No hay evidencia de que las chicas se embarazan por un plan - Chequeado Skip to content

No hay evidencia de que las chicas se embarazan por un plan

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • Una frase repetida en muchas ocasiones en torno a las mujeres adolescentes es que se embarazan para cobrar un beneficio social del Estado.
  • Sin embargo, no hay estudios que muestren que las decisiones de las personas con respecto al embarazo estén determinadas por cobrar o no una suma de dinero.
  • El porcentaje de niños nacidos de jóvenes se encuentra en su nivel más bajo de los últimos 20 años, aunque el embarazo adolescente todavía preocupa a los especialistas.

Uno de los mitos más recurrentes en la Argentina en torno a las mujeres, y sobre todo las adolescentes, es que se embarazan para cobrar planes sociales. De hecho, la frase la han mencionado referentes de diversas fuerzas políticas a través de los años (algunos de los chequeos que se han hecho sobre el tema pueden verse acá).

Pero, en realidad, no hay estudios que muestren que esto sea así. En esta nota hacemos una revisión de los argumentos para desmentir esta afirmación.

Un mito sin evidencia

Hay distintos programas a través de los cuales el Estado transfiere dinero a las familias que tienen niños y niñas. “Hay 3 vías: la Asignación Universal por Hijo, las transferencias contributivas en el régimen de asignaciones familiares a las personas que trabajan en relación de dependencia y tienen hijos, y la deducción que pueden hacer del impuesto a las Ganancias los trabajadores de más altos ingresos por cada hijo que tienen. Esto, si bien no es una transferencia explícita, sí tiene el mismo efecto que termina beneficiando a las familias que tienen hijos”, explicó a Chequeado Gala Díaz Langou, directora Ejecutiva del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

No hay estudios que muestren que las decisiones de las personas con respecto al embarazo estén determinadas por cobrar o no una suma de dinero, ni a través de la Asignación Universal por Hijo (AUH) ni de ningún otro programa social.

Los datos muestran que, desde que se creó la AUH, no sólo no aumentó la cantidad de hijos promedio por mujer titular, sino que hay una tendencia levemente descendente, explicó Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión y Monitoreo de UNICEF Argentina, y agregó: “En el año 2013, el promedio de hijos e hijas por titular era de 1,85 y en 2022 desciende a 1,78 (-4%). Este descenso está en línea con la caída que se registra en los últimos 10 años de la tasa de natalidad”.

Existe un estudio que analiza el impacto de la AUH en la fecundidad. La investigación, de 2015, es de un grupo de investigadores del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad Nacional de La Plata. En el estudio, además del análisis, señalan que la falta de datos dificulta la evaluación: “Restricciones informativas, sumado a un diseño no experimental, limitan la robustez de la evidencia empírica que se puede construir sobre el programa”. Por esto, es difícil tener una evaluación precisa del impacto del programa.

Datos de la AUH

La AUH fue implementada a finales de 2009, y consiste en una suma mensual que se paga por cada hijo o hija menor de 18 años que pertenece a un grupo familiar sin trabajo o que se desempeña en la economía informal o en el servicio doméstico.

En la actualidad, tiene un valor de $ 9.795 mensuales. Cada mes se abona el 80% de este monto y el 20% restante se abona al final del año con la presentación de la libreta de la seguridad social que evidencia el cumplimiento de las condicionalidades de salud y educación.

A junio de 2022, 4,3 millones de chicos eran beneficiarios de la AUH y de Hijo con Discapacidad, según cifras de la ANSES, cuyos responsables eran 2,4 millones de titulares, ya sean madres o padres.

Según datos oficiales a junio último (los últimos disponibles), el 52% (1.296.845) de los titulares de la AUH tenía a cargo 1 solo hijo, el 28% (699.127) tenía 2 y el 13% (315.182) tenía 3. El resto se repartía en 111.424 beneficiarios con 4 hijos, 37.626 con 3 y 15 mil con 6 y más hijos.

Existen otras políticas de transferencias de ingresos, como la Asignación por Embarazo para Protección Social (AUE) que cuentan, a junio de 2022, con 75 mil titulares.

El embarazo adolescente bajó en los últimos años

La tasa de fecundidad adolescente, uno de los indicadores para analizar el embarazo adolescente, evidencia que en 2020 (último dato disponible) en el país había 15,4 mujeres adolescentes cada 1000 que habían tenido un hijo o hija. Este indicador se refiere a la cantidad de nacimientos de adolescentes de entre 10 y 19 años sobre el total de jóvenes de esa edad.

Otro indicador, el porcentaje de niñas y niños nacidos de adolescentes, que hoy es del 10%, el valor más bajo de los últimos 20 años -en periodos llegó al 16%-. Pero el embarazo adolescente todavía preocupa a los especialistas.

La mayoría de los embarazos adolescentes que se dan en la Argentina no son planificados. El 68% de las mujeres madres menores de 19 años en todo el país afirmaron que ese embarazo no fue buscado, de acuerdo con datos recopilados entre 2010 y 2014 por el Sistema Informático Perinatal (SIP), que depende del Ministerio de Salud de la Nación. Entre las mujeres mayores de 20 años, la proporción de embarazos no intencionales en todo el país desciende hasta el 56,5%.

En relación a las causas de descenso del embarazo adolescente, Fernando Zingman, Oficial en Salud Adolescente de UNICEF Argentina, explicó a Chequeado que en la actualidad hay un mejor acceso a los anticonceptivos, así como un mayor foco en los y las adolescentes, tanto desde el sistema de salud nacional como desde los provinciales, y un efecto acumulado de la Educación Sexual Integral (ESI).

“El mayor empoderamiento de la mujer para poder decidir y las herramientas que son accesibles para regular su fertilidad, al que se le suma la posibilidad del acceso a la interrupción voluntaria, en conjunto, inciden para la baja del indicador, aunque nos falta mayor evidencia”, señaló el experto. De todas maneras, Zingman señaló que persisten aún muchas inequidades a nivel territorial, ya sea fuera y dentro de las provincias.

Estas asimetrías de las distintas provincias se reflejan en el embarazo en la adolescencia, con tasas de fecundidad (la cantidad de nacimientos de adolescentes, dividido el total de adolescentes cada mil) muy variables, que van desde Chaco (38), Formosa (37) y Misiones (36,5) con las tasas más altas del país, a la Ciudad de Buenos Aires (6,1), Tierra del Fuego (11,1) y Chubut (15,2) con las más bajas.

El impacto del embarazo adolescente

El embarazo en la adolescencia impacta de diversas formas en la salud de la mujer, así como en otras dimensiones que afectan su calidad de vida. Primero, repercute negativamente en la trayectoria educativa de las niñas y adolescentes al estar fuertemente asociado a la deserción escolar.

Según cálculos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el embarazo en la adolescencia y la maternidad temprana en la Argentina disminuyen en un 17% la probabilidad que tienen las mujeres de finalizar el secundario y en un 11% la probabilidad de finalizar estudios de terciarios o universitarios respecto de las mujeres que posponen su maternidad a la primera década de su vida adulta (20 a 29 años).

A su vez, el embarazo en la adolescencia y la maternidad temprana afectan negativamente las trayectorias laborales de las mujeres que fueron madres en la adolescencia, ya que impacta en la posibilidad de insertarse en el mercado laboral y de acceder a puestos de trabajo de calidad, así como la continuidad en el empleo y la concreción de una carrera laboral ascendente, lo que implica riesgos para su seguridad económica y la de sus familias.

Según datos de UNFPA, las chicas que dieron a luz en la adolescencia registran una menor probabilidad de terminar sus estudios secundarios (solo el 38% de estas mujeres completó la educación secundaria contra el 55% de quienes la tuvieron después de los 20 años) y permanecen más en el hogar dedicadas a tareas domésticas y de cuidados. Además, las adolescentes que tuvieron un hijo a temprana edad se ven más afectadas por el desempleo: registran niveles de desempleo un 21,4% mayores que quienes los tuvieron en edad adulta.

El embarazo adolescente también tiene consecuencias en la salud de la mujer y de sus hijos e hijas. Según señala un informe de la ONG Amnistía Internacional, “comparadas con mujeres de 20 a 24 años, las niñas madres menores de 15 años corren 4 veces más riesgo de muerte en el embarazo”.

A pesar de que muchas veces se repite la idea de que hay chicas que se embarazan para cobrar un plan, no hay evidencia de que esto ocurra y los datos muestran una baja en la natalidad general y especialmente entre las adolescentes.

Esta nota es parte del proyecto Qué dicen de mí: mitos y realidades de las y los jóvenes en la Argentina que hicimos junto a UNICEF Argentina.

Temas

Comentarios

Valoramos mucho la opinión de nuestra comunidad de lectores y siempre estamos a favor del debate y del intercambio. Por eso es importante para nosotros generar un espacio de respeto y cuidado, por lo que por favor tené en cuenta que no publicaremos comentarios con insultos, agresiones o mensajes de odio, desinformaciones que pudieran resultar peligrosas para otros, información personal, o promoción o venta de productos.

Muchas gracias

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *