Qué se sabe sobre el "efecto Mundial", el supuesto crecimiento económico de los países que ganan la Copa - Chequeado Skip to content

Qué se sabe sobre el “efecto Mundial”, el supuesto crecimiento económico de los países que ganan la Copa

Si tenés sólo unos segundos, leé estas lineas
  • El 20 de noviembre arranca el Mundial de Qatar 2022. Cada año mundialista, especialistas se preguntan si existe una relación entre el desempeño económico y futbolístico de los países. Más precisamente, qué ocurre con la economía de los países que lo ganan.
  • Si bien los datos muestran que desde el Mundial de 1990 los ganadores tuvieron en promedio un aumento de su PBI de un 1,6% por encima de lo previsto, según estudios y especialistas no es causal la relación.
  • Consultado por Chequeado, Pablo Dragun, director del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina, dijo: “Las condiciones materiales son más fuertes que la euforia de ganar una Copa del Mundo. Sí te puede traccionar el consumo, pero no más”.

El 20 de noviembre próximo arranca el Mundial de Fútbol de Qatar 2022. Cada año mundialista, especialistas se preguntan si existe una relación entre el desempeño económico y futbolístico de los países. Más precisamente, qué ocurre con la economía de los países que lo ganan.

En esta nota, Chequeado te cuenta qué se sabe hasta el momento y qué dicen los datos acerca de si le sirve económicamente a un país ganar el Mundial.

Qué ocurrió con la economía de los países ganadores en los últimos Mundiales

Como cita el economista Sebastián Campanario en su libro La economía de lo insólito (Editorial Planeta), analistas del banco HSBC señalaron que, desde 1966, el índice bursátil conjunto de todos los países que ganaron algún Mundial superó en un 9% al promedio general.

Un artículo escrito por los economistas David Sands y Natalie Malek señala que, desde el Mundial de 1990 en Italia, los ganadores tuvieron en promedio un aumento de su Producto Bruto Interno (PBI) de un 1,6% por sobre lo que normalmente debieran tener.

“Lo que nos podría llevar a pensar que existe un efecto positivo de ganar el Mundial, ya sea mediante una mejora en el sentimiento o mejores perspectivas para el consumo”, señalaron.

Si nos detenemos en los casos particulares, por ejemplo, luego de ganar el Mundial de Alemania 2006, Italia pasó de crecer un 0,1% ese mismo año a un 1,9% el año siguiente, según un estudio de la consultora ING realizado para el Mundial de Sudáfrica 2010.

En el caso de España, tras el Mundial 2010, los investigadores Juan Nicolau y Abhinav Sharma, de la Escuela de Negocios Pamplin de la Universidad de Virginia Tech, publicaron el estudio “Una generalización del efecto de la Copa Mundial de la FIFA”, en el que señalaron que “la Copa del Mundo de 2010 mostró un efecto positivo en el turismo del país ganador”.

Si nos detenemos en los datos del Banco Mundial, podemos observar que en los países ganadores de los últimos mundiales -con excepción de Francia- creció el PBI con respecto al año anterior (siendo T el año del Mundial).

En base a los datos del Banco Mundial.

Sin embargo, como señala Campanario, “ganar el Mundial puede generar un impacto positivo en la economía pero hablar de una relación de causalidad entre eso y una suba del PIB no tiene rigor científico”.

Del mismo modo, consultado por Chequeado, Pablo Dragún, director del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), dijo: “Las condiciones materiales son más fuertes que la euforia de ganar una Copa del Mundo. Sí te puede traccionar el consumo, pero no más”.

Y explicó: “Hay pocos países que ganaron los Mundiales y son países muy futboleros. A eso se le suma que, salvo Alemania, no son países centrales que mueven la economía mundial como China o Estados Unidos. Los que más crecen en los últimos 20 años, por ejemplo, son los asiáticos con lo cual los factores que dinamizan el crecimiento están mucho más dados por condiciones que exceden ganar o no ganar un Mundial”.

Nicolau y Sharma, en su investigación, pusieron el foco en los beneficios diarios de las acciones de las compañías turísticas en la Bolsa, sobre todo las cadenas hoteleras y las líneas aéreas, a partir de la base de datos de Bloomberg.

Analizaron los movimientos –la jornada de la final, los 2 días anteriores y los 2 días posteriores– registrados en 6 compañías de Francia tras ganar su Selección en 1998; 4 de Italia (2006); 4 de España (2010), y 5 de Alemania, en 2014.

Los resultados fueron que las cotizaciones no sufrieron un cambio anormal –sólo un alza levísima el mismo día del evento–, excepto en 2010.

Las conclusiones del trabajo de Nicolau y Sharma señalan que las investigaciones que se han basado en la actividad de los mercados y las cotizaciones bursátiles no son concluyentes, más allá del aumento de productos deportivos del país ganador o el incremento de los derechos por televisar los partidos, no se registró un efecto medible. Ni siquiera la previsible mejora del estado de ánimo de los inversores –lo que se conoce como “hipótesis del sentimiento deportivo”– se parece contagiarse a los movimientos de las empresas cotizadas en Bolsa, como apunta un metaanálisis de varios estudios realizado en 2017.

Es decir, si bien los datos muestran que desde el Mundial de 1990 los ganadores tuvieron en promedio un aumento de su PBI en un 1,6%, según estudios y especialistas no es causal la relación. No hay evidencias que sostengan que la victoria en un Mundial es un factor determinante en el crecimiento de la economía de un país.

El factor psicológico en la economía

Sands y Malek señalan en su artículo que los economistas también especulan con lo que John Maynard Keynes llamó los “espíritus animales” y se refiere a cómo afecta una ola de orgullo nacional después de los grandes logros deportivos en las decisiones de los consumidores e inversores.

“En los meses que siguen a una victoria en la Copa, parece haber un impulso efímero en la productividad seguido de una disminución gradual, ya que quizás la gente se da cuenta de que ni siquiera una victoria en la Copa del Mundo resolverá todos los problemas del país”, escribió el periodista Allen St. John en la revista Forbes en 2014.

Sands y Malek refuerzan esta idea y agregan que si bien los ganadores tuvieron un aumento de su PBI también se puede ver que “en las últimas 8 Copas del Mundo, el PBI se contrajo durante todo el año después de ganar o, en el caso de España (2010) y Alemania (2014), hizo la más mínima de las mejoras”.

Qué sucede con los países organizadores

“La gran mayoría de la literatura no logra encontrar evidencia entre megaeventos y una mayor actividad económica, ya sea directa o indirectamente a corto o largo plazo”, sostiene un estudio de la Universidad de Harvard publicado en 2016 sobre “megaeventos” deportivos como Mundiales de la FIFA y Juegos Olímpicos.

Ariel Coremberg, economista, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y quien estudió la importancia del negocio del fútbol en la Argentina, explicó a Chequeado en esta nota que los países se podrían beneficiar principalmente por el turismo y por la inserción de la marca país, mientras que uno de los desafíos de organizar un nuevo Mundial en Sudamérica, como pasó con Brasil, es la posible corrupción.

En el pasado, sin embargo, el impacto en el turismo también fue dispar en los eventos analizados. “Según la literatura existente, el efecto del megaevento sobre el turismo es de corta duración. Se concentra principalmente en los 4 años anteriores y posteriores al evento. A largo plazo, este efecto desaparece”, indica el análisis de Douglas Barrios, Stuart Russell y Matt Andrews, los investigadores de Harvard.

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