Lecciones tras un año de investigación sobre la desinformación

En la última guía de la serie sobre investigaciones de fact checking y desinformación, resumimos los hallazgos clave y conclusiones en una lista de recomendaciones. También identificamos vacíos cruciales, incluida la necesidad de mayor investigación sobre los chequeos en el hemisferio sur para guiarnos por un camino de fact checking basado en evidencia. Ariel Riera, coordinador de Investigación e Impacto de Chequeado, y Nicola Theunissen, a cargo del área de Impacto en Africa Check, sintetizan las principales conclusiones en esta nota.

En 2019, Africa Check, Chequeado y Full Fact se embarcaron en un proyecto de investigación de un año para ir al fondo de muchas preguntas clave que nos hacemos como chequeadores.

Durante este período, publicamos 11 guías sobre temas urgentes para la comunidad de chequeadores, como quién cree y comparte información errónea, cuál es el impacto y las posibles soluciones para la desinformación sobre la salud y qué se sabe sobre las teorías conspirativas.

Cada pieza fue revisada por expertos en la materia, quienes nos asesoraron sobre los últimos descubrimientos en cada campo y qué tomar en cuenta. También llegamos a colegas relevantes, instituciones académicas y medios, y participamos en eventos para difundir los informes y cómo estas pueden ayudarnos en nuestra práctica diaria.

En nuestra guía de síntesis resumimos lo que aprendimos luego de la publicación de los 11 informes y nos concentramos en seis hallazgos clave:

  • Algunas audiencias son más vulnerables a la desinformación que otras, pero hasta cierto punto todos somos propensos a creer en información errónea por un cierto sesgo a confiar en cosas que se repiten, son fáciles de procesar y están alineadas con nuestras visiones del mundo.
  • Los chequeos que identifican qué está mal, explican por qué y brindan una respuesta correcta son los más efectivos para corregir las creencias erróneas.
  • Para debates de fondo, las correcciones pueden ser una batalla cuesta arriba. Existe evidencia mixta sobre el papel de los chequeos en la actualización de creencias para algunos tipos de información errónea, como la desinformación sobre vacunas y las teorías conspirativas, y poca evidencia del papel de los chequeos en el cambio de comportamientos vinculados a estas creencias. Para este tipo de frases, el enfoque más eficaz es trabajar para que no sean creídas y prevenir que se propaguen.
  • La forma de presentar los chequeos importa. A pesar de la aparición de una multitud de formatos mediáticos, la evidencia sugiere que los artículos que colocan la información más importante en la parte superior, evitan la jerga y reducen la distracción al mínimo, son la forma más efectiva de comunicar información.
  • Los programas de alfabetización mediática e informacional son prometedores. Se encontró que las intervenciones con participantes jóvenes y adultos, incluida la capacitación en el aula a largo plazo o simplemente capacitaciones breves en línea, mejoraron la capacidad de las audiencias para pensar de manera más crítica sobre la información que encuentran. Necesitamos más investigación para determinar cómo las habilidades evaluadas se traducen en comportamientos en el mundo real.
  • Los chequeos pueden impactar en el comportamiento de las figuras públicas. Lo que aún necesitamos comprender mejor son los elementos que lo hacen más efectivo y cómo lograr que tenga un efecto duradero en el tiempo.

Por lo general, editores y chequeadores están apurados tratando de llegar con los diferentes tiempos de entregas. Por eso resumimos los resultados en una lista de recomendaciones de una página que cubre los diferentes pasos de un chequeo, desde la producción hasta la difusión. Esperamos que sea un recurso útil para que los profesionales lo tengan a mano en su trabajo diario.

Resumimos las principales lecciones para los chequeadores en función de toda la evidencia recopilada, evaluada y analizada durante el período en estos cuatro pasos:

Paso 1: Producción
Actuá rápido, apuntando a producir el chequeo en forma temprana y así reducir las chances de que se repitan afirmaciones inexactas. Las correcciones son significativamente más efectivas cuando provienen de la misma fuente que generó la desinformación en primer lugar.

Paso 2: Contenido
Explicá a la audiencia por qué algo está mal para mejorar sus conocimientos en el largo plazo. Redactá el título como la respuesta que querés que el público recuerde y asegurate de incluir, siempre que sea posible, un objeto claro, una afirmación, un veredicto claro sobre la precisión de la frase, y una explicación del veredicto. Está bien ser transparente sobre lo que no se sabe, pero hay que especificar dónde están las dudas.

Paso 3: Formato
Una imagen puede llamar la atención en las redes sociales, pero solo incluí aquellas que respalden las conclusiones del chequeo para que sean más fáciles de recordar. Aún así, el texto transmite mejor la información. En particular, con un diseño limpio que no distraiga al público. Utilizá párrafos cortos de una sola columna.

Paso 4: Difusión
Intentá concentrarte en la desinformación que tus audiencias puedan haber visto o escuchado antes que en amplificar dichos sin sustento. Siempre preguntate: ¿se merece esta afirmación tanta atención? ¿Hay que apagar algún incendio o solo estamos echando más leña al fuego?

También encontramos desafíos e identificamos vacíos de información y áreas para futuras investigaciones.

Nuestro trabajo analizó literatura académica de Psicología, Ciencia Política, Educación, Salud y Comunicación, un grupo diverso de disciplinas que a menudo no cubren el fact checking como práctica.

Por lo tanto, necesitamos más estudios que atiendan las particularidades de nuestro trabajo. También muchos estudios se realizan en laboratorios y en condiciones experimentales, lo que asegura su validez interna pero no está claro cómo aplica a los contextos de la vida real donde se difunde la desinformación.

Además, la investigación tiende a cubrir de manera desproporcionada a los países desarrollados, en particular a los Estados Unidos. Sin embargo, el fact checking ha evolucionado y se ha expandido por todo el mundo. Según el Reporters Lab de la Universidad de Duke, en octubre de 2020 había 304 iniciativas en 84 países, incluidas 82 en Asia, 40 en América del Sur y 21 en África. Una de las brechas clave identificadas en este trabajo es, por lo tanto, la falta de investigación sobre los chequeos en el hemisferio sur, sus contextos regionales y culturales, y la medida en que esto requiere diferentes respuestas por parte de los chequeadores.

Durante el proyecto, nuestro objetivo fue proporcionar información y recomendaciones para colegas y otros profesionales. Sin embargo, las guías muestran que hay margen de mejora cuando se trata de investigar el fact checking. Consideramos que esto es solo el comienzo de una conversación honesta sobre lo que hacemos y cómo podemos ser más efectivos para abordar el problema de la desinformación. Chequeadores, académicos y financiadores pueden promover la discusión y la agenda de investigación para desarrollar un enfoque de fact checking más basado en la evidencia.

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