Crédito: Pontificia Academia de Ciencias

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Papa Francisco: “[La Argentina] hace 30 años era un país de tránsito [de drogas]; después, de consumo, y hasta algo de producción”

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Distintos indicadores señalan que en el país transitan sustancias ilícitas hacia América del Norte y Europa, se consume principalmente marihuana, cocaína y pasta base y, en los últimos años, se han identificado laboratorios de producción de cocaína y pasta base.

“Pienso en mi patria: hace 30 años era un país de tránsito; después, de consumo, y hasta algo de producción. En 30 años. Este es el progreso que se da gracias al compromiso mafioso de los responsables”, sostuvo el Papa Francisco en su discurso en el encuentro “Narcóticos: problemas y soluciones de esta cuestión mundial” organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias, en el que participaron, entre otros, miembros del Poder Judicial argentino.

Analizar con datos el mercado de la droga es una tarea difícil, no sólo por su naturaleza ilegal sino también porque en el país son escasos los datos oficiales fehacientes que puedan identificar variaciones en el consumo y el tránsito de estas sustancias.

Sin embargo, con mediciones internacionales, los datos nacionales disponibles y la consulta a expertos se puede sostener que, en la actualidad, la Argentina es un país de tránsito de drogas hacia América del Norte y Europa; de consumo, especialmente de marihuana, cocaína y paco; y también, aunque en menor medida, de producción.

Según el informe 2015 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), dependiente de las Naciones Unidas, “la ruta del tráfico de cocaína hacia Europa transita por vía terrestre, fluvial y aérea, y afecta a todos los países, pero sobre todo a la Argentina, Brasil y Venezuela, antes de atravesar el océano Atlántico en forma de cargamento marítimo y aéreo, ya sea directamente o pasando por el Caribe o África occidental. Al parecer, el tráfico por vía marítima es el preferido para las grandes remesas, pero el tráfico por vía aérea es más frecuente”.

El mismo estudio especifica que “con respecto a los casos de incautaciones de drogas durante el período comprendido entre 2005 y 2014, la Argentina y el Brasil fueron los países mencionados con más frecuencia como centros de tránsito en las rutas hacia América del Norte y Europa occidental y central”.

Por otra parte, para calcular la cantidad de droga que circula en un territorio suelen utilizarse las incautaciones, como recomienda un documento de la Organización de Estados Americanos (OEA).

De acuerdo con el último informe de estadísticas criminales del Ministerio de Seguridad de la Nación, entre 2014 y 2015, “las incautaciones de marihuana han aumentado en un 33%, las de paco en un 21% y las de LSD en un 1245%”. Si bien todavía no están publicados los datos sobre la incautación de sustancias prohibidas de este año, las proyecciones oficiales muestran un incremento en el decomiso de drogas como la cocaína (27%) y las sintéticas (el éxtasis y las metanfetaminas 401%).

“Hay un crecimiento del mercado de drogas sintéticas y a mayor circulación mayor es la posibilidad de incautaciones”, explicó en este chequeo Marcelo Bergman, director del Centro de Estudios Latinoamericano sobre Inseguridad y Violencia (CELIV).

El consumo, por su parte, tuvo un aumento entre 2004 y 2011: en la población de 15 a 65 años el uso de cocaína se duplicó y el de marihuana se triplicó, mientras que la pasta base creció levemente. No obstante, los datos oficiales de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR) indican que desde 2008 el consumo de estas drogas se mantiene estable o con tendencia a la baja.

Un estudio de 2014 más específico, que analizó las conductas de estudiantes de enseñanza media, señaló que la marihuana “es la sustancia ilícita de mayor consumo”. El 12% de los alumnos la consumió al menos una vez en el año, mientras que un 1,4% dijo que experimentó con éxtasis.

“En la Argentina, los niveles de uso de drogas ilícitas, si bien no son muy altos respecto a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), son relativamente altos para la región, con tasas de prevalencia moderadas”, explicó Bergman en su libro Drogas, narcotráfico y poder en América Latina.

Por su parte, Ana Lía Kornblit, investigadora del Conicet y del Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (UBA), añadió a Chequeado: “En los últimos años se agudizó la polarización en el tipo de sustancias consumidas por los diferentes sectores sociales: drogas para uso recreativo en los sectores medios y altos; y paco en los sectores sociales más bajos. Paralelamente, se dio un aumento en el consumo de alcohol entre los jóvenes de todos los sectores sociales y de psicofármacos en los sectores medios y altos”.

Por último, con respecto a la producción de drogas en el país, en los últimos años se han encontrado pruebas de procesamiento local de la cocaína.

“Hay cuatro fases en la producción de la cocaína. La primera es la producción de la materia prima, la hoja de coca, que se transforma en pasta de coca en el lugar de origen. A partir de ahí se dan las otras etapas de las que hay evidencia que ocurren en la Argentina: la elaboración de la pasta base; la transformación de la pasta base en clorhidrato de cocaína y, finalmente, la adulteración, donde se mezcla con otros elementos para generar mayor volumen y el fraccionamiento”, explicó en este chequeo Alberto Föhrig, especialista en narcotráfico y actualmente secretario de Coordinación, Planeamiento y Formación del Ministerio de Seguridad.

El informe de la Sedronar de 2011, el último disponible, señala que entre 2000 y 2006 se informó la existencia de 80 laboratorios “vinculados en su casi totalidad a la producción / fabricación / adulteración / fraccionamiento ilícitos de estupefacientes derivados de la hoja de coca, encontrándose sólo dos equipados para la fabricación de éxtasis”.

El entonces titular de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy, por su parte, resaltó en un relevamiento publicado en 2014, que entre 2000 y 2009 se decomisaron 159 laboratorios; “el 67% se localizaba en la provincia de Buenos Aires, un 14% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y un 5% en Santa Fe”, añadió.

Más recientemente, el informe de la JIFE de 2015 señaló que “la Argentina notificó el descubrimiento en 2014 de 15 laboratorios clandestinos de refinación, fabricación de comprimidos, corte y empaquetado, 12 de los cuales se dedicaban a la cocaína”.

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1 Respuesta

  1. Alberto Marcos dice:

    Me pareció acertado este análisis en el cual confronta este tipo de clasificación “transito, producción, consumo”:

    CONSUMO-PRODUCCION: ¿Son parámetros adecuados para medir la evolución del Narcotráfico?
    http://www.segulupa.com/consumo-produccion-son-parametros-adecuados-para-medir-la-evolucion-del-narcotrafico/

    Es destacado tener en cuenta la unidad de criterios sobre estos temas y la aplicación de medidas concretas y mensurables acerca de la evolución de la “lucha contra las drogas” y sus consecuencias.

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