Alberto Fernández: “Necesitamos darles a los argentinos una vivienda y vamos a construirlas“ Skip to content
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En proceso, demorada
Se avanzó poco o nada en las medidas necesarias para cumplir con el compromiso, pero todavía podría lograrse en el resto del período de mandato.

Alberto Fernández: “Necesitamos darles a los argentinos una vivienda y vamos a construirlas“

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • Durante el debate presidencial del 20 de octubre de 2019, Alberto Fernández prometió construir viviendas para los argentinos.
  • Aunque en el presupuesto 2020 hubo sólo un leve aumento para la finalidad “vivienda”, para 2021 aumenta un 157% en términos reales, y pasa de representar el 0,6% al 1,8% del presupuesto total. 
  • Sin embargo, especialistas indican que se puso muy poco foco en la vivienda este año -algo que se ve en la baja ejecución presupuestaria-, y consideran el contexto de la pandemia como un factor que perjudicó la situación.

En el segundo debate presidencial del 20 de octubre de 2019, realizado en la Universidad de Buenos Aires, el entonces candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, prometió: “Necesitamos darles a los argentinos una vivienda y vamos a construirlas. Y cuando las construyamos vamos a movilizar la economía y vamos a darles también a los sectores medios la posibilidad de acceder a un crédito para que puedan tener su primera casa. Es mi compromiso”.

La promesa está en proceso, pero demorada.

El presupuesto adjudicado para la finalidad “Vivienda” aumentó un 157% en términos reales para 2021 en relación al presupuesto que hubo para 2020. Además, la creación del ministerio, que en la gestión anterior estaba bajo el ala del Ministerio del Interior, según la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), es un avance para otorgarle “jerarquía institucional” a la temática. 

Sin embargo, especialistas indican que se puso muy poco foco en la vivienda este año -dato que demuestra el bajo porcentaje de ejecución del presupuesto-, y consideran el contexto de pandemia como un factor que perjudicó la situación. También advierten que aún faltan datos para hacer el análisis correspondiente

Análisis presupuestarios

El presupuesto ejecutado de “Vivienda y urbanismo”, sin diferenciar de qué ministerio provenga, en los 4 años de la gestión de Cambiemos se fue reduciendo año a año. En 2016 el gasto fue de $ 24.213 millones, y en 2019, de 29.370 millones. 

Aunque parezca que existió un leve aumento presupuestario, esto no es así porque hay que considerar la inflación que hubo en dicho período. Por eso, si consideramos el aumento de precios, en términos reales, el gasto en vivienda durante el macrismo cayó un 53,2 por ciento.

Para 2020, ya iniciada la gestión de Alberto Fernández, hubo un leve aumento, aunque siguió siendo el 0,6% del presupuesto total. Según el presupuesto planteado para 2021, aumentará casi $ 15 mil millones (157,6% de aumento en términos reales), por lo que pasaría a representar el 1,8% del presupuesto total del Estado nacional. 

Si consideramos el presupuesto sólo para el nuevo Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat en 2020 fue de $ 38.261 millones. Para 2021 pasará a ser $ 119.023 millones, un aumento del 211 por ciento. El resto del dinero para vivienda saldrá del Ministerio de Obras Públicas ($ 32.501 millones), como se puede ver acá

¿Qué dice el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat?

Ante la consulta de Chequeado sobre los planes, programas y medidas tomadas en relación a la vivienda, Franco Contino, vocero del ministerio que dirigía María Eugenia Bielsa y ahora lo hace el ex intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, entregó un informe en el que se especifican 16 programas que se están desarrollando sobre este tema.

“Los programas de desarrollo de infraestructura y de equipamiento comunitario -Argentina Construye Solidaria, la línea Conexiones domiciliarias del Programa Federal Argentina Construye y la línea Equipamientos comunitarios- así como los de erradicación de letrinas -Núcleos sanitarios-, juegan un papel importante en ese sentido. Los programas de créditos para mejoramientos, refacciones, conexiones a las redes de servicios y ampliación de viviendas son también las bases del trabajo sobre el déficit habitacional en nuestro país -línea Microcréditos, Refacción, Ampliación, Gas y Mejoramientos de sustentabilidad-”. 

“Hay que incluir en ese marco otros programas preexistentes, como DAMI [Programa Desarrollo de Áreas Metropolitanas del Interior] y Cofeplan [Consejo Federal de Planificación y Ordenamiento Territorial], PROMEBA [Programa Mejoramiento de Barrios], Programa Mejoramiento Barrial, PROMAF [Programa de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar], GEF [proyecto del Fondo para el Medio Ambiente Mundial administrado por el Banco Mundial] y Plan Nacional de Hábitat”.

Ya finalizando el texto del informe, indica que ha habido un “parate” por la pandemia: “Por motivo de la pandemia COVID-19, como es sabido, la obra pública y privada se vio paralizada durante gran parte del presente año. Si bien el ministerio implementó las medidas necesarias para articular el trabajo a distancia, la situación impactó en el avance efectivo que pudieron tener los ejecutores provinciales y municipales para llevar adelante la construcción de los proyectos iniciados”.

Para el plazo 2020-2021, según el documento, proyectan 383 mil soluciones de vivienda (sin contar los trabajos en materia de construcción de infraestructura urbana y equipamientos): 243 mil créditos para mejoramientos, conexiones, ampliaciones y refacciones; 10 mil lotes con servicios; 55 mil viviendas Procrear; 15 mil viviendas PNV y FONAVI; 20 mil viviendas Reactivar; 40 mil nuevas viviendas sociales.

Qué dicen los especialistas

Ante la consulta de Chequeado, el especialista en planificación urbana y regional Eduardo Reese, docente del Instituto del Conurbano en la Universidad Nacional de General Sarmiento, realizó un diagnóstico sobre lo que falta en términos de “acceso a un hábitat digno”, ya que advirtió que no es sólo la construcción de viviendas como se resuelve el déficit. 

Sobre el número de déficit de viviendas –que se calcula en 3 millones y medio, entre viviendas a construir y viviendas a mejorar- aún no existe otro número comparable actualizado para hacer un análisis sobre cuánto mejoró o empeoró ese déficit este año. El último dato de la Encuesta Permanente de Hogares es del segundo semestre de 2019

“Este es un año muy difícil de evaluar porque la situación de la pandemia cambió todos los planes e hizo que todos los recursos que el Estado puso a disposición de distintos ejes que mejoraran la calidad de vida estuvieron puestos no en la vivienda o en el hábitat, sino en el IFE, las ayudas para pagar sueldos y los programas alimentarios, que fueron entre el 5 y el 6% del PBI”, advirtió Reese, pero agregó: “Se podría haber hecho un esfuerzo un poco mayor para ampliar las soluciones de hábitat, porque la pandemia mostró la importancia del hábitat en la crisis sociosanitaria”. 

La especialista en estudios urbanos, políticas sociales, hábitat y pobreza, Mercedes Di Virgilio, investigadora del Conicet en el Instituto de Investigaciones Gino Germani, indicó que este año se puso muy poco foco en este tema, aunque advirtió que el presupuesto para 2021 aumenta para esta finalidad

“La mayor parte de ese aumento se lo lleva el Procrear. El aumento es promisorio siempre. De representar el 0,6% pasa a representar el triple y eso es muy importante. Pero después cómo se distribuye el presupuesto creo que se hace con una mirada muy viviendista”, explicó Di Virgilio. 

“Los datos están recién produciéndose. Es muy difícil tomar una posición ahora. En comparación del presupuesto 2020, este año la asignación para la finalidad es mayor. Pero con respecto al presupuesto 2020 se observa una subejecución importante al mes de junio”, concluyó la especialista. Hasta el 30 de junio de 2020 sólo se había ejecutado el 16,4% de lo presupuestado para “Vivienda y Urbanismo”. Ese dato se puede ver en la página 46 del Proyecto de Ley de Presupuesto 2021

Existe otro dato más actualizado en Presupuesto Abierto, pero sobre lo devengado por el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat donde se indica que sólo gastó el 55% de lo presupuestado al 11 de noviembre de 2020. Ya terminando el año es uno de los ministerios que menos lleva gastado.

En relación a la creación de la cartera, Susana Vega, presidenta de la ASAP, explicó a Chequeado que “la creación de un Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat es un avance en este sentido, porque además de asignar recursos presupuestarios, le otorga una mayor jerarquía institucional”.

“Los anuncios son auspiciosos sobre todo porque en estos momentos se pone mucho énfasis en las políticas de suelo urbano, en la oferta de lotes con servicios, la gestión de suelo urbano en general, la captación de suelo vacante, la utilización de suelo público para la oferta de viviendas”, explicó a este medio la antropóloga urbana María Cristina Cravino, especialista en políticas de hábitat en villas y asentamientos, y agregó: “La urbanización de villas es auspiciosa, aunque tengo algunas reservas a si se ajustarán a proyectos integrales de urbanización”. 

Cravino también destacó los anuncios del ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, sobre la urbanización de 400 barrios por año del Fondo País, el sorteo del Procrear, con la creación de la unidad de la provincia, y el comienzo del Plan de Suelo Urbano, aunque especificó que “todo eso hay que esperar un tiempo como para evaluar si la gestión fue realmente de acuerdo a los anuncios”. 

Cynthia Goytia, directora del Centro de Investigaciones de Políticas Urbanas y Vivienda y directora de la Maestría en Economía Urbana en la Universidad Torcuato Di Tella, también explicó a Chequeado que “revertir el déficit habitacional requiere una acción sistemática y amplia de al menos 15 años de mucha inversión y buen financiamiento, que no parece ser el escenario actual”.

Finalmente, Goythia advirtió que “las acciones ahora son de baja escala comparado con la magnitud del déficit, tanto cuantitativo como cualitativo, y, a la vez, se suman nuevos hogares que se forman cada año a la demanda”. De acuerdo con su análisis, además, la pandemia de COVID-19 acentuó estas demandas.

Por lo tanto, lo que prometió Fernández se encuentra en proceso, pero está demorado. Aunque en el presupuesto 2020 hubo sólo un leve aumento para la finalidad “vivienda”, para 2021 aumenta un 157% en términos reales, y pasa de representar el 0,6% al 1,8% del presupuesto total. Además, la creación del ministerio, que en la gestión anterior estaba bajo el ala del Ministerio del Interior, según la ASAP, es un avance para otorgarle “jerarquía institucional” a la temática. 

Sin embargo, especialistas indican que se puso muy poco foco en la vivienda este año -dato que demuestra el bajo porcentaje de ejecución del presupuesto-, y consideran el contexto de pandemia como un factor que perjudicó al área. También advierten que aún faltan datos para hacer un análisis profundo.

 

EN PROCESO, DEMORADA: se avanzó poco o nada en las medidas necesarias para cumplir con el compromiso, pero todavía podría lograrse en el resto del período de mandato.

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