Skip to content

Bebés expuestos a drogas: los casos crecieron hasta 185% en 3 años en maternidades de Argentina

  • En las principales maternidades del país aumentó la proporción de nacimientos con dosajes positivos, según un relevamiento realizado por Ruido y Chequeado
  • Las sustancias más detectadas son cocaína y marihuana, aunque existe un subregistro de alcohol. 
  • Especialistas sostienen que estos casos deberían ser de notificación obligatoria y que no existe un protocolo unificado a nivel nacional. También falta seguimiento a largo plazo para evaluar secuelas en el aprendizaje y en el neurodesarrollo. 

Ana pasó 20 años consumiendo drogas. En su peor momento, se quedó sola y sintió que estaba en una cárcel sin salida. Cuando quedó embarazada, hacía un mes que había abandonado el consumo. “Es una cosa que te atrapa. Por más que quieran, hay muchas chicas que no pueden dejar”, dice hoy, a los 39 años, desde su casa en Córdoba.

Los casos de recién nacidos expuestos a drogas lícitas e ilícitas aumentan en forma preocupante en Argentina. Las sustancias que más se detectan son cocaína y marihuana, aunque existe un subregistro de niños y niñas que quedan expuestos a los efectos del consumo de alcohol durante el embarazo.

Así se desprende de un relevamiento realizado por Ruido y Chequeado entre junio y septiembre de 2026.

En el Hospital Fernández de Buenos Aires, los casos crecieron 185% en 3 años. En 2023 se detectaron 13 partos con diagnóstico positivo para algún tipo de sustancia. El número pasó a 25 en 2024 y a 37 en 2025, detalló Carlos Damin, director de la institución.

También aumentó en ese hospital el porcentaje de partos con dosajes positivos: en 2023 se detectaron drogas en el 0,84% de los nacimientos; la cifra trepó al 2,36% en 2024 y al 3,8% en 2025.

Damin explicó a Ruido que el fenómeno puede responder a dos factores: un aumento del consumo en la población general —incluidas las embarazadas— y una mayor detección de casos. “Los médicos están más dispuestos a buscarlos”, señaló.

En el Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora también creció el porcentaje de partos con dosajes positivos: pasó del 1,9% en 2023 al 4,6% en 2024. Es decir, en casi el 5% de los nacimientos analizados se halló algún tipo de sustancia psicoactiva.

Ricardo Nieto, jefe de Neonatología del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá, también señaló un incremento del consumo entre personas gestantes. Esta maternidad de la Ciudad de Buenos Aires, que asiste entre 3.200 y 3.400 partos al año, lanzará el próximo 23 de septiembre una guía con recomendaciones para el personal de salud.

“No tenemos datos nacionales confiables pero cada vez hay más interés en el tema”, agregó.

Sin un registro unificado

En Argentina, los casos de bebés o embarazadas expuestas a sustancias psicoactivas no son eventos de notificación obligatoria. Por eso, no existen datos centralizados en el Ministerio de Salud de la Nación, informaron sus voceros a Ruido.

“Sería bueno que estos eventos sean de notificación obligatoria, que el trámite sea sencillo de realizar, quizás a través de una aplicación telefónica”, sostuvo Damin.

Ana fue mamá a los 39 años. Pudo dejar el consumo de drogas (Ruido).

Por su parte, Nieto informó que el dato debe consignarse en el Sistema Informático Perinatal (SIP), pero existe un subregistro en el país: no todos los centros de salud realizan una búsqueda activa de casos ni los agentes de salud preguntan con suficiente profundidad durante las consultas obstétricas.

La falta de información es todavía mayor en los niños y niñas expuestos al alcohol durante el embarazo, ya que los testeos convencionales de orina no detectan esa sustancia.

“El alcohol es la causa más frecuente del retraso mental cuando se consume durante el embarazo. No hay suficiente conciencia del riesgo que puede generar en los niños”, agregó.

Qué pasa en las provincias

A través de reportes de algunas provincias, registros de hospitales públicos e investigaciones de universidades, el relevamiento pudo comprobar que estos casos también aparecen en aumento en distintos puntos del país.

Datos del Ministerio de Salud de Mendoza indican que el 20% de los bebés internados en neonatología en las maternidades públicas tiene dosaje positivo de alguna sustancia psicoactiva.

En Córdoba, en 2023 se detectaron 109 niños con Síndrome de Abstinencia Neonatal (SAN), informó a Ruido el Ministerio de Salud provincial. El número equivale a unos dos casos por semana. En 2024 se detectaron 74 bebés con abstinencia y hubo 62 casos hasta junio de 2025.

En la Maternidad Provincial, además, la cantidad de embarazadas expuestas a drogas aumentó 142% entre 2022 y 2024, según la respuesta a un pedido de informes presentado por el ex legislador Rodrigo Agrelo: pasó de 53 embarazadas en 2022 a 130 hasta octubre de 2024.

“El problema se está visibilizando más, pero también se minimizan los efectos. A veces se piensa que la marihuana o dos copas de vino no hacen nada. Para el feto, ninguna sustancia es inocua”, dijo a Ruido la pediatra Diana Gómez, magíster en adolescencia y en drogadicciones.

Por su parte, María Noelia Nieves, secretaria del Comité de Estudios Feto-neonatales de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), señaló que muchas mujeres llegan al parto con controles insuficientes.

“Cuando los embarazos no son programados, la mujer se entera cuando el bebé está de dos o tres meses. Mientras tanto, siguió su vida habitual de consumo de alcohol, tabaco u otro tipo de drogas. En esos meses, toda la fase de desarrollo de órganos, entre ellos, el cerebro ya aconteció”, explicó a Ruido.

La SAP emitió este año un comunicado para visibilizar el problema. “Con empatía, los profesionales de la salud pueden obtener información sin juzgar a la mujer”, sostuvo Nieves.

Una investigación previa de Ruido había detectado que la Maternidad Martin de Rosario registra cerca de siete casos por mes. En 5 años, las muestras positivas en embarazadas crecieron un 189% en ese centro público, que concentra la mayor cantidad de partos de la ciudad de Rosario.

El reporte también constató un aumento del 128% de los casos positivos en apenas un año en el Hospital José María Cullen de Santa Fe. En 2022 se atendieron 2.308 alumbramientos, de los cuales 21 correspondieron a madres expuestas a drogas. En 2023 hubo una cantidad similar de partos —2.348—, pero los casos positivos aumentaron a 48.

Bajo peso y malformaciones, algunas secuelas

Las sustancias psicoactivas pueden producir efectos en la embarazada y en el bebé, aunque las consecuencias dependen, entre otros factores, de la sustancia consumida y del momento y la cantidad de exposición.

La cocaína es la sustancia con mayor prevalencia en la mayoría de los estudios y puede ser detectada mediante los test convencionales de orina.

En la Ciudad de Buenos Aires, una investigación realizada por la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA) halló cocaína en el 60% de los dosajes positivos en pacientes pediátricos.

En Córdoba, esta sustancia estuvo presente en el 78% de los bebés detectados con Síndrome de Abstinencia Neonatal entre 2023 y 2025. Le siguieron la marihuana (12,7%), el policonsumo (8,6%) y las benzodiacepinas o el tabaco (0,4%).

En La Pampa, un estudio realizado en el Hospital Molas también encontró una mayor prevalencia de cocaína.

Sin embargo, cuando se utilizan métodos de diagnóstico más sensibles y encuestas más profundas, la sustancia más prevalente pasa a ser el alcohol. Así lo mostró una investigación del Hospital Fernández de Buenos Aires, que detectó esa droga lícita en el 46% de los nacimientos estudiados.

“En cualquier caso, la secuela más frecuente es el bajo peso”, sostuvo Nieto. “Dependiendo de la sustancia puede haber malformaciones o partos prematuros”. También pueden presentarse abortos, muertes fetales o alteraciones neurocognitivas y del desarrollo, algunas de las cuales pueden evaluarse durante la etapa escolar.

Nieto aclaró que los efectos dependen de la sustancia y del período de consumo. La exposición a cocaína durante el embarazo puede asociarse con hipertensión, desprendimiento de placenta, retraso del crecimiento y alteraciones renales o infartos cardíacos en el recién nacido.

El cannabis, en tanto, es “fetotóxico” y puede asociarse con baja talla y bajo peso al nacer, así como con alteraciones neurocognitivas. “La marihuana puede tener consecuencias en el feto no sólo cuando la madre consume en el embarazo sino también cuando el padre lo hace antes o durante la concepción”, agregó la pediatra Diana Gómez.

Un problema que se advierte en las escuelas

En Argentina, el seguimiento de estos niños se realiza en las maternidades. En la Sardá, por ejemplo, permanecen seis meses en observación y, si nacen prematuros, se controlan durante más tiempo.

Después del parto, las familias reciben acompañamiento caso por caso, con un abordaje interdisciplinario y de reducción de daños, para evaluar, entre otras cuestiones, si se interrumpe o continúa con la lactancia. Una vez dados de alta, los niños son derivados al Centro de Salud y Acción Comunitaria (Cesac) o al hospital más cercano a su domicilio.

No todos los niños que nacen expuestos presentan síndrome de abstinencia, aclaró Nieto, con excepción de las exposiciones a alcohol o a algunos opioides, como fentanilo y morfina, que son poco frecuentes en el país.

Nieves, por su parte, destacó la importancia del diagnóstico diferencial, ya que “no todos los recién nacidos deben ir a neonatología o a una terapia”.

“En el parto tenemos dos extremos. Los bebés pueden estar muy tranquilos y los efectos se ven a largo plazo. O nacen irritables, con llantos, convulsiones o malformaciones cardíacas. El espectro es amplio porque cada droga tiene distintos mecanismos de acción”, agregó.

La neonatóloga de la SAP destacó que el trabajo debe ser interdisciplinario e incluir al entorno familiar, especialmente cuando la mujer quiere amamantar. “Se hacen entrevistas después del alta y seguimientos con test de orina para determinar si se interrumpe o se continúa la lactancia. Muchas veces, cuando se explica las consecuencias que tienen las drogas en el bebé, muchas mujeres dejan de consumir. Debemos acercarnos con empatía, sin juzgar”.

Ana transparentó sus problemas e intenta ayudar a otras mamás. (Ruido)

En algunas provincias, las maternidades articulan con los servicios de trabajo social, derivan a los centros de atención primaria y coordinan con las secretarías de niñez, adolescencia y familia (Senaf). En Córdoba, por ejemplo, los hospitales cuentan con un protocolo de alta segura, con consejerías interdisciplinarias una vez que las familias egresan de la maternidad, informó el Ministerio provincial en respuesta al pedido de informes presentado por Ruido.

Sin embargo, para los especialistas todavía falta un seguimiento a largo plazo de las posibles consecuencias en los niños en edad escolar. “Los problemas de desarrollo o aprendizaje suelen ser detectados por las maestras de nivel inicial”, informó Damin.

Faltan protocolos de seguimiento

El toxicólogo coincidió en que se necesitan más datos y un protocolo común para todas las maternidades, ya que cada centro “hace lo que puede o lo que quiere”, sintetizó Damin.

Para la pediatra Diana Gómez, la prevención debería comenzar en la adolescencia e incluir también al padre o a quien asuma la figura paterna: “Los espermatozoides también pueden llevar una transcripción genética errónea si el varón consume antes o durante la concepción, por eso es importante incluir a las parejas en los controles”, explicó a este medio.

Mariela Roldán, presidenta de la Asociación de Psiquiatras de Córdoba, remarcó a Ruido que se necesitan tratamientos prolongados para dejar de consumir porque “el cerebro es plástico, se puede reeducar, pero al principio cuesta porque la persona queda atrapada”.

“Los psiquiatras consideramos que es una enfermedad porque termina impactando en un lugar donde la voluntad está dañada. Por más que quiera, la persona no puede dejar de consumir. En las maternidades vemos cada vez más mujeres que llegan con embarazos avanzados y un nivel de adicción muy fuerte, difícil de revertir”, sostuvo.

La falta de consenso también dificulta la creación de un protocolo unificado, agregó Roldán. “Por un lado, los agentes de salud tienen miedo a que se inicien acciones legales y que la madre pierda a su hijo. Por otro lado, por no estigmatizar, muchas veces se deja que pase lo que tenga que pasar. Creo que la solución es la información. Y una vez que se detecten casos, continuar el seguimiento a largo plazo”.

Nieto, jefe de Neonatología de la Sardá, consideró que los problemas complejos requieren soluciones complejas. Agregó que los primeros pasos ya se están dando, a partir del interés que el tema despierta entre los agentes de salud y las asociaciones que se están nucleando para dar una respuesta.

En la misma línea, la psicóloga Gabriela Richard, directora de la fundación ProSalud, consideró que “hay que ver la película completa y no la foto”. Propuso campañas de información en las escuelas y en los programas de Educación Sexual Integral. Sus consideraciones fueron tenidas en cuenta para la creación de un proyecto de ordenanza de la concejala Verónica Garade en la ciudad de Córdoba.

“Todas las potenciales madres que están en situación de vulnerabilidad tienen el derecho a recibir información previamente. Sin embargo, se encuentran con un sistema de salud que las expulsa y que es ciego, sordo y mudo ante este problema que necesita una solución urgente”, finalizó Richard.

 

Esta nota es parte del trabajo conjunto de los medios Ruido (Argentina), Repórter Brasil, Plaza Pública (Guatemala), La Contratopedia Caribe (Colombia), Tierra de Nadie (Ecuador) y POPlab (México), con el apoyo de Chequeado, unidos en un consorcio regional que busca sacar a luz datos e historias invisibilizadas en estos países.

Autora: Natalia Lazzarini.

Fecha de publicación original: 14/09/2026

Temas

Comentarios

Valoramos mucho la opinión de nuestra comunidad de lectores y siempre estamos a favor del debate y del intercambio. Por eso es importante para nosotros generar un espacio de respeto y cuidado, por lo que por favor tené en cuenta que no publicaremos comentarios con insultos, agresiones o mensajes de odio, desinformaciones que pudieran resultar peligrosas para otros, información personal, o promoción o venta de productos. Muchas gracias.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *