Guzmán: “Los subsidios energéticos son pro-ricos en un país con un 57% de pobreza infantil” - Chequeado Skip to content
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La afirmación ha demostrado ser verdadera, al ser contrastada con las fuentes y datos más serios y confiables.

Guzmán: “Los subsidios energéticos son pro-ricos en un país con un 57% de pobreza infantil”

Si tenés sólo unos segundos, leé estas lineas
  • Diversos estudios señalan que los subsidios energéticos que se aplican en la Argentina son progresivos pero “pro-ricos”.
  • Esto quiere decir que los sectores de estratos más bajos reciben más en relación a sus ingresos, pero los más pudientes concentran en términos absolutos la mayor parte de la masa total de los subsidios.
  • En marzo último, el INDEC informó que en el segundo semestre de 2020 la pobreza infantil alcanzó el 57,7% de los niños, niñas y adolescentes.

En medio de una controversia dentro del Gobierno nacional por la política tarifaria del sector eléctrico, el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, señaló en un acto en el Museo del Bicentenario: “Tenemos que ser autocríticos. Los subsidios energéticos son pro-ricos en un país con un 57% de pobreza infantil. Estamos gastando subsidios de luz y de gas en un sector que no es prioritario, en barrios donde vive gente de altos ingresos”.

Lo que dijo el ministro es verdadero. Repasemos los datos de los 2 fragmentos de su afirmación.

¿Los subsidios son pro-ricos? Sí

En primer lugar, ¿qué quiere decir el término “pro-rico”? Leopoldo Tornarolli, economista e investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas), señaló en su cuenta de Twitter que cuando Guzmán señaló que los subsidios energéticos son pro-ricos, “no está diciendo ‘solo beneficia a los millonarios’. Lo que dice es ‘el beneficio que otorga tiende a ser mayor cuanto más alto el ingreso del beneficiario’”.

La frase de Guzmán aparece en un contexto en el que se debate dentro del oficialismo la necesidad de aumentar o no las tarifas para reducir los subsidios y disminuir el déficit fiscal, como se explicó en esta nota.

De acuerdo con este informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), en el primer trimestre de 2021 se destinaron $ 71,1 mil millones a Cammesa, la empresa dedicada a la generación de energía eléctrica que le vende la energía a distribuidoras como Edenor y Edesur. Este monto implica un incremento interanual del 189%, muy por encima de la inflación del período.

Para todo el año se prevén fondos por $ 446 mil millones, que sirven en gran medida para afrontar los costos que no llegan a ser cubiertos por las tarifas. Un estudio del Instituto Argentino de Energía General Mosconi (IAE) muestra que entre 2010 y 2020 el Estado destinó más de US$ 129 mil millones al sector energético. De ese total, el 85% fueron para gastos corrientes, mientras que sólo el 15% fueron transferencias de capital, es decir, para inversiones.

El sector eléctrico es el más demandante de subsidios: representan el 71,5% del total de los subsidios a la energía, según el Presupuesto 2021, y un 55,4% de los subsidios totales (incluyendo al transporte).

Varios trabajos coinciden con la idea de que en nuestro país los subsidios energéticos son pro-ricos. Un reciente informe de la consultora Ecolatina, fundada por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, sostiene que el actual diseño es “progresivo, pero pro-rico. En primer lugar, esto significa que el monto recibido por los usuarios de menores recursos representa un porcentaje mayor de sus ingresos, en tanto las tarifas tienen un peso mayor en su canasta de consumo. Sin embargo, a la vez, quienes más poder adquisitivo poseen reciben una mayor porción de subsidios totales, en tanto utilizan más gas y electricidad”.

Un informe del Cedlas publicado en 2020 estudió el impacto redistributivo de los subsidios energéticos y la tarifa social. “Aunque la tarifa social es relativamente favorable a los pobres -señala el documento-, (…) existen algunos errores de exclusión en los deciles de ingresos bajos y grandes errores de inclusión en los deciles de ingresos medios y altos”. Sobre los subsidios, coincide en que “continúan siendo, aunque progresivos, favorables a los ricos”. Esto último refiere a que, en términos absolutos, los subsidios se concentran en los sectores más pudientes.

Esto ya había sido explicado en otro informe del Cedlas de 2015: “Si bien es deseable la característica de progresividad asociada a estas políticas, no es deseable que sean pro-ricos. El hecho de que la mayoría de los montos destinados a subsidiar los servicios públicos caigan en manos de los sectores más pudientes de la población sugiere que existen espacios para una mejor focalización de estas políticas”.

“Por su carácter pro-rico -concluye el informe de Ecolatina-, los subsidios actuales no representan el mejor uso posible de estos recursos: si el objetivo fuera ayudar a los sectores vulnerables o estimular su demanda, existen herramientas más idóneas para hacerlo. Por llevarlo al extremo, si se eliminaran completamente los subsidios energéticos, podría recortarse en 7 puntos la alícuota del Impuesto al Valor Agregado o más que quintuplicarse la Asignación Universal por Hijo, ya focalizada en las familias de menores recursos”

La pobreza infantil está en el nivel señalado

El ministro Guzmán señaló que hay que ser “autocrítico”, ya que este perfil de subsidios energéticos ocurre con una pobreza infantil del 57%. Los datos oficiales coinciden con lo mencionado por el ministro.

El 31 de marzo último, el INDEC informó los datos oficiales de pobreza del segundo semestre de 2020. El indicador reflejó una suba respecto al primer semestre: el 42% de las personas están bajo la línea de pobreza, 6,5 puntos más que en el segundo semestre de 2019. Pero el informe permite ver qué pasó con este indicador de acuerdo a los distintos grupos etarios.

La pobreza infantil (grupo de 0 a 14 años) alcanzó en el segundo semestre de 2020 al 57,7%. La cifra había alcanzado el 56,3% en el primer semestre de 2020, mientras que en el segundo semestre de 2019 era del 52,3%. Es decir que aumentó 5,4 puntos porcentuales en relación a 2019.

 

La frase que impulsa este chequeo fue buscada de manera automática, y luego seleccionada por periodistas, a través de “Chequeabot”, el nuevo sistema de automatización en el que trabaja Chequeado.

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