¿En qué consiste el canje de deuda por compromisos por el clima y la naturaleza? - Chequeado Skip to content

¿En qué consiste el canje de deuda por compromisos por el clima y la naturaleza?

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • El canje de deuda por acciones ambientales es propuesto por gobiernos de América Latina como un mecanismo para reducir su deuda externa y a la par proteger el ambiente.
  • Si bien no es nuevo, existe un creciente interés, con ejemplos recientes en países del Caribe particularmente endeudados, como Belice, Barbados y Seychelles.
  • Argentina todavía no tiene experiencias con estos mecanismos y hasta ahora no presentó una propuesta al respecto, a pesar de haber reclamado por su uso en varias conferencias internacionales.

El canje de deuda por naturaleza y acción climática, un instrumento popular en los años 80 tras la crisis de la deuda de América Latina, ahora resurge como solución a las crisis económicas provocadas por la pandemia en la región. Desde Argentina a Barbados, una lista creciente de gobiernos ha pedido su rápida implementación.

La deuda promedio de los países de renta baja y media, excluida China, alcanzó el 42% de su renta nacional bruta en 2020, frente al 26% en 2011, según el Banco Mundial. En el caso de los países de América Latina y el Caribe, los pagos anuales solo para atender el servicio de esa deuda representaron una media del 30% de sus exportaciones totales.

Los elevados pagos de la deuda hacen que los países de la región tengan menos recursos para actuar frente a la crisis climática y de biodiversidad. Sin embargo, las crisis ambientales también aumentan su vulnerabilidad, y eso puede elevar su riesgo soberano, aumentando el costo de la deuda. Es realmente un círculo vicioso.

Como solución, los países y las organizaciones internacionales están hablando de canjes de deuda por clima y naturaleza para abordar todos estos  problemas al mismo tiempo. Se trata de transacciones voluntarias en las que un acreedor cancela o reduce la deuda de un gobierno a cambio de que este tome compromisos ambientales. 

“El país puede invertir el dinero con el que iba a pagar la deuda en proyectos que cuiden el ambiente y al mismo tiempo generen empleo. Se crean economías verdes, desde transporte limpio a energías renovables y turismo sustentable”, explicó a Chequeado Sandra Guzman, coordinadora del Grupo de Financiamiento Climático para América Latina y el Caribe, una red de organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas. 

Su funcionamiento y antecedentes

En los canjes suelen participar países con problemas financieros y dificultades para reembolsar la deuda de acreedores, que pueden ser gobiernos, organismos multilaterales o incluso empresas privadas. Las ONGs ambientales también suelen participar como intermediarios, directamente comprando la deuda a los acreedores. 

En 1987, la ONG Conservation International realizó el primer canje de deuda por naturaleza del mundo entre Bolivia y acreedores extranjeros, que condonaron US$ 650 mil de su deuda a cambio de proteger tierras del Amazonas. Otros países de la región como Costa Rica siguieron el mismo camino en los siguientes años. Las experiencias son descriptas como exitosas pero el porcentaje de deuda alcanzado fue limitado. 

El esquema perdió algo de popularidad desde ese entonces, pero gobiernos de América Latina y el Caribe lo han vuelto a poner sobre la mesa en los últimos 2 años. El presidente de Argentina, Alberto Fernández, su par de Colombia, Gustavo Petro, y la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, han sido algunos de sus mayores defensores.

Argentina no presentó hasta ahora una propuesta concreta sobre cómo llevaría adelante un canje de deuda por naturaleza o acción climática, más allá de haber hecho referencia al tema en varias cumbres internacionales. En la COP27, Argentina como presidente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) presentó un documento de posicionamiento regional a favor de estos instrumentos. 

“Hay una presión de los gobiernos de la región hacia los organismos multilaterales, los países del norte y el sector financiero en general que respondan ante la crisis de deuda. Ahí aparece la idea del canje de deuda por clima y naturaleza”, aseguró a este medio Federico Sibaja, investigador de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales y autor de un reciente informe al respecto.

Barbados, Belice y Seychelles son los 3 casos más recientes de países que han logrado realizar nuevos canjes de deuda. Belice, por ejemplo, pudo reducir su deuda a cambio de designar el 30% de sus zonas marinas como áreas protegidas y destinar US$4 millones anuales durante las 2 próximas décadas a la conservación marina.

Si bien estos instrumentos se han utilizado hasta ahora en acciones de conservación, el mismo concepto podría ampliarse a actividades de reducción de emisiones y adaptación al cambio climático, como la construcción de parques solares. Así, se ayudaría al cumplimiento de los planes climáticos nacionales, como el recientemente presentado por Argentina. 

El papel de los acreedores internacionales

Paul Steele, investigador del Instituto Internacional de Ambiente y Desarrollo (IIED, por sus siglas en inglés), sostuvo a Chequeado que si bien existe un creciente interés en los canjes de deuda, todavía falta avanzar en montos más significativos de deuda y en lograr la participación de los principales acreedores internacionales. 

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fue el primer banco multilateral de desarrollo en utilizar el instrumento, canjeando una parte de la deuda de Barbados en 2022 a cambio de conservación marina. El BID, junto con la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos, está ahora negociando un canje con Ecuador. 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el año pasado un artículo de investigación en donde apoya el concepto de los canjes de deuda pero sostiene que no deberían reemplazar programas más amplios de reestructuración de la deuda. El artículo todavía no ha sido aprobado por la junta y la dirección del FMI, que sería el paso siguiente para que el organismo pueda utilizar los canjes de deuda por naturaleza y clima. 

El eventual involucramiento del FMI sería de especial relevancia para la Argentina, que todavía no ha realizado ningún canje de deuda por naturaleza o acción climática, a pesar del interés demostrado a nivel discursivo. También lo sería en el caso de que se sume China por su rol como inversor en proyectos de infraestructura en la Argentina. Sin embargo, ello todavía no ha ocurrido. 

“China lo está pensando, si el FMI se mueve ellos se moverán. Ha habido discusiones a puerta cerrada con los responsables políticos chinos, pero no quieren dejar constancia de ello. El Banco Mundial es el elefante en la habitación. Su gestión no es favorable al mecanismo, lo que es contraproducente,” afirmó Steele.

Los desafíos de los canjes de deuda

Las Naciones Unidas publicó un informe en 2017 en el que se analizan los riesgos y beneficios de los canjes de deuda por clima y naturaleza. Si bien concluyó que los mismos podían mejorar la solvencia de un país, los riesgos y la ineficacia asociados a los acuerdos mal aplicados también pueden ser significativos.

“Los canjes pueden tardar años en negociarse, lo que puede resultar caro. Las negociaciones entre países deudores y acreedores sobre el alcance de las medidas de conservación suelen ser especialmente lentas y cualquier retraso significa mayores costos de transacción de las operaciones”, afirmó Sibaja. 

Y agregó: “Hace falta el visto bueno del acreedor sobre qué medidas de conservación o clima se van a realizar como parte del acuerdo, algo que no siempre es fácil de lograr. Las medidas que se propongan tienen que estar alineadas con los planes climáticos y de biodiversidad del país en el que se esté canjeando la deuda”.

Las negociaciones incluso pueden no llegar nunca a un resultado satisfactorio. Luego del acuerdo con Bolivia en 1987, se buscó realizar un esquema similar con Brasil en 1989. A pesar de las avanzadas negociaciones, las cuales iban a abarcar un monto de deuda de US$8.000 millones, Brasil decidió frenar la operación a último momento. 

“Es factible expandir el esquema y que más países lo usen. El problema es que muchos no tienen claro cómo usarían los recursos. Por eso es importante hablar de canje de deuda en términos de cuál va a ser el plan de los países. Los gobiernos se tienen que preparar y hacer planes nacionales para avanzar con esta propuesta”, concluyó Guzman. 

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