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Por qué usamos barbijos para prevenir el contagio de la COVID-19 y no lo hacemos para otras enfermedades

Unsplash | CC- BHAVIN AHIR

11 Octubre, 2020 09:00 am | Tiempo de lectura: 5 minutos
11 Octubre, 2020 09:00 am
| Tiempo de lectura: 5 minutos

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:

  • A diferencia de la tuberculosis y la gripe, no existen tratamientos o vacunas eficaces para la COVID-19.
  • Además, comparados con la enfermedad, el número de casos de tuberculosis en los Estados Unidos es extremadamente bajo, y la tasa de mortalidad de la gripe es mucho menor.
  • Esto explica por qué las medidas generalizadas de salud pública, como el distanciamiento físico y el uso de máscaras faciales, son necesarias para reducir la propagación de la COVID-19, pero no se aplican en el caso de la tuberculosis y la gripe.

En los últimos meses, desde el descubrimiento de la COVID-19 y la puesta en marcha de las distintas cuarentenas, en Chequeado identificamos varias publicaciones en redes sociales que comparaban a esta nueva enfermedad con otras más conocidas (ver acá y acá). Figuras de la política nacional la compararon con la neumonía y otros también lo relacionaron con una gripe.

En general estas comparaciones son engañosas porque la COVID-19 se trata de una enfermedad nueva, que todavía no conocemos en profundidad, y que tampoco sabemos si alcanzó su “circulación máxima”. 

A continuación, compartimos una verificación del sitio estadounidense Health Feedback, una organización no partidaria y sin fines de lucro dedicada a la educación en ciencias. En esta nota explica por qué usamos barbijos o tapabocas para prevenir el contagio del nuevo Coronavirus y no lo hacemos con otras enfermedades más conocidas.

Desde al menos el mes de abril de 2020, circulan reclamos que afirman que la respuesta pandémica a la COVID-19 es una sobrerreacción ya que no se aplican las mismas medidas con la tuberculosis y otras enfermedades como la gripe. Estos reclamos continuaron propagándose en Facebook hasta agosto y septiembre de 2020 (ver ejemplos aquí y aquí), y fueron compartidos más de 64 mil veces.

Algunos posteos citan estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmando que “la tuberculosis es la principal causa de muerte por infección en todo el mundo” y cuestionando por qué no se están usando máscaras para reducir su propagación. Otros mensajes afirman que “La gripe mató a 665.000 personas en todo el mundo el año pasado. No tenías miedo de ello porque los medios no te dijeron que lo tuvieras”.

La tuberculosis es causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, mientras que la COVID-19 y la gripe son causadas por virus. Las tres son enfermedades respiratorias que se propagan en el aire, por lo tanto, las medidas de protección recomendadas para todas son muy similares. Estas medidas incluyen el distanciamiento físico y el lavado frecuente de manos. En el caso de la tuberculosis y la COVID-19, las medidas de protección también incluyen el uso de máscaras faciales.

Según la Unión Internacional contra la Tuberculosis y las Enfermedades Pulmonares: “Durante muchos años se han utilizado máscaras en la prevención y el control de la infección por tuberculosis para reducir su riesgo de propagación. Los equipos de protección personal (EPP), como las máscaras faciales quirúrgicas y los respiradores, son solo una parte de las medidas de prevención y control de las infecciones por tuberculosis. […] En el caso de la tuberculosis existe un tratamiento eficaz, por lo que una vez que una persona está siendo correctamente tratada, el riesgo de infectar a otros disminuye rápidamente. Esto hace que a menudo no haya necesidad de usar una máscara. De ello se deduce que cuanto antes se diagnostique y comience el tratamiento correcto, mejor; estas medidas son cruciales para interrumpir la propagación de los patógenos de la tuberculosis en nuestras familias y comunidades”.

Aunque las tres enfermedades se parecen y las estadísticas enumeradas en estos posteos son en general exactas, existen diferencias sustanciales entre ellas que también influyen en las medidas de salud pública a recomendar. Los posteos en cuestión omiten mencionar estas diferencias que es lo que explicaría es por qué la respuesta de salud pública a la tuberculosis y la gripe estacional difiere de la respuesta a COVID-19.

Una diferencia importante entre la tuberculosis y la gripe por un lado y la COVID-19 por el otro, es que las dos primeras se conocen desde hace décadas y sus mecanismos son muy bien comprendidos por científicos y funcionarios de salud pública. Este conocimiento permitió a los científicos inventar fármacos eficaces para tratar la tuberculosis y para reducir la gravedad de la gripe. Además, existen vacunas para prevenirlas.

La COVID-19, en cambio, surgió hace menos de un año, a finales de 2019. Hasta la fecha, no existen fármacos eficaces para su tratamiento ni existe una vacuna que haya demostrado eficacia en la prevención de la enfermedad. Actualmente se están desarrollando ensayos clínicos para evaluar la eficacia de varios medicamentos y vacunas. Entre ellos, el denominado Solidaridad de la OMS.

La carga de morbilidad de la COVID-19 también es diferente de la de la gripe estacional y la tuberculosis. La COVID-19 está circulando en todos los países y, actualmente, Estados Unidos tiene el mayor número de casos en el mundo. El Centro de Recursos de Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins informa que hasta el 21 de septiembre de 2020 en los Estados Unidos ha habido más de 6 millones de casos y casi 200.000 muertes.

Si bien la gripe estacional también circula en todos los países, su tasa de mortalidad es menor que la de la COVID-19. La tasa estimada de mortalidad por infección (IFR) de la gripe estacional es de aproximadamente 0,04%, la misma que la de todas las infecciones, tanto para los casos confirmados como para los no detectados, señala Christophe Fraser, epidemiólogo de la Universidad de Oxford.

Las estimaciones del IFR de la COVID-19 oscilan entre el 0,5 y el 1%, o sea, más de diez veces la de la gripe estacional. Esta diferencia en la carga de morbilidad se refleja en las estimaciones de la carga de gripe para la temporada 2018-2019 efectuadas por los CDC en los Estados Unidos, donde unos 35,5 millones de personas contrajeron esa enfermedad causando 34.200 muertes. Aunque el número de casos de gripe es mucho mayor que el de la COVID-19, el número de muertes es mucho menor.

La tuberculosis es distinta de la gripe y de la COVID-19, porque su prevalencia se distribuye geográficamente de manera desigual. La OMS afirma que, en 2018, se estimó que 10 millones de personas enfermaron de tuberculosis en todo el mundo. En ese año, ocho países, todos ellos en desarrollo, concentraron dos tercios de los casos. Entre ellos, la India, China, Indonesia, Filipinas y Pakistán.

En 2018, sólo se notificaron en los Estados Unidos 9.025 casos de tuberculosis para una población de unos 328 millones de habitantes, y, en 2017, solo se atribuyeron 515 muertes a dicha enfermedad. Además, la tasa de casos en los Estados Unidos ha disminuido o se ha mantenido estable durante la última década. Lo que indica que la transmisión de la tuberculosis en la comunidad es extremadamente baja. Por el contrario, el número de casos de COVID-19 en ese país sigue creciendo lo que indica que su transmisión en la población es alta.

Para proponer que la respuesta de salud pública a la pandemia COVID-19 es exagerada, estas afirmaciones establecen una falsa equivalencia entre la tuberculosis, la gripe y la COVID-19. Aunque todas estas enfermedades son enfermedades respiratorias que se propagan por el aire, existen diferencias importantes en su prevalencia y carga. 

Por lo tanto, la respuesta de salud pública necesaria para cada enfermedad es diferente. A diferencia de la tuberculosis y la gripe, no existen tratamientos o vacunas eficaces para COVID-19. Además, comparados con la COVID-19, el número de casos de tuberculosis en los Estados Unidos es extremadamente bajo, y la tasa de mortalidad de la gripe es mucho menor. 

Esto explica por qué las medidas generalizadas de salud pública, como el distanciamiento físico y el uso de máscaras faciales, son necesarias para reducir la propagación de la COVID-19, pero no se aplican en el caso de la tuberculosis y la gripe.

 

Traducción: Inés Hercovich

Si querés estar mejor informado sobre la pandemia, entrá al Especial Coronavirus.

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4 Respuestas

marcela 11 de Octubre de 2020 a las 10:36 am

hola yo uso tapabocas inclusivos ya que soy hipoacusica. y solo me puedo comunicar en lengua de señas y se leer los labios

marcela 11 de Octubre de 2020 a las 8:51 pm

si la argentina desde el primer dia de la pandemia el presidente hubiese tomado la decision de usar tapabocas desde que comenzo se hubiesen evitado miles de muertos

Leo 12 de Octubre de 2020 a las 7:28 am

Celebro las medidas más allá del covid. Todos los años mi nena en edad escolar empieza con las enfermedades estacionales y seguimos nosotros. En los últimos años fue una experiencia complicada. Fiebre de casi 40 grados por varios días, dolor insoportable, asistencia con oxígeno en centros de salud… Si la covid19 no existiera deberíamos aplicar uso de barbijo y distanciamiento de igual modo.

jimena 13 de Octubre de 2020 a las 2:54 pm

se decia que el barbijo era para los que estaban enfermos ya sea cualquier enfermedad el tema es que ningun gobierno del mundo y la oms nunca le dieron importancia para que tambien los usen las personas sanas para evitar todo tipo de contagios ya sea covid , gripe ect

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