¿Cuáles son las claves de la condena a Lula Da Silva?

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El juez Sergio Moro condenó al ex presidente brasileño a nueve años y medio de prisión. A continuación, los principales aspectos de la sentencia y un análisis de las declaraciones posteriores del ex mandatario.

El juez federal de Brasil Sergio Moro condenó ayer al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva a nueve años y medio de prisión bajo los cargos de corrupción pasiva y lavado de dinero. ¿En qué se basó Moro para llegar a esta decisión? A continuación, los principales aspectos de la sentencia y qué tan correctas fueron las respuestas del ex mandatario, de acuerdo con el análisis de los sitios de fact-checking brasileños Aos Fatos y Lupa.

– ¿Cuáles fueron las pruebas?

Se acusa a Lula de haber recibido ilegalmente R$ 3,7 millones de la empresa OAS, una constructora que estuvo a cargo de obras públicas, a cambio de contratos con Petrobras.

La acusación del Ministerio Público Fiscal (MPF) fue que el Grupo OAS habría otorgado un departamento a Lula y realizado reformas en el mismo en las que habría gastado R$ 3,7 millones (unos US$ 1,2 millones).

El Partido de los Trabajadores (PT) criticó el fallo y argumentó que el juez se había basado exclusivamente en las delaciones premiadas que fueron negociadas por meses que “simplemente validan las convicciones contenidas en la acusación de los procuradores del MPF”. Sin embargo, se tuvo también en cuenta documentación incautada en los allanamientos a la casa de Lula.

– ¿Cómo se calculó la condena?

Lula fue condenado por corrupción pasiva y lavado de dinero. Por el primer crimen, la condena es de seis años; y, por el segundo, de tres años y seis meses, lo que suma nueve años y medio.

De acuerdo con el Código Penal de Brasil, el crimen de corrupción pasiva tiene una pena que puede ir de dos a 12 años, con situaciones que pueden agravar la pena. En el caso del ex presidente Lula, Moro consideró tres circunstancias para aumentar su pena: el valor considerable de R$ 16 millones destinado a los agentes políticos del PT, el hecho de que el crimen se haya practicado dentro de un esquema de corrupción más amplio y la consecuencia inmediata, el perjuicio para Petrobras. El hecho de que se tratase del ex presidente fue parte de las consideraciones de Moro.

Para el crimen de lavado de dinero, la pena varía de tres a diez años de reclusión. La condena puede ser mayor si el crimen se produce de forma reiterada o por intermedio de una organización delictiva. Al analizar el caso de Lula, Moro no identificó una práctica reiterada, sólo un episodio. Lo que elevó su condena fue el hecho de que Lula hubiera utilizado el cargo de presidente para recibir ventajas indebidas. Con eso, la pena fue fijada en cuatro años de reclusión. A continuación, Moro la redujo en seis meses por la atenuante de tener más de 70 años en la fecha de la sentencia. Así fue como Moro llegó al total de tres años y seis meses por ese delito.

– ¿Qué pasará en el futuro?

Lula seguirá en libertad hasta que sea confirmada o rechazada la condena dictada por Moro por el Tribunal Regional Federal.

“Considerando que la prisión cautelar de un ex presidente de la República no deja de implicar ciertos traumas, la prudencia recomienda que se espere a la decisión de la Corte de apelación antes de imponer las consecuencias propias de la condena”, señaló el juez Moro en su condena.

En caso de confirmarse la condena, además de la pena de prisión, Lula quedaría inhabilitado para ejercer un cargo público por 19 años, el doble que la pena de prisión.

Además de este caso, Lula tiene otras cuatro causas penales abiertas en su contra: dos por su posible rol en el caso Lava Jato; la tercera por la Operación Zelotes, que investiga posible corrupción en el Consejo Administrativo de Recursos Fiscales (CARF); y la cuarta por la Operación Janus, por contratos ligados con la empresa Odebrecht.

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3 Respuestas

  1. Carlos dice:

    Entré para leer sobre las pruebas que acusan a Lula, que hasta ahora (dejando lo ideológico de lado) es lo más flojo de todo este asunto. Sobre todo cuando el fiscal dice “no tengo pruebas, pero sí convicción” sobre la culpabilidad de Lula.
    Cuando veo que en el artículo hay un apartado llamado “¿Cuáles fueron las pruebas?” me ilusioné. Pero es más de lo mismo.
    La mitad de ese apartado se usa no para hablar de las pruebas, sino de cuál es la acusación. Después, se usa el potencial, tiempo verbal que se lleva a las patadas con el concepto de ´pruebas´. Y, finalmente, se habla de ´documentación hallada en el departamento de Lula´. ¿Qué documentación? ¿Qué dice?
    Nada. Me voy sin saber más que antes del tema.

  2. Andres dice:

    Pruebas? No dice nada ni sirve la nota.

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