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La equidad en crisis: los casos de la madre de CFK y Balestrini

21 Septiembre, 2016 | Tiempo de lectura: 3 minutos
21 Septiembre, 2016 | Tiempo de lectura: 3 minutos

Fundado en 1957, el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) de la provincia de Buenos Aires se presenta como una obra social igualitaria y solidaria que ofrece idéntica cobertura a sus afiliados sin distinción del aporte que cada uno hace. Sin embargo, la catarata de trámites de excepción resueltos discrecionalmente por el directorio y algunos casos testigos demuestran que el sistema funciona de otro modo.

En mayo de 2011, a la señora Ofelia Wilhelm de Fernández, madre de la entonces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, se le practicó una operación de cadera en el Sanatorio Otamendi de la ciudad de Buenos Aires. Pese a que esa institución no integra la cartilla de prestadores de la obra social bonaerense, por pedido del titular de IOMA Antonio La Scaleia, el directorio resolvió, el 22 de septiembre de 2014, solventar todos los gastos de la operación. La decisión de otorgar un reintegro que superó los 181 mil pesos terminó en la Justicia.

“Este trámite debió haber sido denegado por la auditoría, ponderando que se trataba de una práctica habitual que se puede realizar en cualquier institución categórica IV de la provincia de Buenos Aires”, sostiene la denuncia presentada por la Asociación de Profesionales de IOMA (APIOMA) y radicada en la Unidad Funcional de Investigaciones Complejas de La Plata a cargo de Jorge Paolini.

Según el detalle adjunto a la presentación, el reintegro ascendió a 82.835,15 pesos (trámite Nº 75289/14) en gastos sanatoriales, más el implante de una prótesis cuyo costo fue tasado en 46.972,71 pesos (trámite 75264/14). “Esta prótesis, según foja quirúrgica, es importada y debería haber sido suplida por una de fabricación nacional, teniendo en cuenta la edad de la requirente y el grado de la patología. Y de haber optado la requirente por una prótesis importada, la cobertura corre por parte de quien lo exige”, indicaron los denunciantes. Desde Apioma denunciaron que “hay otros 52 mil pesos de honorarios médicos que nunca fueron cargados al sistema”.

Para los denunciantes Wilhelm tuvo “un trato diferencial, con relación a la masa de afiliados, por el sólo hecho de ser la madre de la Presidente de la República Argentina. Por esta misma cirugía, y en un centro no prestador en la fecha precitada, a cualquier otro afiliado se le hubiese reconocido 38.817,88 pesos”, dijeron.

Y acotaron: “Hay miles de pacientes afiliados esperando el mismo beneficio. El caso traído es un pésimo ejemplo de discriminación entre iguales y de un accionar fraudulento de las finanzas públicas. Esta señora (por Ofelia) no es indigente, tampoco la alcanzan los beneficios de la pobreza, ni cuenta con prerrogativas de ninguna índole como para gozar de semejantes ventajas en el campo de la atención de la salud. No se trata de un caso de excepción, no encuadra en ninguna de las situaciones extraordinarias que los sistemas contemplan”, concluye la denuncia.

En su página web, IOMA asegura que la mutual estatal está “basada en un sistema solidario de salud, distinguido por distinguido por el principio de la equidad, en el que todos reciben la misma cobertura, sin distinciones de aportes”. “La calidad prestacional queda garantizada por la mayor red de prestadores de la provincia de Buenos Aires, lo que asegura un rápido acceso a la prestación en cualquier ciudad de la provincia en donde te encuentres”, se indica.

Otro ejemplo de inequidad del sistema es lo que ocurre con el ex vicegobernador Alberto Balestrini, quien el 7 de abril de 2010 sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) que le provocó severas secuelas neuromusculares.

En un primer momento, el dirigente peronista de La Matanza fue atendido en el Hospital Interzonal de Agudos General San Martín de La Plata donde fue estabilizado para, posteriormente, ser trasladado a la Clínica Sagrada Familia, en el barrio porteño de Belgrano, cubriendo IOMA un módulo de internación para el paciente, su familia y un custodio.

En los primeros días de 2011 Balestrini fue derivado al centro de Rehabilitación ULME, en Núñez, y dos años más tarde pasó a recibir un tratamiento continuo en su domicilio que implica un costo de unos 100 mil pesos mensuales. Según lo denunciado por APIOMA, estas prestaciones nunca fueron auditadas en terreno.

“Es importante aclarar que a cualquier afiliado al IOMA, con igual patología (ACV) que el precitado, con las mismas características clínicas, el Directorio no le hubiere brindado un módulo como este, por no estar dentro de las normativas institucionales en cuanto a la prestación y acción terapéutica”, indicaron los profesionales. Y acotaron: “Para poder brindar este tratamiento multidisciplinario se requiere un estricto control por auditoria de terreno. Es sumamente importante informarle que los valores del módulo de rehabilitación para cualquier afiliado son extremadamente distintos, con un costo un 60 por ciento menor, en comparación al que se le está dando en este caso”.

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