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Más que una cuestión de números

Que las estadísticas privadas no puedan ser consideradas como absolutamente confiables no quiere decir que las del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos sean mejores. Recientemente se hicieron públicas las conclusiones del Consejo Académico de Evaluación y Seguimiento (CAES), formado por una serie de universidades nacionales para evaluar la metodología aplicada a partir del año 2006 en el organismo oficial. Como puede leerse en esta nota, las críticas no son menores.

“No tener estadísticas confiables sobre la evolución de precios es muy grave, porque le quita a los ciudadanos y a los funcionarios una herramienta vital para tomar decisiones”, dijo a Chequeado.com Ernesto Rosa, jefe del Departamento de Metodología, Estadística y Matemática de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.  El especialista destacó, además, que no tener un índice de precios al consumidor impide el cálculo de otros indicadores. “Lo más graves es que no se puede establecer correctamente los niveles de pobreza e indigencia. La línea de pobreza, por ejemplo, se obtiene a partir de los precios de una canasta de bienes y servicios. Y si no tenemos información confiable sobre la evolución de los precios es imposible actualizar correctamente cuánto cuesta esa canasta y, por lo tanto, cuánto tiene que ganar una familia para no ser pobre”, destacó Rosa.

Las últimas cifras publicada por el INDEC muestran que la pobreza bajó del 13,2% al 12% de la población durante el segundo trimestre de 2010, mientras que la indigencia descendió de 3,5% a tan sólo el 3,1 por ciento. Sin embargo, otros institutos y consultoras sostienen cifras mayores, justamente, porque afirman que la inflación fue más elevada. Para Ecolatina -la consultora fundada por Roberto Lavagna-, por ejemplo, la pobreza no sólo no bajó, sino que subió del 30,8% al 31,4%, mientras que la indigencia sí habría descendido, pasando de 11% al 10,5 por ciento.

Otro dato que se volvió problemático, es el del salario real, que busca analizar el poder adquisitivo de los sueldos. Para calcularlo se utiliza el valor nominal de los salarios y la inflación. Debido a la poca confiabilidad del IPC oficial, según Rosa, en la actualidad “nadie tiene en cuenta los datos del INDEC sobre este tema”. En las últimas paritarias los sindicatos llevaron a la negociación sus propios números de inflación, que en muchos casos duplicaban y hasta triplicaban los oficiales.

La pobreza, la indigencia y el salario real son algunos de los indicadores más importantes que quedaron cuestionados por la manipulación del índice de precios, pero no son los únicos. Datos económicos tan importantes como el Producto Bruto Interno y el tipo de cambio real, ente otros, también fueron afectados.

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