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Lo que el mundo del fact-checking piensa del fenómeno Trump

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20 Junio, 2016 | Tiempo de lectura: 3 minutos
El candidato republicano le da a los verificadores del discurso en Estados Unidos bastante trabajo. Pero su indiferencia hacia el chequeo de datos lleva a que muchos se pregunten si chequearlo hace alguna diferencia.

Reunidos en Buenos Aires para su tercera conferencia global anual, chequeadores de datos de todo el mundo debatieron la cuestión.

Trump muestra que el trabajo de verificar a los políticos es importante, dice Nechama Brodie, directora de Capacitación, Investigación e Información de la organización sudafricana Africa Check. Trump, dice, está llevando a que los lectores “vean sus comentarios en Twitter y empiecen a ‘chequearlos’ ellos mismos”. De todas formas, admite, esto parece mayormente limitado únicamente a los oponentes de Trump.

Los chequeadores de datos en los Estados Unidos descubrieron que Trump responde diferente a su trabajo en comparación con otros políticos (más específicamente, no responde en absoluto).

Para Glenn Kessler, editor de Fact Checker -el blog de chequeos del diario estadounidense The Washington Post-, “Trump es inusual porque aunque es corregido y ‘chequeado’, sigue diciendo lo mismo, lo dice una y otra vez”.

Aaron Sharockman, director ejecutivo de PolitiFact (el principal sitio de chequeo de datos en los Estados Unidos), concuerda: “Si decimos que algo es falso, [otros políticos] probablemente dejarán de decirlo, pero Trump no parece tener eso en él, y quizá sea sólo parte de su personalidad, y por eso es tan diferente”.

Lori Robertson, jefa de Redacción de FactCheck.org, el primer sitio de chequeo de los Estados Unidos, también destaca este rasgo de la campaña de Trump: “No es sólo la cantidad de mentiras que dice, sino la forma en que no se echa atrás, incluso cuando se demuestra que está equivocado no sólo por nosotros, sino también por miles de otros medios de comunicación”.

Al tener Trump la posibilidad de convertirse en el próximo líder de la mayor potencia mundial, los chequeadores en otros países siguen de cerca su campaña. Su visión es que, si bien Trump es único, no es un caso completamente aislado.

La repetición de frases falsas es moneda corriente para los políticos en todo el mundo. Natalia Hernández Rojo, del programa televisivo español El Objetivo, dijo que a pesar de un chequeo de alto perfil a una declaración sobre el gasto en pensiones del gobierno chino, el presidente Mariano Rajoy repitió esa falsa declaración durante un debate preelectoral la semana última.

Alejandra Gutiérrez Valdizán, jefa de Redacción de Plaza Pública, sitio de Guatemala que cuenta con una sección de chequeo de datos, piensa que su país tiene su propia cuota de “clones de Trump”. Uno de ellos es Manuel Baldizón, ex diputado y candidato presidencial, que dice “lo que quiere sin preocuparse por ser chequeado después”.

Puede que no haya un equivalente turco de Trump, pero varios políticos no se echan atrás luego de ser chequeados, dice Batuhan Ersun, coordinador de proyectos en el sitio turco Doğruluk Payı. Ersun recuerda que luego de un “falso” de su página, un ministro declaró que “en realidad estaba diciendo otra cosa”. “Luego de discutir con él, nos bloqueó en Twitter”, contó.

Jeta Xharra, directora ejecutiva de Balkan Investigative Reporting Network (BIRN), en Kosovo, tuvo una experiencia similar entrevistando al ex alcalde Xhabir Zharku, a quien considera uno de los políticos más problemáticos en Kosovo. “No corrigió su declaración a pesar de que la encontramos falsa”.

En su opinión, el fenómeno Trump muestra que “ser [un país] rico y desarrollado no te vuelve inmune de la estupidez de los políticos. La gente quiere a Trump por el ‘espectáculo’, no por la verdad”.

Giovanni Zagni, analista senior del sitio italiano Pagella Política, coincide: “Trump es prueba de que la retórica política no se trata primero y ante todo sobre lo verdadero y lo falso, sino sobre la capacidad de convencer. Incluso si tiene conflictos de interés significativos o es un mentiroso patológico -hemos tenido algunos de esos en Italia- a un político puede irle muy bien sin preocuparse por la veracidad de sus declaraciones”.

Laura Zommer, directora ejecutiva de Chequeado, también consideró que el chequeo de datos no influencia el resultado de las elecciones. “Lo que el fenómeno Trump hace es poner frente a nuestras narices algo que casi todos los chequeadores de datos sabemos: no tenemos impacto sobre las decisiones de voto. En este caso, aquellos que votan por Trump no lo hacen por su precisión”.

No todos piensan lo mismo. Xharra, de BIRN, afirmó: “Creo todo lo contrario: el chequeo de datos, espero, en mi opinión, es lo que va a ‘matar’ a Donald Trump como fenómeno”.

Kessler, de Fact Checker, cree que “para cuando tenga lugar la elección, esto será un problema para Trump, porque se habrá ganado la reputación de completo mentiroso, alguien en quien no se puede confiar. Con el tiempo, creo que sus mentiras constantes y falsas declaraciones serán dañinas para él”.

 

Ver la nota original publicada en Poynter Institute acá (en inglés).

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