los países desarrollados y otros de la región como Chile, México y Perú. El 19% restante usa un régimen cambiario fijo, entre los que se encuentran países como Ecuador, El Salvador y Panamá que tienen al dólar como moneda de curso legal. El resto de los países tienen otro tipo de régimen fuera de estas 3 grandes categorías.

En la Argentina, el crawling peg ha sido una constante desde la salida de la convertibilidad y se ha usado con diversos fines, tales como mantener competitivo el tipo de cambio o funcionar como ancla contra la inflación. El caso más reconocido, sin embargo, es el que llevó el nombre de “la tablita”, implementada por José Martínez de Hoz, ex ministro de Economía durante la dictadura militar. 

De acuerdo con una investigación del FMI, los elementos básicos del plan de Martínez de Hoz eran controlar y preanunciar las tasas de depreciación de la moneda: “El elemento que más atrajo la atención y que dio origen al nombre fue la fijación progresiva del tipo de cambio, que el gobierno publicaba por adelantado en tablas impresas”. 

Este mismo informe destaca, a su vez, el fracaso de esta política en aquel entonces al advertir que, si bien la inflación logró bajar al 160% en 1979 y al 100% en 1980, se mantuvo muy por encima de la tasa fija de depreciación del tipo de cambio a los exportadores argentinos, quienes sufrieron “una desastrosa pérdida de competitividad internacional”.

¿Es sostenible en el tiempo el crawling peg?

Según Florencia Fiorentín, consultora asociada de la consultora EPyCA (dirigida por Martín Kalos y Fiorella Robilotta), para que el crawling peg funcione tiene que estar alineado con el resto de las políticas macroeconómicas, monetarias y fiscales (entre otras), y tiene sentido en un esquema de estabilidad macro.

Por lo que una alteración brusca en alguna de esas variables obligaría a salir de este régimen y llevar a cabo, por ejemplo, una devaluación brusca, lo que traería aparejado más inflación y un deterioro en la confianza de los mercados. “Con la tablita de Martínez de Hoz, el mercado nunca le creyó y tuvo que concluir con una gran devaluación”, afirmó la especialista.

Como una de las claves de las políticas macroeconómicas es tomar medidas que generen confianza, para la especialista esto requiere señales de que se van a sostener en el tiempo. “Un escenario de alta inflación y con suba de los dólares paralelos podría forzar una devaluación más brusca que obligaría a salir del crawling peg y tendría efectos negativos sobre la confianza de los mercados y sobre la inflación, algo que vemos probable que suceda en marzo, agravado con el contexto de la cosecha y la demanda de los productores por un dólar más competitivo”, sostuvo Fiorentín a este medio.

Al respecto, Méndez consideró que hay 3 variables a tener en cuenta para determinar la sostenibilidad del crawling peg: los stocks de deuda en dólares, tales como los vencimientos con el Fondo, los privados y los organismos internacionales, que ponen presión sobre la política cambiaria de los próximos años; el superávit primario y financiero, ya que puede reducir ese stock de deuda y quitar presión sobre tipo de cambio futuro; y las reservas, dado que en un nivel alto le da poder de fuego al Banco Central para intervenir en el mercado cambiario.

El economista de Eco Go cree que es muy probable que el Gobierno decida mantener el crawling del 2% algún tiempo más. Sin embargo, si mantiene el 2% durante un tiempo excesivo, podría provocar un salto devaluatorio para volver a un tipo de cambio real competitivo. “Es muy difícil salir del crawling peg del 2% dado que la inflación que proyectamos se ubica entre el 16 y 20% en los 3 meses”, concluyó.

 

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Comentarios

  • Rafael Miguens5 de febrero de 2024 a las 11:53 amMuy claro y completo
  • Osvaldo Sánchez6 de febrero de 2024 a las 12:31 amTremenda nota. Tenía curiosidad al respecto de la aplicación del mecanismo en otros países y de acá tuve un buen arranque. Saludos
  • Enrique Miguens6 de febrero de 2024 a las 9:05 amMuy buen y clara la nota
  • Eduardo6 de febrero de 2024 a las 11:29 amYa fue utilizado por Martínez de Hoz en los 70 con una tablita y el resultado fue desastroso, tanto para los empresarios (cerraron miles de fábricas) cómo para el ciudadano común, no inventan nada, solo reciclan viejas medidas que llenaron de guita al especulador y cago al resto.
  • Angeles M. de Madero6 de febrero de 2024 a las 3:28 pmMuy buena nota, clara y consistente!

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