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¿Comer chocolate causa acné?

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • Hasta los años 60, la afirmación de que este alimento agravaba esta enfermedad de la piel era ampliamente aceptada dentro de la comunidad científica.
  • Luego, un estudio cambió todo. Sin embargo, nuevas investigaciones en los últimos años vuelven a los orígenes y muestran que es posible que exista una relación de causa-efecto.
  • Aún no está del todo claro cuál o cuáles de sus componentes serían los principales responsables de causar o empeorar el acné.
 

Última actualización: 14/04/2022

“Ni se te ocurra comer chocolate porque te llenás de granitos”. Si habremos escuchado esta advertencia en nuestra juventud, ¿no? Inevitable preguntarse, entonces, si no es más que otro mito cuyo único objetivo oculto es evitar que el dulce manjar desaparezca en cuestión de segundos o acaso se trata de una afirmación con evidencia científica que realmente apunta a mejorar nuestra salud.

Que sí, que no

Hasta la década de 1960, la afirmación de que el chocolate agravaba el problema del acné era ampliamente aceptada dentro de la comunidad científica. Se pensaba que las personas que sufrían de acné eran intolerantes a la glucosa y, de hecho, muchos libros publicados entre 1940 y 1950, recomendaban evitar el consumo de alimentos y bebidas azucaradas (incluido el chocolate) como parte del tratamiento contra el acné.

Pero en 1969 apareció un estudio muy influyente que la comunidad chocolatófila abrazó con entusiasmo: un investigador de nombre James Fulton y sus colaboradores llevaron a cabo un experimento con 65 participantes con diferentes niveles de acné a los que dividieron en 2 grupos. A los integrantes de uno de los grupos les dieron barras que contenían 10 veces la cantidad normal de chocolate mientras que los demás recibieron una barra idéntica en apariencia pero sin chocolate.

Todos los participantes tenían que comerse las barras diariamente, durante un mes (¡qué trabajo sacrificado!) y eran examinados semana a semana. Al finalizar el experimento los investigadores no notaron diferencias apreciables (según su criterio) y concluyeron que el chocolate no tenía ningún efecto en la presencia del acné.

Este estudio causó un gran impacto y fue tomado como referencia en una gran cantidad de artículos relacionados con el tema. E incluso resultados similares se obtuvieron en otro estudio de 1971. Alegría, papel picado, confites (de chocolate). Abrazamos al chocolate como náufragos al salvavidas ¿Seguro? No.

Los ‘peros’

El estudio de Fulton se publicó en una revista prestigiosa y fue tan aceptado entre la comunidad científica y médica que a lo largo de aproximadamente 4 décadas solamente 2 publicaciones (ver acá y acá) examinaron el vínculo entre chocolate y acné y alertaron sobre problemas metodológicos y de cálculo en el artículo original.

¿Qué problemas? Por un lado existía un obvio conflicto de interés, ya que el estudio de Fulton había sido posible gracias a -[ATENCIÓN]- la Asociación de Fabricantes de Chocolate de los Estados Unidos. Por el otro, había notables fallas metodológicas como la ausencia de grupos control, la falta de análisis estadístico o el hecho de que, al final del estudio, sólo se tenían en cuenta los cambios en la condición de la piel si representaban al menos un 30% de mejoría o empeoramiento, por lo que una alteración del 29% en el acné se descartaba.

Pese a las alertas, el amor por el chocolate fue más fuerte y, recién en 2011, una estudiante llamada Samantha Block insistió en revisar su relación con el acné. Para ella y su grupo el problema del trabajo de Fulton era que las barras usadas no eran de chocolate puro. Como no les interesaba el efecto de otros componentes, azúcar o leche por ejemplo, utilizó chocolates con 100% de cacao para un estudio piloto sobre 10 voluntarios. Así, descubrió que había una correlación positiva entre el aumento del acné en los rostros de los participantes y la cantidad de chocolate que habían consumido.

Sin embargo, este estudio tenía limitaciones ya que era pequeño y no había sido doble ciego ni controlado con placebo (es decir, métodos utilizados para garantizar la imparcialidad y evitar los errores derivados del sesgo). Por eso, los mismos investigadores decidieron replicarlo, esta vez sobre 14 voluntarios, ajustando las condiciones. ¿Los resultados? Similares.

Volver  a los orígenes

Desde ese momento, surgió un nuevo y potenciado interés por la relación entre la dieta y el acné y comenzaron a realizarse más y más estudios. Una revisión de literatura publicada en 2021 reunió 53 artículos sobre investigaciones que intentaban encontrar correlaciones entre los hábitos alimenticios y la aparición o la exacerbación de esos molestos granitos. Solo algunos de ellos analizaron la relación con el chocolate. Veamos qué encontraron.

Un estudio de 2016 mostró que, en 25 varones con piel propensa al acné, el consumo de 25 gramos de chocolate negro diariamente durante 4 semanas podía incrementarlo. Ese mismo año, otra investigación con 54 estudiantes (varones y mujeres) arrojó nuevamente un aumento significativo en el acné en el grupo que había consumido chocolate frente al grupo control. Otro estudio, que involucró a más de 4500 participantes, encontró también una correlación positiva con el consumo de chocolate (y de pan, té verde, leche, azúcar, banana, helado, manzana, naranja y carne roja). Esta correlación también apareció en este estudio realizado en Afganistán en 2019 y en este realizado en Malasia en 2018. 

Algunas de estas investigaciones asocian los resultados obtenidos al hecho de que ciertos compuestos presentes en el chocolate (como los flavonoides) serían capaces de “disparar” procesos inflamatorios, un factor importante en la patogénesis del acné. También se ha propuesto que el consumo de chocolate podría contribuir al desarrollo del acné al modificar la composición de la superficie de la piel y favorecer la colonización bacteriana.

Por otra parte, se han realizado una serie de estudios transversales que encontraron correlaciones entre el consumo de chocolate y el aumento del acné por todo el mundo: en niños coreanos, adolescentes noruegos, iraníes, sauditas y franceses, en jóvenes de diversos países europeos, de Estados Unidos y de India, y en adultos indios, entre otros. 

¿Y entonces?

¿Mito o realidad? Aunque en la evidencia médica disponible hasta hace un tiempo la dieta no parecía tener un impacto sobre el acné, en los últimos años se realizaron numerosos estudios que parecen indicar que sí, que esa relación causa-efecto existe. Sin embargo, todavía quedan muchas cuestiones sin resolver. Por ejemplo, para el caso particular de nuestro querido chocolate, compañía en tantos momentos tristes y alegres, no termina de quedar claro cuál o cuáles de sus componentes serían los principales responsables de causar o empeorar el acné. ¿Serán efectivamente los flavonoides? ¿El ácido oleico? ¿A través de qué mecanismos? Muchas preguntas que necesitan respuestas. 

No nos resta más que estar atentos a los nuevos estudios y proponernos como sacrificados voluntarios para comer chocolate en nombre de la ciencia.

 

Actualización 14/04/2022: se actualizó la nota con los últimos estudios disponibles

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Comentarios

  • Miguel Ángel25 de diciembre de 2017 a las 6:12 pmA comer chocolate que en unos años se acaba, cambio climático mediante.

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