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Coronavirus: claves para entender dónde estamos en la carrera para tener una vacuna

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27 Mayo, 2020 16:30 pm | Tiempo de lectura: 5 minutos
27 Mayo, 2020 16:30 pm
| Tiempo de lectura: 5 minutos

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:

  • Una vacuna que nos proteja de la COVID-19 permitiría generar inmunidad frente al virus y dejaría de ser el riesgo que es hoy.
  • Diferentes grupos de investigadores alrededor del mundo trabajan para desarrollar una con distintas técnicas y grados de avance.
  • Hoy hay 10 candidatas en evaluación clínica; esto es ensayos con humanos, y más de 100 en estado menos avanzado.

En medio de la pandemia por el nuevo coronavirus, todos esperamos una solución definitiva: contar con una vacuna. Lo que hacen las vacunas es preparar al sistema inmune de una persona, para que cuando entre en contacto con el virus, sus defensas puedan actuar y brindar protección. Gracias a las vacunas se lograron erradicar enfermedades como la viruela y se está cerca de eliminar otras como la polio.

Sin embargo, el proceso para desarrollar una vacuna suele llevar años, en promedio 10,7 años. En el contexto de la pandemia, estos tiempo se aceleraron, y en 5 meses ya hay 10 candidatas que pasaron a la fase de prueba con humanos -ensayos clínicos- y más de 100 que están en fase preclínica, ensayos en laboratorios o con animales, según los registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Algunas llegaron a los titulares de los diarios en la Argentina, como la que desarrolla la empresa norteamericana Moderna, o la que realiza la Universidad de Oxford. Pero más allá de los avances puntuales ¿cuál es la situación? Un repaso de los 10 proyectos más avanzados.

5 proyectos en China

En este momento se está trabajando con distintos tipos de vacunas. “La manera tradicional de desarrollar una vacuna es inyectarles a los pacientes virus inactivados. Estos virus no enferman, pero una vez que el sistema inmune se expone al virus ‘muerto’, ya contará con las herramientas para combatirlo en el futuro, si es necesario”, explica Jean Peccoud, profesor de Biología sintética de la Universidad de Colorado, en esta nota.

Hay varios proyectos que trabajan en esta línea de vacunas, especialmente 4 de los desarrollos que se están haciendo en China. Los proyectos pertenecen a: el Wuhan Institute of Biological Products, parte del grupo estatal Sinopharm, el Beijing Institute of Biological Products, también parte de Sinopharm, Sinovac Biotech, una empresa privada, y el Institute of Medical Biology, de la Chinese Academy of Medical Sciences.

El quinto proyecto que se desarrolla de China es una vacuna “recombinante”. En ese caso, “no utilizan al virus entero sino sólo los fragmentos del mismo que generan la mejor respuesta del sistema inmune -como alguna proteína, una parte minúscula de su estructura o nada más su envoltura-”, como precisa el sitio especializado Salud con Lupa.

Hay dos organizaciones chinas que trabajan en conjunto en este proyecto de vacuna recombinante, CanSino Biological Inc, una empresa privada, junto con Beijing Institute of Biotechnology. Después de 28 días de ensayos en 108 voluntarios sanos, la vacuna demostró seguridad y que generaba anticuerpos, según un estudio publicado en la revista científica The Lancet. El equipo chino tiene en marcha una segunda fase de ensayos con unos 500 pacientes para afinar la dosis más adecuada para que esa respuesta inmune protege contra la infección por SARS-CoV-2.

El proyecto de la Universidad de Oxford

El ensayo que lleva adelante la Universidad de Oxford, en asociación con la farmacéutica AstraZeneca, usa un método similar a esta última, recombinante. El ensayo clínico se está llevando a cabo con 1.000 personas. Aún no se han hecho públicos resultados del primer ensayo sobre la eficacia ni la seguridad de la vacuna.

La Universidad anunció el 22 de mayo que entra en la siguiente fase de experimentación, donde van a probarla en más de 10 mil adultos y niños.

Moderna: un nuevo tipo de vacuna, aún con pocos datos

En el caso de la vacuna que trabaja la empresa Moderna en los Estados Unidos, junto con el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés), se trata de una nueva tecnología, que no fue usada en el desarrollo de vacunas para otras enfermedades.

Son la vacunas de ARN mensajero, en las que se usa parte del material genético del virus. “En él iría la receta molecular para que nuestras propias células fabriquen la proteína viral -en este caso, la que forma los picos de la corona del virus- que el sistema inmune pueda reconocer”, explica Salud con Lupa.

La empresa publicó un comunicado el 18 de mayo último en el que daba resultados alentadores en las primeras pruebas, con 45 voluntarios sanos. Según el comunicado era “segura y bien tolerada” y generaba, al menos en 8 de los participantes, unos anticuerpos capaces de neutralizar la infección. Sin embargo, varios especialistas alertaron sobre la falta de datos abiertos para poder evaluar de forma independiente estos hallazgos.

Alemania y Estados Unidos

En la misma línea que la vacuna en la que está trabajando Moderna, la empresa estadounidense Pfizer junto con la alemana BioNTech están trabajando en las pruebas clínicas de una vacuna de ARN mensajero. La alianza también incluye a la empresa china Fosun que tendría los derechos de distribución en China.

Inovio: una vacuna de ADN

La empresa estadounidense Inovio, está trabajando en ensayos clínicos con una vacuna de ADN, que tiene algunas similitudes con las de ARN, que están desarrollando Moderna, Pfizer y BioNTech. (Para más detalle sobre los distintos tipos de vacunas ver ¿Qué tipo de vacunas están desarrollando los laboratorios contra el coronavirus?).

Novovax: partes de las proteínas

Otra de las candidatas que está ahora en ensayo clínico es de la empresa norteamericana Novovax, que planea utilizar una parte de la proteína -una vacuna de subunidades proteicas recombinantes- del SARS-CoV-2 para generar inmunidad.

Las etapas

Hay 3 fases de ensayos clínicos que una vacuna debe pasar antes de poder usarse de forma masiva. En la fase 1 se prueba que la vacuna es segura y que desarrolla la respuesta inmunológica necesaria, con un grupo muy chico de personas, como se explica en esta nota. En la fase 2 el grupo se expande para poder hacer análisis en más detalle sobre la dosis y otros factores.

Todos los proyectos que pasaron a los ensayos clínicos están entre estas dos etapas, 1 y 2. Sin embargo, es posible que estos proyectos sean descartados y sea una de las más de 100 candidatas que aún está en fase de pruebas pre-clínicas la que termine siendo más segura y efectiva.

La fase 3 es mucho más amplia que las anteriores, se prueba sobre miles de personas para analizar posibles efectos secundarios sobre grupos más grandes. Si la vacuna pasa esta etapa, se la aprueba para la producción a gran escala, y una vez que se implementó su uso se mantiene el monitoreo durante una cuarta fase.

Hay algunos temores, en este contexto, de que la aceleración de los tiempos de prueba pueda generar problemas en cuanto a los efectos de las vacunas.

Quién la tendrá

Una vez que se logre producir una vacuna, el tema será quién tendrá acceso a ella. El costo puede variar según qué tipo de vacuna sea -es posible que las vacunas de ADN y ARN sean más caras que las más tradicionales- y luego viene la discusión de qué países tendrán acceso primero a ella.

“No hay garantía de que la vacuna contra el SARS-CoV-2 llegará a todos una vez que esté lista. Los países ricos, sugieren algunos expertos en salud pública, podrían monopolizar la vacuna, ignorando a los más pobres. Esto ha pasado antes. En 2009, durante la pandemia de la influenza H1N1, países como Australia, Canadá y Estados Unidos acapararon la vacuna de los fabricantes, dejando muchas menos para los países pobres que ya no pudieron inmunizara tantos de sus ciudadanos”, señala Salud con Lupa.

Algunos países han prometido acceso a la vacuna en caso de que resulten exitosas las pruebas. Es el caso de China, su presidente, Xi Jinping, aseguró que cualquier desarrollo obtenido en ese país sería “un bien público global”, aunque no está claro cómo se haría en la práctica.

La OMS, por otro lado, está haciendo algunos esfuerzos para lograr un acuerdo que asegure que la vacuna sea accesible. No está claro, sin embargo, cómo van a actuar los diferentes países. Por ejemplo, si la candidata ganadora surge en los Estados Unidos, país que no participó de reuniones globales que buscan asegurar el acceso equitativo a la vacuna.

Sobre cuándo nosotros tendremos una vacuna, el ex decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, Barry Bloom, contestó que depende a quiénes se incluye en “nosotros”. “Si ‘nosotros’ es una persona en Burkina Faso, o en Laos, y esperan ver una vacuna en los próximos 3 años, estaría muy sorprendido [si la tienen]”, dijo.

 

Si querés estar mejor informado sobre la pandemia, entrá al Especial Coronavirus.

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