Crédito: Casa Rosada

Discurso de Macri: chequeos sobre la Reparación Histórica y la tasa de graduación argentina (II)

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El presidente de la Nación, Mauricio Macri, anunció un paquete de reformas que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso en los próximos días. Mirá la segunda entrega del chequeo a algunas de sus frases.

El presidente de la Nación, Mauricio Macri, anunció ayer en conferencia de prensa un paquete de reformas que incluirá cambios jubilatorios, tributarios y laborales. En ese contexto, mencionó datos relacionados con el programa de Reparación Histórica para los Jubilados, una política fomentada por Cambiemos luego de llegar a la Casa Rosada, y sobre la tasa de graduación de las universidades argentinas.

Luego de una primera publicación de chequeo a tres de sus frases ayer, a continuación la segunda entrega:

“La Reparación Histórica permitió corregir el haber a más de un millón de jubilados”
VERDADERO, PERO…

El Congreso nacional aprobó en junio de 2016 una ley para recomponer las jubilaciones mal calculadas entre 1995 y 2008 (ver esta nota) que, según los cálculos oficiales, beneficiaría a aproximadamente 2,3 millones de personas “que no están cobrando lo que deberían”. El comunicado oficial de Presidencia los diferencia en tres grupos: dos millones son jubilados que no hicieron juicio pero que podrían hacerlo, 250 mil tienen juicios en curso y 50 mil ya tienen sentencia firme.

Según los últimos datos informados por la Jefatura de Gabinete de la Nación ante la Cámara de Diputados, hasta septiembre de 2017 se había alcanzado a 1,1 millones de beneficiados. La mayoría de estos jubilados (casi 70%) antes de la recomposición cobraban entre 1 y 1,5 haberes mínimos.

La nota publicada en la web oficial el día que Macri anunció el envío del proyecto al Congreso asegura que, “como los beneficiarios son muchos y se necesita un trámite personal en la Justicia”, se hará gradualmente, “de a alrededor de 100 mil jubilados por mes”. Además, la ANSES se fijó “un límite de dos años para llegar a todos los jubilados alcanzados”.

Hasta el momento, se alcanzaron 1,1 millones de jubilados beneficiados en los 14 meses transcurridos entre julio de 2016 y septiembre de 2017 (últimos datos disponibles).

Sin embargo, “en el millón de beneficiarios que informa la ANSES una gran cantidad fue beneficiada porque se lo impusieron, contrario a lo que planteaba la ley, por lo que no se sabe si esa gente va a aceptar la oferta del Estado o no”, explicó a Chequeado Christian D’ Alessandro, abogado previsional y asesor en el tema de Mirta Tundis, diputada nacional por UNA y presidenta de la Comisión de Previsión y Seguridad Social de la Cámara baja.

La ANSES aplicó automáticamente la bonificación de esta medida a diversos jubilados que no iniciaron juicios contra el Estado y que, entre otros requisitos, tienen más de 80 años o padecen una enfermedad grave. Estos debían aceptar la propuesta estatal en la primera mitad de 2017, pero el período se extendió primero hasta octubre de 2017 y luego hasta fines de febrero de 2018, por lo que ANSES confirmó a Chequeado que todavía no dejó de pagar ningún reajuste anticipado.

El informe presentado por Marcos Peña, jefe de Gabinete de la Nación, sostiene que 735 mil jubilados aceptaron la propuesta, lo que significa un 66% del total de beneficiados por la Reparación Histórica. Los casi 380 mil restantes (34%) son justamente quienes no aceptaron aún el aumento pero se les realizó automáticamente. Por lo tanto, estas personas todavía pueden iniciar un juicio a la ANSES por sus haberes.

 

“La tasa de graduación [universitaria argentina] (…) es una de las más bajas del mundo”
VERDADERO, PERO…

La Argentina tiene una baja tasa de graduación, si se compara la situación con la región y los países de la OCDE. Sin embargo, esto se mide sobre un universo mucho más amplio que en otros países porque el país tiene una alta tasa de escolarización universitaria.

Al analizar el indicador de graduados cada 10 mil habitantes, la Argentina (28) se ubica, según datos oficiales de cada país para 2013 y 2014 (los últimos disponibles), por debajo de los países de la región: superan al país Brasil (50), Chile (48), México (48) y Colombia (33). Según datos de 2011, Cuba, con 81 graduados cada 10 mil habitantes, tiene una tasa de graduación mayor a las naciones nombradas.

Al comparar la situación de la Argentina con los países de la OCDE, un informe de la Unesco muestra que en las universidades estatales se gradúa el 27% de cada 100 ingresantes, mientras que en las privadas ese número alcanza el 43 por ciento. En línea con lo señalado por el Presidente, en países como los Estados Unidos o Brasil ese número supera el 50%, mientras que en Japón y Dinamarca es mayor al 80 por ciento.

Alieto Guadagni, director del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano, explicó a Chequeado que esta baja proporción de estudiantes que llegan a graduarse es negativa porque “es costoso e implica un gran desperdicio de recursos humanos”.

Sin embargo, si bien la Argentina tiene un nivel de graduación bajo, cuenta con una tasa de escolarización en el nivel superior de alrededor del 70%, según datos de la Unesco. Ana María García de Fanelli, investigadora del Conicet y del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), y la economista Cecilia Adrogué de Deane aseguran en un informe de 2015 que nuestro país “se destaca en América Latina por tener una de las tasas brutas de educación superior más altas, similar a la de los países desarrollados, fruto de un sistema no selectivo de admisión”.

En este sentido, el estudio muestra cómo entre 2003 y 2013 los quintiles más bajos (de menos ingresos) fueron los más beneficiados en cuanto al acceso universitario, aunque al mismo tiempo fueron los que más altos niveles de abandono tuvieron.

Finalmente, García de Fanelli y Adrogué de Deane señalan que “en un sistema de educación universitaria que ya alcanzó el estadio de universalización” es esperable que comience a ganar presencia el estudiante no tradicional, o sea “jóvenes adultos que trabajan y estudian, que interrumpen momentáneamente sus carreras por motivos laborales o familiares y que por tanto demoran mucho más de lo esperado en obtener un título universitario”.

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3 Respuestas

  1. Gustavo Paez dice:

    Qué se gana con no ejercer un derecho de admisión si después la deserción es alta. Creo que lo único que se logra es hacerle perder el tiempo al que deserta

    • Eric dice:

      Gustavo, recibirse no es todo en la educación universitaria. La experiencia de transitar claustros universitarios, conocer la dinámica, el encuentro con un tipo de estudio diferente al secundario (sobre todo para poblaciones de bajos recursos) es invaluable, más allá del éxito o coronación en el título. Lo cuál lamentablemente tampoco asegura el acceso al trabajo (otra cuestión a medir). Sería adecuado entonces profundizar los estudios para conocer el nivel de avance entre el porcentaje de deserción, pero en principio, nadie pierde el tiempo por “desertar” de sus estudios.

  2. Luisa Rangel dice:

    La nota sobre el nivel de graduación debería tomar en cuenta la gratuidad de la enseñanza superior en Argentina a la hora de hacer comparaciones.

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