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Qué sabemos de la decisión de Twitter de eliminar su política contra la desinformación sobre el COVID-19

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • En enero de 2020 la red social comenzó a eliminar publicaciones engañosas sobre el coronavirus y a suspender usuarios que compartían este tipo de contenido en repetidas oportunidades.
  • La empresa considera que la situación actual de la pandemia presenta menos riesgos para la seguridad pública, por lo que las medidas impulsadas previamente ya no son necesarias.
  • La decisión se conoce en un contexto de grandes cambios en la compañía desde la llegada de Elon Musk como nuevo dueño.

La red social Twitter dio por terminada su política contra la desinformación sobre el COVID-19. Así lo informó en su sitio oficial, en el que aclaró que la decisión comenzó a regir el 23 de noviembre de 2022.

Entre otras medidas, la política, que se lanzó en enero de 2020, durante los primeros días de la pandemia del coronavirus, y tuvo distintas actualizaciones, consistió en remover publicaciones desinformantes y suspender cuentas por compartir este tipo de contenidos en 5 o más oportunidades.

Bajo este sistema, cuando se identificaban 2 o 3 publicaciones desinformantes sobre COVID-19 se negaba el acceso a la cuenta por 12 horas; con 4 contenidos de este tipo no  se podía hacer uso de la red social por 7 días; y a partir de los 5 casos, las cuentas podían ser suspendidas permanentemente. 

Además se incorporaron advertencias con información de contexto en algunos tuits “en situaciones en las que los riesgos de daño asociados con un tuit son menos graves pero en las que las personas aún pueden confundirse o engañarse”, según explicó la compañía.

Desde enero de 2020 hasta septiembre último, se suspendieron 11,230 cuentas y se removieron 97,674 publicaciones, de acuerdo con los propios datos de la empresa.

Esta medida se produce en un contexto de grandes cambios en Twitter. En octubre de este año, el empresario Elon Musk, conocido por sus emprendimientos de autos eléctricos (Tesla) y de lanzamientos de cohetes y naves espaciales (Spacex), se convirtió en accionista mayoritario de la red social del pajarito. 

Desde entonces, la empresa llevó adelante importantes despidos de personal y cambios en el sistema de cuentas verificadas que generaron controversias.

Además, en los últimos días disolvió su consejo de “Confianza y Seguridad”, integrado por especialistas en áreas como seguridad y acoso en Internet, derechos humanos y digitales, prevención del suicidio y salud mental; y explotación sexual infantil.

Musk, por su parte, ha publicado teorías conspirativas y desinformaciones en el pasado, y, en los últimos días, incluso compartió un meme despectivo de Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos (NIAID, por sus siglas en inglés).

Musk también impulsó la reincorporación de cuentas que habían sido suspendidas por violaciones de distinto tipo a las reglas de Twitter. Este es el caso del usuario del expresidente estadounidense Donald Trump, que fue suspendido después de la toma del Capitolio el 6 de enero de 2021; y la cuenta personal de la representante Marjorie Taylor Greene (Partido Republicano), quien compartió desinformación sobre el coronavirus. Desde su reincorporación, Greene volvió a publicar los tuits que habían sido sancionados.

Mientras tanto, Meta, la empresa dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp, le consultó a su consejo asesor de contenido si debía seguir manteniendo en pie su política en relación con las desinformaciones sobre el COVID-19. Hasta el momento, el consejo no ha publicado su opinión.

En términos sanitarios, 852,748 casos and 4,367 muertes por COVID-19 fueron reportadas en todo el continente americano en la última semana, lo que representa un aumento de 29% en los casos y un 38% en las muertes en relación a la semana anterior, de acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Estas cifras son significativamente menores al gran pico de casos registrado durante las primeras semanas de 2022, y las grandes cifras de fallecimientos que se registraron en 2021; sin embargo, evidencian que el COVID-19 sigue siendo una realidad.

Qué dice Twitter

Ante la consulta de Factchequeado, desde el área de Prensa de Twitter para Estados Unidos no respondieron. Sin embargo, desde el área de Gobierno, Políticas Públicas y Filantropía de Twitter para Hispanoamérica y el Caribe señalaron: “Al inicio de la pandemia, el objetivo principal de la política de información engañosa de Covid-19 era proporcionar un contexto adicional basado en fuentes autorizadas en un momento en el que la orientación médica establecida cambiaba constantemente y no estaba generalizada. Esto ya no es así”.

“Aunado a esto, dado el riesgo de disminución asociado con la probabilidad de afectar la seguridad pública o causar daños graves (únicos justificantes válidos para intervenir contenido en línea), comenzamos a reducir gradualmente la aplicación meses antes de detener la aplicación”, agregaron.

Desde la empresa advirtieron también que, a pesar de este cambio, “todo contenido, que en el análisis de contexto, se determine que puede causar daños graves seguirá siendo evaluado bajo los criterios de las reglas de Twitter, esto incluye información que recomiende contenido médico que probablemente cause daños graves y que se revisa bajo otras políticas de seguridad que siguen vigentes”.

Por último, y en relación a nuevas medidas para luchar contra la desinformación, Twitter indicó que se está evaluando la herramienta “notas de la comunidad”, que “permite que las personas en Twitter añadan contexto de forma colaborativa a los Tweets potencialmente engañosos y así poder combatir la desinformación a gran escala”.

A través de este instrumento, los usuarios se pueden registrar como “colaboradores” y dejar “notas” en cualquier tuit. “Si una cantidad suficiente de colaboradores con diferentes puntos de vista califican esa nota como útil, la nota se mostrará públicamente”, explica el sitio oficial.

La opinión de un especialista

“La moderación de contenido desinformante sobre COVID-19 fue exitosa. La producción de este contenido estaba muy concentrada por lo que, ante el bloqueo, bajó mucho la circulación”, explicó a este medio Ernesto Calvo, profesor de Gobierno y Política de la Universidad de Maryland y director del Laboratorio Interdisciplinario para las Ciencias Sociales Computacionales (iLCSS por sus siglas en inglés).

El especialista, autor del libro Fake news, trolls y otros encantos: Cómo funcionan (para bien y para mal) las redes sociales, agregó: “No es cierto que hay altos costos en moderar estos tipos de contenidos con las estructuras con las que se estaba haciendo. La decisión de no moderar es política”. 

 

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