En Colombia, la desinformación antivacunas en Facebook circula sobre todo en grupos religiosos y esotéricos - Chequeado Skip to content

En Colombia, la desinformación antivacunas en Facebook circula sobre todo en grupos religiosos y esotéricos

Las desinformaciones sobre las vacunas contra la COVID-19 se siguen moviendo porque toman fuerza en círculos en los que la información es más apreciada por su capacidad de confirmar creencias que por sus sustentos o base científica.

Eso es lo que explica que la desinformación sobre ellas siga moviéndose con tanta fuerza a pesar de que los estudios concuerdan en que son seguras, efectivas y beneficiosas.

Solo en Facebook, la red social con más usuarios en el mundo, se pueden leer cosas como estas:

Eso es lo que revela una investigación sobre la difusión de desinformación de vacunas en grupos públicos de Facebook en Colombia que hizo La Silla Vacía con el apoyo de Linterna Verde, una organización especializada en el debate público digital, como parte del proyecto Los Desinformantes, de LatamChequea.

En sólo cinco grupos abiertos de Facebook se movieron casi la mitad de los 80 posts públicos de desinformación de vacunas que tuvieron más interacciones en 2021, según la herramienta CrowdTangle.

Todos ellos suman más de 297 mil miembros y giran alrededor de creencias.

Un mundo esotérico

El Arrebatamiento de la Iglesia, es el único de los cinco grupos que responde a una religión establecida. Su nombre se refiere a un pasaje bíblico (en la primera epístola a los tesalonicenses, 4:16-17) en el que se hace referencia a la resurrección de los muertos o su arrebatamiento a los cielos como parte de los acontecimientos del final de los tiempos.

El grupo, creado el 1 de enero de 2020, lo maneja una iglesia evangélica de Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias), que ha tenido mucho más éxito en ese grupo abierto que en su página de Facebook o su cuenta en Instagram.

En general se concentra en discusiones religiosas, teológicas y bíblicas, y es uno de los más grandes, con casi 128 mil miembros.

Los otros cuatro giran alrededor de teorías conspirativas. El primero, Arcángel Rafael, fue creado por el dominicano Rafael Cruz en noviembre de 2019, tiene 16.600 seguidores. 

Cruz se define a sí mismo como “Arcángel Rafael” y dice que él, la Arcangelina Regina y la Elohim Cristal, descendieron a la Tierra por designación de la Federación Galáctica de la Luz para ayudar a los humanos a conocer la verdad.

Le ha ido mejor en Facebook que en Youtube, donde tiene un canal desde 2008 con poco más de 7 mil suscriptores.

Otro es el llamado Boletines de Benjamin Fulford en español, grupo de difusión en español de las publicaciones semanales de un ex periodista canadiense que difunde la teoría de que la “mafia sabatea” es una sociedad secreta que controla al mundo. Él mismo dice ser miembro de una organización ninja llamada Sociedad del Dragón Blanco, que lucha contra ellos.

El grupo lo creó en septiembre de 2019 Askaret Francisd Cluses, español, difusor de desinformaciones y diversas teorías de la conspiración, incluyendo la negacionista del covid conocida como “plandemia”.

Además de los más de 14 mil seguidores en ese grupo, Fulford tiene una página web propia, una página en Facebook menos exitosa que el grupo (y en la que los fact checkers de Lead Stories han encontrado desinformaciones), una tienda virtual que “promueve la salud y el bienestar a través de medios naturales y holísticos” como cristales de cuarzo y aceites esenciales.

El tercero es Despierta – Deshaciendo los lazos de la Matrix. Más pequeño, con menos de 4 mil miembros, lo crearon el 21 de marzo de 2021 tres perfiles de Facebook que tienen todas las señales de ser falsos o fantasmas: no tienen nombres reales, información propia, fotografías ni nada que muestra quienes son.

El grupo no tiene un líder ni una ideología clara, pues su propuesta es cuestionar el saber usual (que ven como los algoritmos que encarnan una realidad virtual en las películas de la saga The Matrix). 

El último grupo es tan grande como el primero: Mensajeros del Cosmos, creado en enero de 2020, tiene casi 128 mil seguidores. 

Tiene la particularidad de tener más de 20 administradores, cuando los demás tienen máximo 3. Sin embargo, el mismo grupo dice que es de Verónica Cervantes Mayte, una mujer mexicana que se presenta en Instagram como “sanadora dimensional”.

El grupo dice que fue creado para “compartir mensajes de los guías extraterrestres, canalizaciones meditaciones y la expansión de la conciencia en la ascensión y la evolución del despertar de almas”.

Ilustraciones: Santiago Quintero

Del esoterismo a la desinformación

Que las desinformaciones se muevan en grupos con creencias esotéricas no es inusual.

Para Pablo Medina Uribe, experto en desinformación, cuatro factores lo explican:

  • “Compartir información que va en contra del “mainstream” ayuda a fomentar una identidad de grupo fuerte”, dice. “Hace sentir la diferencia con los no-iniciados que les creen a los medios masivos, cuando dentro del grupo sí sabemos la verdad”,
  • “Funciona como mecanismo de control, el padre/gurú dice tal cosa y hay que creerle. Si no, uno no está realmente en el grupo”,
  • “En el caso de los grupos esotéricos, ya la gente viene con predisposición a creer información alternativa, así que florece más fácil”,
  • “En el caso de los grupos cristianos, por lo menos en Colombia, hay un sentido de ser constantemente perseguidos y de no poder confiar en la gente por fuera de la iglesia, lo que también deja espacios para todo tipo de falsos remedios”.

Juan Camilo Cárdenas, profesor de Economía de la Universidad de Los Andes e investigador en Economía del comportamiento, agrega dos factores.

Uno es que desde muchos grupos religiosos hay una resistencia a la Ciencia, probablemente por la herencia de la contradicción entre argumentos que vienen de la Biología y las explicaciones religiosas de la creación o la naturaleza.

El segundo es que muchas de las desinformaciones ofrecen explicaciones simplistas que facilitan mucho el proceso cognitivo para resolver la duda de si vacunarse o no, por ejemplo. Mientras desde la Ciencia nunca habrá certeza del 100 por ciento del riesgo, una explicación basada en una conspiración ayuda a tomar la decisión más rápido.

Y justamente los posts son claramente desinformadores y pueden determinar que una persona no se vacune. Por ejemplo:

Mont Toya, quien también se presenta en Facebook como Abackhur Andromeda, es una mujer argentina que se presenta como fotógrafa y estudió hotelería. Creyente en ángeles, el gurú indio Sai Baba o los ovni, es miembro activo de Mensajeros del Cosmos.

Esa actividad de una argentina en un grupo de una mexicana muestra hasta dónde los grupos más visibles en Colombia tienen impacto en toda la región: entre los 20 administradores de Mensajeros del Cosmos hay personas que se presentan como ubicadas en México, Paraguay, Perú y Ecuador.

Es decir, las desinformaciones que circulan en esos tienen alcance continental, como ésta:

Aunque entre los 80 mensajes hay algunas bromas, la mayoría contiene desinformaciones ya conocidas y que han sido desmentidas en muchas ocasiones, como la supuesta presencia de metales pesados y grafeno en las vacunas contra la COVID, la existencia de efectos adversos ocultos o la idea de que hay una conspiración llamada “plandemia”, y también posturas antivacunas en general. 

Esas desmentidas no suelen aparecer en los grupos, en los que suele haber desinterés u hostilidad a los medios y saberes más tradicionales. Como explica el experto Pablo Medina, eso refleja la búsqueda de identidad de grupo. 

Aunque el interés central de lo que se comparte en los grupos no son la COVID ni su vacuna, ver que allí es donde más circulan es una rendija al mundo de la desinformación de vacunas que, como explicamos sobre “Familias por la verdad”, en buena medida ha migrado a plataformas menos visibles como Telegram, donde hay menos revisión de contenidos y menos contraste con información diferente. 

Por eso en los grupos públicos de Facebook aparecen ocasionalmente llamados a ir a esas redes, como en este caso:

Aunque lo que ocurre en los cinco grupos es solo la punta del iceberg de la desinformación en vacunas que hay en internet, muestra cómo interactúan activistas antivacunas con personas que no lo son, y cómo lo hacen en espacios en los que se difunden creencias más que evidencias.

La desinformación sigue las coyunturas…

El contenido de lo que se informa en los grupos ha variado de forma similar al crecimiento de la pandemia, como se nota al comparar los posts más exitosos de febrero de 2020, cuando apenas despuntaba la pandemia y no había casos de COVID en Colombia; noviembre de 2020, cuando la vacunación empezaba en el mundo, pero no en el país; y mayo de 2021, cuando el plan nacional de vacunación ya estaba en plena marcha.

Así se ven cuántos posts de los grupos tenían algo de tracción (más de 10 comentarios y más de 10 compartidos) en esos tres meses, según la información recopilada por La Silla Vacía y Linterna verde.

Ese mayor impacto de lo que se publica en los grupos concuerda con la mayor angustia producto de la pandemia, y la relativa reducción cuando pasaron los peores momentos y se empezó a ver una luz al final del túnel.

El contenido de esos posts coincide con eso: de los 60 de febrero de 2020, solo uno mencionaba a las vacunas. Los demás eran de temas espirituales y esotéricos, como en estos casos:

La poca información sobre el covid no tocaban la vacuna, que en ese momento era apenas una idea y esperanza:

Para noviembre de ese año la vacunación no solo había aparecido sino que hacía parte de los discursos ya establecidos de desinformación y teorías de la conspiración.

Por ejemplo, la vinculaban con la existencia de una élite global, que incluye a la Corona británica, al Vaticano, a Bill Gates, Putin y Donald Trump, y que busca controlar la natalidad y a la humanidad a través de tecnologías como la de telefonía celular de 5G.

Y para mayo de 2021 parece que ya había llegado para quedarse como una elemento más de visiones del mundo más amplias y esotéricas:

También aparecen debates en los mismos grupos.

Como toda la información, sustentada o no, la desinformación sobre vacunas puede terminar sujeta a discusiones y debates incluso en estos grupos, que son sus semilleros. Pero no por eso dejan de ser espacios en los que más se difunden. Y si en estos meses han sido las vacunas, en los que vienen puede ser cualquier otra cosa.

 

Esta investigación es parte de “Los desinformantes”, una serie de investigaciones sobre diferentes actores que han desinformado durante la pandemia, que está realizando LatamChequea, la red de chequeadores latinoamericanos coordinada por Chequeado, y cuenta con las ediciones de las organizaciones que participan y del periodista Hugo Alconada Mon.

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