Chequeado

¿Comer zanahoria mejora la visión?

¡Atención! Este artículo tiene más de un año y puede contener datos desactualizados
24 Junio, 2016 09:27 am | Tiempo de lectura: 3 minutos
Atención! Este artículo tiene más de un año y puede contener datos desactualizados
24 Junio, 2016 09:27 am
| Tiempo de lectura: 3 minutos
El argumento utilizado es una tremenda exageración. Sin embargo, detrás de este mito se esconde una realidad preocupante, en especial para los países del tercer mundo.

¿Alguna vez tu mamá o tu abuela te aseguraron que la única manera de evitar los anteojos era comiendo zanahorias? Es hora de enfrentar la triste realidad: por más que hayas disfrutado de kilos y kilos de esta hortaliza, el argumento utilizado es una tremenda exageración. Sin embargo, detrás de este mito se esconde una realidad preocupante, en especial para los países del tercer mundo.

¿Por qué zanahorias y visión?

Las zanahorias tienen un contenido relativamente alto de ß-caroteno, una molécula que también se conoce como provitamina A. Eso quiere decir que luego de incorporarla nuestro propio cuerpo la convierte en vitamina A o retinol. Y resulta ser que este componente, como lo indica su nombre, es esencial para disfrutar de una visión saludable. De hecho, el déficit de vitamina A se asocia con defectos oculares, sobre todo xeroftalmía e incluso incapacidad de ver con luz tenue o ceguera nocturna. Hasta aquí todo tiene sentido.

Sin embargo, solo es necesaria una pequeña cantidad diaria de vitamina A para suplir nuestras necesidades y cuando nuestro cuerpo tiene suficientes reservas (que se acumulan en el hígado), la conversión de los carotenos se ralentiza. Es decir, que un aumento en la ingesta de zanahorias no debería significar una diferencia importante como para afectar la visión. Veamos qué dicen los datos.

¿Cuántas zanahorias?

La FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan el consumo de alrededor de 750 µg de retinol por día para adultos (esto es 0,00075 gramos o, en unidades internacionales, 2500 UI). Las madres lactantes necesitan 50% más y los niños y bebés, cantidades menores. Estos valores son similares a los que recomienda el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH).

Se debe tener en cuenta que estas cifras se basan en dietas mixtas que contienen vitamina A (origen animal) y carotenos. Sin embargo, la mayoría de las personas en los países en desarrollo dependen principalmente del ß-caroteno para su suministro de vitamina A. En estos casos, se sugieren cantidades mayores debido a que la conversión a retinol no es muy eficaz.

El caroteno se encuentra en muchos productos vegetales. Las hojas verde oscuro, como las de acelga, son fuentes mucho más ricas que las hojas de color más pálido, como las de lechuga y repollo. Varias frutas pigmentadas y hortalizas, como mangos y tomates, contienen cantidades importantes. Pero el podio se lo llevan tres grandes conocidas: la reina vegetal de la vitamina A es la batata (como ya decía María Elena Walsh), le sigue la espinaca subcampeona y la medalla de bronce es para la zanahoria. Una unidad, media taza, una rica ensaladita y con eso es suficiente para incorporar todo el ß-caroteno que nuestro cuerpo necesita.
Entonces… ¿de dónde surgió la idea de que atiborrarse de zanahorias mejora la visión?

El origen del mito

Al parecer se originó durante la Segunda Guerra Mundial cuando la Fuerza Aérea Real Británica difundió el rumor de que los pilotos combatientes británicos estaban comiendo zanahorias para mejorar su visión, como una manera de explicar la facilidad repentina con que derribaban los bombarderos nazis, incluso durante la noche. En realidad, esta des-información solo pretendía mantener en secreto un nuevo sistema de radares que habían desarrollado los ingleses y les permitía localizar y apuntar a los aviones alemanes antes de que cruzaran el canal De la Mancha.

El problema de fondo

Las dietas convencionales bien balanceadas en países del primer mundo generalmente contienen una cantidad suficiente de vitamina A. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES) realizada por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud en los Estados Unidos encontró en 1999-2000 que el adulto promedio estadounidense incorporaba suficiente vitamina A, con un consumo de alrededor de 3300 UI por día. Datos del Ministerio de Agricultura de 2007-2008 revelaron que el promedio diario de vitamina A en la dieta de los estadounidenses mayores de 2 años de edad era de 607 μg RAE. A pesar de que estas ingestas eran ligeramente más bajas que las recomendadas para varones y mujeres individualmente, estos niveles de consumo se consideraban adecuados para los grupos de población. Finalmente, los últimos datos de 2011-2012 continuaron esta tendencia con valores similares.

Sin embargo, la deficiencia de vitamina A es común en muchos países en desarrollo porque sus habitantes tienen acceso limitado a los alimentos de origen animal que contienen vitamina A y no consumen habitualmente aquellos que contienen ß-caroteno en su reemplazo.

La mala noticia: según la OMS 190 millones de niños en edad preescolar y 19,1 millones de mujeres embarazadas en todo el mundo tienen déficit de vitamina A con graves consecuencias en su salud. La deficiencia de vitamina A es la causa número uno de ceguera prevenible en niños. Y, por si fuera poco, también aumenta la gravedad y el riesgo de mortalidad en casos de diarrea y sarampión. Un problema serio que debe convertirse en prioridad.

La buena noticia: en 2013 la OMS declaró al déficit de vitamina A como un problema de salud pública mundial y en 2014 logró una protección total utilizando dos dosis altas de suplementos en el 69% de los niños en peligro de entre 6 meses y 5 años de edad.

Para leer más:
¿Cómo fueron cambiando a lo largo de los años las recomendaciones nutricionales de vitaminas? Comparación histórica en el apartado “Vitaminas y Minerales”.
¿Qué proyectos hay en marcha para combatir el déficit de vitamina A en países subdesarrollados?
• ¿Qué ocurre con la población argentina y su ingesta de vitamina A? Algunos datos. Spoiler: en niños menores de 2 años de tres áreas de Chaco, Corrientes y Buenos Aires se encontraron serias deficiencias de vitamina A.

5 Respuestas

walter 2 de Julio de 2016 a las 11:00 pm

arroz dorado

Ceci 3 de Julio de 2016 a las 11:08 am

Y qué hay de cierto con la cocción? Se pierde la vitamina?

Carlos 21 de Abril de 2020 a las 4:02 pm

El comentario sobre la zanahoria indica cantidades en medidas internacionales desconocidas. Es posiblebque indiquen el consumo adecuado diarionen gramos por kilo.?

Asdrubal león 29 de Abril de 2020 a las 10:20 pm

Buenas noche Gracias por la información. Y tienen todas la razon la zanaoria es muy buena para la vista. Les cuento toda la vida mis padre me dieron zanaoria y despues de grande era lo que mas comia zanaorias. Y mi vista era buenucima. Pero en mi pais las cosos se pusieron fuertes que ya no las como como antes. Pero en mi familia nadie la comia y todos usaban lentes menos yo jajaja desde los sobrinos mi hermana mayor y mis padres con lentes. Hasta que ya no las compro por su valor. Y despues de tanto tiempo es cuando estoy usando lentes. Y ya tengo 52 años y tengo 2 años con lentes jajaja empesare a comerlas al precio que esten. Gracias

Asdrubal león 29 de Abril de 2020 a las 10:27 pm

Una sugerencia para los líderes de esta Importante Empresa de la Salud. Amigos intentes buscar la cura del (virus19) en anumales acuaticos. Creo mas no estoy seguro que la encintraran. Con Fe todo lo pidemos y con Cristo mucho mas. Gracias

Dejá un comentario (si contiene agresiones no se publicará)

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Es falso que la escoba se mantiene parada por la posición del eje de la Tierra El 18 de febrero último comenzó a circular (ver acá, acá, acá, acá, acá, acá, acá, acá, acá, acá) en Facebook la siguiente frase: “Según la Nasa hoy es el único día que la escoba se mantendrá parada por la posición del eje de la Tierra”. No es la primera vez que circula esta idea […]
¿Qué son los edulcorantes? La recomendación nutricional, como siempre, es leer atentamente las etiquetas, informarse sobre los diferentes edulcorantes (en el amplio sentido de la palabra) e intentar administrar moderadamente su ingesta para no exceder los límites recomendados.