Chequeado

Malvinas Argentinas, el pueblo cordobés que venció a Monsanto

Chequeado

¡Atención! Este artículo tiene más de un año y puede contener datos desactualizados
29 Marzo, 2017 12:55 pm | Tiempo de lectura: 1 minuto
Atención! Este artículo tiene más de un año y puede contener datos desactualizados
29 Marzo, 2017 12:55 pm
| Tiempo de lectura: 1 minuto
La batalla judicial y social detrás de una lucha que parecía asimétrica, y donde las mujeres tuvieron fuerte protagonismo. Cómo un grupo de vecinas y vecinos de un pueblo cercano a la capital provincial luchó durante cuatro años contra la construcción de una planta de semillas. Por qué se convirtió en coordenada de la resistencia mundial.

Ocho perros hambrientos y un puñado de guardias de seguridad: es lo que queda hoy en el predio de Malvinas Argentinas donde Monsanto empezó a construir lo que prometió como una de las plantas de acondicionamiento de semillas de maíz transgénicas más grandes del mundo. A 700 metros de allí, en las calles de Malvinas Argentinas -donde los campos a la vera de la ruta dan paso a las casas bajas del área urbana- queda una victoria histórica. La que ubicó a Malvinas, una localidad de 12 mil habitantes a 14 kilómetros de la capital provincial, en la cartografía de la resistencia ambiental mundial, contra la empresa de agronegocios más poderosa del mundo, hoy en manos de la alemana Bayer.

En Malvinas no sobra el trabajo. En junio de 2012, cuando se anunció que este emprendimiento crearía empleo para 400 personas, había siete empresas. Ninguna con más de 35 empleados, estima la actual intendenta, Silvina González (UCR). Ella fue quien en noviembre último confirmó a Radio Nacional Córdoba lo que muchos sospechaban: el predio destinado a la planta de Monsanto se había vendido a la empresa de obra pública Regam/AMG Obras Civiles. Adquirida en 2014 por el publicista cordobés Guillermo Gastardelli, cuenta con inversiones en el programa Pro.Cre.Ar y en Vaca Muerta.

“Si echamos a Monsanto, nadie nos va a volver a pasar por encima”, dijo en 2016 Doña Rosa, una señora que no participó de marchas ni asambleas, ni del bloqueo que durante tres años impidió la entrada al predio. Vanesa Sartori, psicóloga, escuchó a su vecina y sintió otra batalla ganada. Fue de las caras más visibles de la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida, que se organizó para resistir a la construcción. La tildaban de chiflada. “Doña Rosa ahora festeja y lo siente un logro propio, es impresionante. Cuando nosotros decíamos en las encuestas que la mayoría del pueblo no quería la planta, era cierto”, dice Vanesa.

Mirá nuestra nueva investigación sobre agroquímicos acá.

Temas

11 Respuestas

sebaf 29 de Marzo de 2017 a las 1:14 pm

Me parece que las cuestiones de fondo no se analizan en esta nota… realmente era contaminante la planta de semillas? Que dice el informe de impacto ambiental? Y que dicen los estudios científicos?

Dante 29 de Marzo de 2017 a las 10:33 pm

A esta nota le hace falta un chequeo científico, deja mucho que desear.

cesar 29 de Marzo de 2017 a las 11:45 pm

chequeado no chequeó nada, pero nada.

Edgardo 30 de Marzo de 2017 a las 6:44 pm

Sebaf… Mira el documental “la.vida según Monsanto” y verás lo que es esa empresa multinacional y como mintió para esconder estudios. Todo eso sin considerar lo.nocivo de glifosato, comprobado cancerígeno…

Alex 30 de Marzo de 2017 a las 9:56 pm

Lo que es EVIDENTE es que hay mucha gente alerta ante los daños y riesgos de los transgenicos .
Los que DEBEN demostrar que sus organismos geneticamente transformados (OGTs) no hacen daño a nuestra salud, al ambiente, ni a la sociedad son los que los producen.

Eduardo Ingaramo 1 de Abril de 2017 a las 12:23 am

Nunca hubo estudio de impacto ambiental, era de prepo. Por lo pronto las Universidades Católica y Nacional trabajaron codo a codo con los vecinos. Ya que la instalación contravenía todos las normas de uso del suelo y ambientales.

ivan 1 de Abril de 2017 a las 2:49 pm

Son geniales, dejaron al pueblo sin una fuente de trabajo gracias a su ignorancia y a la desinformación de fanaticos anti ciencia. Y se creen que ganaron algo…

krishnamurti 2 de Abril de 2017 a las 10:31 pm

me parece que tendrias que investigar un poco solamente por tu cuenta, hay mucha data sobre esto en la red. este es solo un ejemplo!

una organización científica independiente de Estados Unidos, Union of Concerned Scientists, dedicada a la protección ambiental, sostiene que los transgénicos no resultan en un aumento de producción confiable y que requieren más pesticidas que los cultivos convencionales. Grupos de consumidores denuncian que no se ha estudiado en profundidad las consecuencias de los transgénicos en la salud humana y advierten que las leyes federales no obligan a los fabricantes de alimentos a indicar en las etiquetas que tienen transgénicos.

Fernano 18 de Abril de 2017 a las 11:15 pm

Los ecocidas de escritorio se perdieron una planta de alto nivel que creaba un montón de fuentes de trabajo, sin contaminar un carajo,unos pelotudos totales.

ivan 19 de Mayo de 2017 a las 4:38 pm

felicito a las personas que no dejaron que pisoteen sus derechos !!! y me da miedo los ignorantes que opinan sobre monsanto sin conocer su poco valor por la vida que tienen

Mariana 6 de Julio de 2017 a las 6:41 pm

Un ejemplo de lucha…lamentablemente con monsanto huelgan los chequeos…

Dejá un comentario (si contiene agresiones no se publicará)

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Se busca empleador: inteligencia artificial para conseguirte un trabajo El Ministerio del Trabajo de Paraguay apuesta a la automatización para la búsqueda de empleos. Pero, ¿a qué costo?
Inteligencia artificial y discapacidad: cuando los algoritmos son herramientas de exclusión Desde su concepción, la tecnología tiene incorporada una visión del mundo. Cuando un asistente de voz no reconoce a una persona que vive con síndrome de Down o cuando una app de delivery no puede ser utilizada por una persona con discapacidad visual, revela algunos de los valores con los que fue creada. Aquí repasamos una temática poco abordada: cuando lejos de generar inclusión, las diferentes soluciones solo ayudan a profundizar las diferencias en el acceso.