Son falsas varias afirmaciones del documental “The Big Reset” sobre la pandemia, la prueba de PCR y las vacunas contra el coronavirus (parte I) - Chequeado Skip to content
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La afirmación ha demostrado ser falsa, al ser contrastada con las fuentes y datos más serios y confiables.

Son falsas varias afirmaciones del documental “The Big Reset” sobre la pandemia, la prueba de PCR y las vacunas contra el coronavirus (parte I)

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • A diferencia de lo que señala el documental, la prueba de PCR es la más fiable que existe hasta el momento para confirmar o descartar la presencia del nuevo coronavirus.
  • “El 99,2% de la población no está infectada de coronavirus. ¿Por qué es necesaria una vacunación masiva de toda la población?”, se pregunta una persona en el video. La respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los especialistas es la inmunidad de rebaño.
  • Por último, las vacunas contra el coronavirus sí son vacunas porque están destinadas a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos.

Circula en Facebook un documental llamado “The Big Rest”, “El gran reinicio” o “El gran reseteo” que contiene varias afirmaciones sobre la pandemia, las pruebas de PCR y las vacunas contra el coronavirus. Estas aseveraciones son falsas.

La desinformación -que fue compartida en Facebook- señala: “La OMS lo ha reiterado varias veces, la prueba PCR no diagnostica una enfermedad”, “El 99,2% de la población no está infectada de coronavirus. ¿Por qué es necesaria una vacunación masiva de toda la población?”, “Las vacunas contra el coronavirus no son vacunas”.

En esta nota, verificamos las principales afirmaciones que señala el documental  “The Big Rest”.

Son falsas las afirmaciones sobre las pruebas PCR

En el vídeo varias personas critican el uso de las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar el coronavirus SARS-CoV-2 y diagnosticar la COVID-19. Esto es falso.

Chequeado explicó en una nota anterior que la prueba de PCR es la más fiable que existe hasta el momento para confirmar o descartar la presencia del nuevo coronavirus. Está recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y también por el Ministerio de Salud de la Nación, que indica que se trata de un método de diagnóstico de máxima fiabilidad y el más preciso que existe hasta el momento.

Además, a diferencia de lo que señala el video -“La OMS lo ha reiterado varias veces, la prueba PCR no diagnostica una enfermedad”- la OMS publicó el 19 de enero de 2020 una guía provisional sobre pruebas de laboratorio para detectar el coronavirus SARS-CoV-2 (nombrado provisionalmente 2019-nCoV) y afirmaba que los casos sospechosos “deberían ser examinados para el virus con PCR”.

La OMS siguió recomendando la PCR para detectar el coronavirus SARS-CoV-2 en sus siguientes actualizaciones de la guía, publicadas el 19 de marzo de 2020 y el 11 de septiembre de 2020.

Por qué es necesario vacunarse contra el coronavirus

“El 99,2% de la población no está infectada de coronavirus. ¿Por qué es necesaria una vacunación masiva de toda la población?”, se pregunta una persona. “La vacuna no es la solución”, dice otra. Esto es falso.

“La inmunidad de rebaño es la protección indirecta que le proveen las personas que tienen anticuerpos contra una enfermedad, ya sea porque tuvieron la enfermedad natural o porque fueron vacunados, a quienes no están vacunados o a quienes no tuvieron la enfermedad”, explicó a Chequeado Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) y una de las integrantes del Comité de expertos sanitaristas que asesoran al presidente Alberto Fernández.

Al haber una proporción significativa de personas que están protegidas frente a una determinada enfermedad, actúan como barrera para impedir que el virus alcance a los que no están protegidos.

Vacunarse frente al coronavirus tiene beneficios colectivos más allá de la inmunidad de grupo, explicó el decano de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid, Jesús Pérez Gil, en The Conversation.

“Cada persona que no se vacune, aunque su riesgo de contraer COVID-19 fuera bajo, pone en riesgo al resto. No solamente al sector de población más vulnerable, sino a toda la población”, aclaró Pérez Gil.

Por último, la OMS recomienda la vacunación contra la COVID-19 como una herramienta de prevención primaria fundamental para limitar los efectos sanitarios y económicos de la pandemia. La vacuna contribuirá a reducir la circulación del virus, las hospitalizaciones y las muertes relacionadas con la COVID-19 y ayudará a restablecer de manera gradual una nueva normalidad.

Las vacunas contra el coronavirus sí son vacunas

“Se ha aplicado el término de vacuna porque es socialmente más aceptado pero no es el mecanismo de acción normal o habitual que conocíamos de las vacunas” dice un entrevistado. “Realmente no es una vacuna al uso”, señala otro. Esto es falso.

Como explicó Chequeado en esta nota, las vacunas son preparaciones destinadas a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. Su función es entrenar y preparar a las defensas naturales del organismo (el sistema inmunológico) para detectar y combatir a los virus y las bacterias. Si el cuerpo se ve posteriormente expuesto a estos gérmenes patógenos, estará listo para destruirlos de inmediato, previniendo así la enfermedad. Este mecanismo de acción ocurre en todas las vacunas, incluida la del coronavirus. 

En Argentina, hasta el momento, están disponibles 3 vacunas: la Sputnik V (Centro Nacional de Investigaciones Epidemiológicas y Microbiología Gamaleya de Rusia), la Covishield (AstraZeneca y Universidad de Oxford) y la BBIBP-CorV (Sinopharm y el Instituto de Productos Biológicos de Beijing de China). Esta última vacuna aún no fue autorizada por el Ministerio de Salud de la Nación para mayores de 60 años.

Las vacunas tradicionales se basan en administrar el virus debilitado o inactivado contra el que se quiere luchar. La vacuna china de Sinopharm contra la COVID-19 utiliza esta tecnología como así también las vacunas contra la poliomielitis, la rabia y la hepatitis A.

En tanto, la vacuna Sputnik V utiliza una tecnología conocida como vector viral no replicativo, al igual que la de AstraZeneca y Universidad de Oxford. Utilizan un virus distinto al SARS-CoV-2 (un adenovirus) y genéticamente modificado que no puede provocar la enfermedad, pero sí puede producir proteínas del SARS-CoV-2 para generar una respuesta inmunitaria segura. Este método se ha usado con anterioridad frente al virus del Ébola y del Zika.

 

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Este chequeo es parte de la iniciativa Third Party Fact-checker de Facebook en la Argentina. En los casos de fotos y videos trabajamos con imágenes trucadas o sacadas de contexto y siempre analizamos en conjunto las imágenes junto con el texto con el que fueron presentadas.

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