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Historia de vida. ATP, crédito y un poco de esperanza: la receta de una pyme para sobrevivir a la crisis

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • Cuando Alberto Fernández asumió la Presidencia prometió “generar consumo para que la economía vuelva a funcionar”. 
  • Sin embargo, tal como analizó Chequeado, en lo que va de 2020 el consumo cayó más de 20% y estimaciones privadas señalan que el año podría terminar con una baja de 13,5%. Aunque la pandemia profundizó el descenso, en el primer trimestre del año el consumo retrocedió más de 6%.
  • Hoy, ya sin ATP y con la incipiente reapertura de casi todos los rubros, pymes como Button Company dependen de sí mismas y de que el consumo finalmente repunte.

Uno encima de otro, los cheques se fueron acumulando. “Rechazado, rechazado, rechazado”. Eran cientos y llegaron a sumar cerca de $ 9 millones. El video que mostraba esa escena fue publicado en Infobae a fines de mayo último y luego recorrió varios medios digitales, canales de televisión y las redes sociales. Quien lo grabó fue Gabriel Lubelski, dueño de Button Company, una pyme familiar de accesorios para la industria textil, uno de los rubros más golpeados en el inicio de la pandemia del nuevo coronavirus.

Si bien las causales directas de esta situación fueron las restricciones dispuestas por el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), medidas que apuntaban controlar la crisis sanitaria por la COVID-19, lo cierto es que las pymes ya veían afectada su situación por la caída del consumo, los costos de financiamiento y el tipo de cambio, que hicieron que muchas empresas cerraran 2019 en rojo. El año último el consumo privado se contrajo 6,4% y el público cayó 1,5%, según datos del Indec. 

Cuando Alberto Fernández asumió la Presidencia prometió “generar consumo para que la economía vuelva a funcionar”. Sin embargo, tal como analizó Chequeado, en lo que va de 2020 el consumo cayó más de 20% y estimaciones privadas señalan que el año podría terminar con una baja de 13,5%. Aunque la pandemia profundizó el descenso, en el primer trimestre del año el consumo retrocedió más de 6%.

A partir de marzo, cuando los comercios debieron cerrar repentinamente, la cadena de pagos comenzó a sufrir obstáculos y terminó por romperse. Ese fue el escenario en el que Button Company empezó a amontonar cheques rebotados, como muestra Lubelski en el video que originalmente grabó para compartir entre sus colegas. 

La situación era preocupante y, como muchas pymes, Button Company recurrió a la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), el programa de ayuda creado por el Gobierno para afrontar el golpe causado por la cuarentena. Así lograron atravesar la etapa más dura del año, pero la situación aún no termina de reactivarse. Para algunas pymes, el contexto derivó en tener que tomar la dura decisión de cerrar sus puertas definitivamente. En el rubro textil, al cortarse los ingresos de la temporada de invierno, se temió no contar con los fondos para la producción de la temporada de verano.

El rubro viene de un par de años muy malos. Una industria en declive desde las políticas del macrismo, donde aumentó mucho más la importación, y la baja del consumo. Muchos temas que hacen que vengamos de años difíciles”, cuenta Lubelski en diálogo con Chequeado

Su empresa, creada como continuación de una compañía de su padre, hoy tiene 80 empleados. “Llegamos a tener 110 personas hace 4 o 5 años, pero venimos de situaciones donde la empresa se tuvo que achicar un poco por el tema del rubro en general y del país que hace varios años que viene tecleando”, explica.

En contextos de crisis económica, las pymes suelen recibir los golpes más fuertes. “En la Argentina lo más difícil es pasar del autoempleo a empezar a tener una estructura y los costos inherentes que generan los gastos que tenés cuando te estructurás. Al principio no sabés que existen”, dice Lubelski.

Muchos comienzan con un pequeño emprendimiento. Cuando este da sus frutos, aspiran a ampliarse y profesionalizarse y ahí es cuando aparecen los mayores costos: empleados, contador, impuestos. 

“En el rubro textil hay muchos diseñadores que empiezan de cero y se encuentran con esas dificultades. Hoy con todo lo digital parece que vendés, pero a veces no calculás los costos que hay que sumar para que rinda y ahí empieza el problema”, sostiene el dueño de Button Company.

No es la primera crisis que le toca atravesar a su pyme. La empresa fue creada en 1993 y vio pasar varias debacles económicas, con sus consecuentes mermas en el consumo.

Pero lo que se vivió este año, agravado por la pandemia, fue inédito, asegura. “Fue un caos total, se rompió la cadena de pagos. El 60% de los cheques venían rechazados. La cuenta corriente quedó frenada”, relata Lubelski.

Lo que le pasó a Button Company fue lo que vivieron miles de pymes en los últimos meses: “Te quedaste sin ingresos, pero con gastos estructurales. Todos los planes que tenías se frenaron. Nosotros tuvimos la suerte de ser una empresa bancarizada, con líneas abiertas, y pudimos acceder a un crédito del Banco Nación muy rápidamente”. 

Eso, además de la ATP, los ayudó a subsistir en el momento más crítico. También apuntaron a reconvertirse, como hicieron muchos emprendedores. Comenzaron a fabricar barbijos y otras prendas de uso médico, lo que les permitió generar algo de ingresos en el peor momento.

“Ahora estamos en camino a la regularización. La cuenta corriente se fue cobrando, queda cerca de un 10% por cobrar”, dice Lubelski. Sin embargo, la situación aún no repunta del todo. “El nivel de actividad está un 30% menos de lo que debería estar”, señala el empresario.

“Yo creo que el Gobierno tiene una línea clara de querer trabajar en el desarrollo industrial, que pymes como la mía tengan trabajo y las políticas en general están basadas en eso. Pero la realidad es que la pandemia es un tema y también la reducción del salario real de la gente. Es imposible que se recupere rápido”, dice. De hecho, otra de las promesas realizadas por Fernández que se encuentra incumplida es aquella en la que el Presidente prometió “recomponer el salario de los asalariados”.

A pesar de esto, Lubelski conserva la esperanza. “A mí me tildan de loco, pero soy optimista en cuanto al rubro. Creo que puede repuntar el consumo cuando se abran las fronteras, despacito se va a ir recuperando con el Ahora 12 y Ahora 18 [un plan del Gobierno que permite comprar productos nacionales en cuotas fijas con tarjeta de crédito], la gente va a comprar prendas”, sostiene. 

Y añade: “Obviamente que no va a crecer mucho porque el salario va a quedar bajo. El problema principal es la falta de confianza hacia el Gobierno, hacia lo que viene y la falta de inversión. Esos son temas necesarios para crecer”. 

Hoy, ya sin ATP y con la incipiente reapertura de casi todos los rubros, pymes como Button Company dependen de sí mismas y de que el consumo finalmente repunte. 

 

Esta historia forma parte del especial Promesas Chequeadas que podés ver acá.

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