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Voces a favor

No todo es crítica para el capital extranjero que explota los minerales en el país. El Gobierno nacional, las provincias y la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAME) defienden este modelo, remarcan su crecimiento y advierten sobre la importancia de la minería en la economía regional ante el pedido de cierre de minas por parte de organizaciones ambientalistas y partidos políticos.

Durante la última Conferencia Internacional de la Asociación de Prospectores y Desarrolladores, realizada en Canadá en marzo de este año, Jorge Mayoral, secretario de Minería de la Nación, destacó que la Argentina “es la nueva frontera minera que está considerando el mundo para poder expandirse y desarrollarse”. El optimismo, seguramente exagerado por la circunstancia, lo llevó a pronosticar, además, que “a finales de la década del 2020” el país será una potencia en el sector.

La concreción de estas estimaciones dependerá, en su mayor parte, del desempeño que logren tanto los proyectos futuros como las 17 minas que actualmente se encuentran en operación en siete provincias de la Argentina. No obstante, para la mayoría de esos estados provinciales, la industria minera se ha convertido en el sector más dinámico de sus economías. Durante 2007, por ejemplo, la participación de la actividad en el Producto Bruto Interno (PBI) regional creció notoriamente, y en Catamarca llegó a ser la principal actividad productiva.

Incluso, para el especialita en minería, José Matar, en algunas provincias no existen alternativas a la actividad minera. “En el caso de San Juan, el 93% del territorio está ocupado por montañas y desiertos; el resto está destinado a las actividades agroindustriales, como el cultivo vitivinícola y olivícola, que no garantizan la generación necesaria de puestos de trabajo que sí brinda la minería”, explicó el técnico minero. Cabe destacar que, según Matar, la minería genera en esa provincia 400 mil puestos de trabajo, y hay 800 pymes que actualmente se encuentran encadenadas al sector, como talleres y servicios de catering.  

El pronóstico mencionado por Mayoral también tiene su fundamento en el innegable crecimiento que ha registrado la minería desde el año 2003 en adelante, momento en que comenzaron a llegar al país capitales extranjeros atraídos por un territorio rico en reservas (cobre, oro, litio, plata, potasio y boratos), y un marco legal favorable votado durante el menemismo. Tal es así que entre 1999 y 2009, la participación de la minería en el PBI saltó del 1,85 al 3,53 por ciento.

Ese último año hubo inversiones de 20 países de los cinco continentes, entre los que aparecen China y Perú, los principales productores mundiales de oro y plata. De acuerdo a datos de la consultora minera Rojas & Asociados, el universo de compañías con intereses mineros o exploratorios en Argentina alcanza las 144 empresas. De ellas, más del 45% tiene sus casas matrices en Canadá.

Además, los emprendimientos se multiplicaron por diez desde 2004, con una suba del 900%, y un crecimiento en las inversiones mineras del 1014 por ciento.

Según el INDEC, en el primer semestre de 2010 la venta al exterior de oro para uso no monetario alcanzó los US$ 935 millones, un salto del 134% respecto de igual período de 2009.

La tendencia alcista contribuyó a su vez a la creación de un mayor número de empleos. La minería argentina generó, en 2009, medio millón de empleos directos e indirectos (creció el 500% en seis años), y el salario promedio de la actividad aumentó de 1600 a 5670 mil pesos, según datos de la CAME y del informe “Minería en números” de la secretaría de Minería, respectivamente.

Esto, de alguna manera, explica las alentadoras perspectivas de crecimiento para los próximos cinco años emitidas por el Gobierno nacional en dicho documento:

“En este contexto -concluyó Matar-, debe impulsarse un modelo minero que contribuya a la prosperidad laboral de la población y no se base en una economía de enclave, porque se termina el oro y se terminará todo. Para cumplir con ese objetivo, los representantes de la población en el Congreso deberán sentarse a discutir seriamente el tema, cosa que no han hecho hasta el momento”.

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