LatamChequea 2018: un encuentro de chequeadores enfocados en combatir la desinformación

Somos muchos los que chequeamos el discurso público en América Latina y, como cada dos años, nos juntamos para compartir experiencias y aprender de aciertos y errores. 

Muchas veces nos enfrentamos a problemas y desafíos bastante parecidos. Y la idea no es desperdiciar energía y recursos que no nos sobran inventando la rueda para vez, sino todo lo contrario.  Los chequeadores de Venezuela tienen serias dificultades  para encontrar información confiable, a nuestros colegas de varios países  les cuesta obtener una respuesta oficial y en Brasil así como en México también tienen que combatir la desinformación que circula por redes sociales que embarra la discusión pública. Por eso durante dos días, en Buenos Aires, nos reunimos para hablar sobre la manera en la que hacemos nuestro trabajo y cómo mejorarlo, las soluciones que encontramos y dieron resultado, y los enormes retos que tenemos por delante. 

Más de 60 personas, de 37 organizaciones de 17 países, que nos juntamos en la Universidad Di Tella a discutir sobre los temas que nos desvelan, el jueves 11 y viernes 12 de octubre últimos gracias al apoyo de Omidyar Network (hoy Luminate), Facebook Journalism Project y Google News Lab. Es la tercera vez que hacemos LatamChequea, empezamos en 2014 y nos volvimos a juntar en 2016. 

“Desde el primer encuentro, LatamChequea ha sido el foro ideal para que los periodistas de América Latina que verifican el discurso público o información viral potencialmente falsa se encuentren y compartan sus experiencias”, señaló Dulce Ramos, coordinadora de programas de la Red Internacional de Factchecking (IFCN, por sus siglas en inglés). 

Entre otras cosas, hablamos sobre cómo desarrollar nuevos formatos para alcanzar a otras audiencias, con ejemplos como La Precisa de Paraguay que logran presentar la información de una manera simple y directa. 

Discutimos sobre las formas en las que podemos avanzar en la automatización de nuestro trabajo, para ser más rápidos sin perder calidad. Lo hacemos en español con el Chequeabot de Chequeado; en inglés, con distintos productos de Full Fact y, en portugués, con Fátima, el bot de Aos Fatos que alerta a usuarios que comparten información falsa. 

Analizamos el impacto que tuvimos en estos años y cómo podemos aumentarlo y demostrárselo a los más escépticos, y conversamos sobre los mejores métodos para enfrentar las falsas noticias que circulan en redes sociales. Desde el formato sencillo y rápido de Maldito Bulo en España, a los videos desarrollados por Verificado 2018 en México, hechos especialmente para viralizar en redes de mensajería instantánea y otras redes. 

Debatimos también sobre cómo colaborar más entre nosotros y lograr alianzas exitosas con otros medios y organizaciones, especialmente en épocas electorales, y cómo colaborar con las plataformas tecnológicas en las que se esparce desinformación. 

Nuestro financiamiento fue también objeto de discusión: cómo presentar de manera exitosa nuestros proyectos para conseguir fondos y las diferentes fuentes de ingresos que las organizaciones tienen y que le pueden servir a otros para lograr la mayor diversificación posible. 

“En medio de soluciones automatizadas o de los esfuerzos de las plataformas tecnológicas, el trabajo de los fact-checkers sigue siendo fundamental para distinguir qué es verdad y qué no en el discurso público, y para ello, debemos tener la vista fija en cómo podemos ser sustentables a largo plazo”, dijo Ramos. 

Nuestros sesgos fueron parte del debate: sabemos que todos tendemos a creerle más a noticias que están en línea con nuestras opiniones y, con ayuda de neurocientíficos, tratamos de encontrar técnicas que puedan ayudarnos a combatir esas tendencias, que podría colaborar a que no se compartan noticias falsas sólo porque nos gustaría que fueran verdad. 

Por primera vez tuvimos además un evento paralelo enfocado en media, data y misinformation literacy, al que bautizamos como “Educheck”. Sabemos que si queremos una sociedad con mejor información son los propios ciudadanos los que tienen que estar alerta y que, con los volúmenes de informacióny desinformación que circulan, tenemos que ser muchos los que chequeamos, sobre todo antes de creer o compartir lo que nos dicen. Por eso nos reunimos todas las organizaciones de la región que tenemos proyectos de educación, con académicos y otros actores del mundo educativo para pensar nuevas estrategias.

“Hubo tantas conversaciones interesante y la posibilidad de compartir ideas, y generar nuevas, fue muy estimulante. Estoy ansioso por ver qué nuevas alianzas e ideas podemos desarrollar con las organizaciones que trabajan en América Latina con factchecking y educación”, señaló John Silva, de The News Literacy Project. 

Hubo muchos otros temas: cómo llegar a las audiencias más reticentes, como hizo Politifact en los Estados Unidos con votantes republicanos que los percibían como demócratas; la figura del ombudsman que implementó Lupa en Brasil para darle mayor transparencia a su trabajo y tener una controladora externa o la evaluación de promesas de campaña que hizo Convoca en Perú con periodistas de todas las regiones del país. Hablamos también de la relación entre el periodismo de investigación, que muchas de las organizaciones latinoamericanas hacen en paralelo con su trabajo de chequeo, y la relación que tiene con la verificación del discurso, entre otras cosas. 

Pero no fue todo hablar, también nos comimos los datos. Junto a SocioPúblico representamos con postres los datos que surgieron de dos pedidos de acceso a la información iguales que hicimos en trece países de la región. Nos comimos la diferencia que hay entre el sueldo del presidente y el salario mínimo en los diferentes países, 81 bolitas chocolate rellenas de dulce de leche en el caso de México, 15 en el caso de Ecuador y 22 en el de la Argentina. 

Crédito: Diego Martínez

Y pintamos un mural colectivo que representa los datos de pobreza, el acceso de las mujeres a cargos de poder, la corrupción y la felicidad de cada país latinoamericano. Una representación abstracta que nos ayudó a producir Diego Reynoso. 

Crédito: Diego Martínez

“LatamChequea es el momento de establecer nuevos objetivos regionales y saber que unos pueden apoyar a los otros, que podemos colaborar, que estamos cada vez más unidos y así somos más fuertes”, señaló Cristina Tardaguila, directora de Agencia Lupa en Brasil.

Hablamos, compartimos y nos llevamos ideas para seguir nuestro trabajo de chequeadores y profundizar la red LatamChequea (acordamos que habrá una llamada mensual de novedades, un newsletter bimensual con lo más destacado, cinco becas de intercambio en este año, una base de datos común de fuentes y otra de desinformación, entre otras acciones). Partimos con algunas respuestas y muchas preguntas sobre cómo aportar cada día la mejor información al debate público. 

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